martes, 3 de enero de 2012

CUENTO DE REYES



Al igual que a cualquier hijo de vecino, a aquel Rey Mago le creció la prole. Las hijas pasaron la edad del pavo entre colegios de pago, recepciones y puestas de largo, donde conocieron a otros jóvenes (todos pretendientes, de pretender) y como suele sucederle también a los de sangre de color normalizado, acabaron por enamorarse.

La más guapa de las hijas, de larga melena rubia y ojos que irradiaban simpatía, terminó por enamorarse de un atlético caballero, ganador de múltiples trofeos en la casi totalidad de juegos y justas deportivas en los que participaba.

A pesar de no ser de estirpe noble, a la familia del Rey Mago no le quedó más remedio que acceder al desposorio, ya que el joven, por los motivos antes citados, contaba con todo el cariño y las simpatías del pueblo llano.

Al poco el palacio del Rey Mago, se alegró con la risa cantarina de nuevos  y encantadores componentes de la real familia, dando fe de la virilidad paterna y la contrastada lozanía de la nueva pareja.

Es de todos conocido el trabajo y la dedicación de los Reyes Magos, pues si bien su presencia suele ser efímera y en unos determinados y escasos días concretos, no es menos cierto que deben dedicar el resto del año a la preparación de su real tarea, visitando fábricas de juguetes, preparando el operativo de su largo viaje y lo más importante, buscando la necesaria financiación para su benemérita causa a favor de los niños.

Ansioso de colaborar en la ingente tarea de la familia real, el nuevo inquilino de palacio se ofreció para ayudar en  tan cansada y altruista tarea a su ilustre suegro.

Aprovechando el conocimiento de países y personajes tratados durante su anterior etapa de deportista y gladiador, se ofreció para, desinteresadamente, socavar favores y financiación,  con el fin de aligerar la carga económica de palacio.

Y a ello  se dedicó con demostrado acierto y provecho, utilizando todo su tiempo (que era mucho) y todos el encanto (del que estaba sobrado), en tan noble y plausible causa.

Todo marchaba a pedir de boca, con el beneplácito del reino y sus representantes, hasta un buen día en que salieron a la luz ostentosas irregularidades de las cuentas particulares del combativo y conseguidor yerno y su bella esposa.

Dice el pueblo llano que mala cosa es comenzar un melón, pues una vez abierto, hay que llegar hasta las semillas.

Y esas primeras irregularidades devinieron en hechos punibles, patrimonios desorbitados, capitales escondidos y lo que es peor y más doloroso, el aprovechamiento de la figura del Rey (su suegro), en la consecución de esas espurias ganancias.

La anterior simpatía, se quebró de inmediato y el pueblo llano, que nunca puede aprovecharse de estas canonjías, puso el grito en el cielo y la rabia en el suelo, pidiendo explicaciones. No era de recibo que tales desmanes no hubiesen llamado la atención de aquellos, que por su rango y magisterio estaban en la obligación de dar ejemplo.

Los reyes, que suelen ser silenciosos por naturaleza, rehusaron hacer declaraciones al respecto.

Fuera de los territorios de este Rey Mago, un  Papa Noel, más democrático, representativo e igualitario y menos endogámico y solariego, no dejaba de frotarse las manos.

 Más pronto que tarde, las agencias de calificación le subirían a triple A y su boyante marca teñiría de verde los paneles de la bolsa, dejando en entredicho y en cifras mareantes la prima de riesgo y la vetusta y anacrónica personalidad de esa realeza anclada en el pasado, que no daba muestras de saber orearse al vivificante relente de los nuevos tiempos.

Mientras la mujer de ese Papa Noel, como una moderna Mariana Pineda, bordaba con esmero los tres colores de una nueva bandera.












7 comentarios:

  1. !Suerte que no existen Reyes en mi país!
    Formidable Juan,no olvides dejar el zapato, si no hay regalito.
    Te dejo un fuerte abrazo.

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  2. La primera parte me pareció divertida, y haciendo uso del sentido del humor llega al final con esa reflexión tan dura a cerca de la pérdida de nuestros valores. Muy realista.

    Saludos y Feliz 2012

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  3. jajaja
    Papá Noel republicano?

    es perfecto Juan López Trujillano.
    La buena y bonita princesa se desposa con un joven hermoso, gimnástico y vigoroso que resulta ser un defraudador, timador y chorizo (...) y el rey, desde el principio miró para otro lado; pidió al apuesto yerno que abandonara su país de origen para evitar que el rumor se extendiera pero la basura no se puede guardar para siempre, acaba hediendo...

    un abrazo
    :)

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  4. Quién lo hubiese pensado, no?? El yerno encantador, claro. La Real realidad.

    Saludo enorme, Juan. Y feliz día de magia el 6.

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  5. Lo tengo clarísimo, me hago republicano, más vale tarde que nunca, aunque nunca haya sido un ferviente monárquico.
    Por cierto los hijos de Urdangarin ¿habrán recibido alguna cosilla ¡¡POBRECILLOS!!

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  6. Me encantan las historias de reyes, muy propicia para estas fechas.

    Abrazos alados Juan, y que sea un año muy feliz y próspero en tu vida.

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