Un poeta debe:
Olvidar las estadísticas.
No esperar resurrecciones.
Gritarle a la vida con palabras de lluvia.
Descerrajar las mordazas.
Saber que la sangre siempre es roja, sea cual sea el color de los rostros.
Estar al tanto del murmullo de la brisa.
Ser portador de libertad.
Usar palabras que despierten a los dioses.
Que el ruido no sea capaz de llenar el silencio.
No olvidar el mar y su memoria.
Poner trinos en los nidos de la tristeza.
Hacer vivir a los sueños muertos de los espejos.
Hacer lo posible para que la poesía sea latido, luz, eternidad, sosiego, esperanza.
El eco que se espera en todos los abismos.
Mostrar sin pudor, las cicatrices del alma, que siguen doliendo.
Hacerse experto en madrugadas y en los cantos de los pájaros.
Y sobre todo, levantar sobre las ruinas que nos acechan, un mundo mas justo y mejor.
Precioso oficio al cual dedicarse.
ResponderEliminarUn abrazo.
Molinos y colores. Reseñas del buen poeta. ¡Presencia!
ResponderEliminarAbrazos, Juan.
Llenas el perfil..el puesto es tuyo..bss
ResponderEliminarAlgunos sois poetas hasta cuando cogéis los pinceles.
ResponderEliminarUn abrazo.
Como me alegro de volver a verte por aquí. Tu eres y serás poeta siempre.
ResponderEliminarTengo problemas con mi blog, pues no sé que le pasa que no se actualiza en las listas de lectura. Un abrazo
Sobre todo l último verso... el último verso.
ResponderEliminarAsí debería ser.
Gran poema.
Saludos.
Vuelvo otra vez, por si te interesa estoy publicitando en mi blog un libro sonetos que es muy interesante. Otro abrazo
ResponderEliminarY tu lo eres Juan.
ResponderEliminarUn abrazo.
Precioso Juan Luis. Me has emocionado. Un abrazo fuerte
ResponderEliminarPor eso es tan difícil el oficio de poeta y los que hay no sé deberían jubilar nunca, el mundo los necesita.
ResponderEliminarUn abrazo, Juan y ¡Bienvenido!