martes, 30 de mayo de 2017
miércoles, 17 de mayo de 2017
REMEMORANDO
Quisiera
mostraros con mi verso,
aquel
lugar tranquilo de mi infancia.
Aquel
lugar al sol de las promesas
que
morían apenas iniciadas.
Aquel
lugar donde la lluvia,
siempre
tan tacaña,
mojaba
la tersura de sueños incompletos.
Hoy
quiero saber,
con
un temblor renovado de certezas,
que
fue de aquellas trenzas rubias
que
despertaban mis sueños,
con
campanas de gloria.
¿Que
fue de aquel compañero,
que
en secos páramos de luz y piedra,
soñaba
conmigo mundos similares,
mientras
pájaros volaban
con
alegres aleteos de ángeles arcadios?
¿Qué
fue de la alondra y la hormiga.
del
gusano de seda y la hoja de morera?
¿Qué
fue de aquella lagartija
que
en las tapias de la siesta,
reptaba
y se movía en un vals de pervivencia?
¿Qué
fueron de las risas,
del
picor de las espigas,
de
los mostosos racimos,
del
Guerrero del Antifaz,
de
las manchas de tinta en los dedos,
del
plumier y el tintero,
de
la higuera en el patio de Fernando?
¿Qué
fue del “trenillo”
y
los “novillos” al sol?,
¿Que
fueron de aquellas esperanzas
apenas renovadas?
Ahora,
que la vida se borda,
con
cañamazos de ausencias y recuerdos,
ahora
compruebo, que alguien, no sé quien
le
cambio los latidos al corazón del tiempo.
domingo, 14 de mayo de 2017
miércoles, 10 de mayo de 2017
VERSOS EN EL MERCADILLO DE LOS JUEVES
VERSOS
EN EL MERCADILLO
Como
todos los jueves, el poeta montaba su tenderete en el mercadillo. Lo solía
poner al final, cerca del puesto del churrero, aprovechando la poco poblada
sombra de un pequeño árbol que tristemente había dejado de crecer.
Una
mesa, unos libros, cuadernos y un cartelón donde se podía leer: “SE VENDEN
VERSOS. PRECIO: UNA SONRISA”.
De
vez en cuando, alguna mujer, con la cesta llena de verduras, camisetas y
zapatillas, se paraba ante el poeta, decía su nombre y este le dedicaba unos
versos.
La
cliente sonreía y marchaba ufana, mientras metáforas, ripios y disonancias, se
mezclaban con las lechugas, pares de bragas y
gafas de sol para los nenes.
El
“negocio” iba bien, hasta que un día, se presentó la autoridad del municipio,
instando al poeta a abandonar ese espacio, ya que carecía de permiso, no estaba
dado de alta como comerciante y además, si no cerraba de inmediato, se le
denunciaría por traficar con divisas no autorizadas.
El
poeta, trató de rebajar la tensión, ofreciéndose a leer un poema gratis sin
pagar, o lo que es lo mismo sin necesidad de que el gesto adusto del agente
tuviese que cambiar.
El
policía, se lo llevo detenido, acusándolo, además, de tratar de sobornar a la
autoridad competente.
Las
cesta de la compra se sienten vacías de metáforas mostrando el peso exacto de una
vida repetida.
Se
acabaron, además, las sonrisas y solo se oyen las voces de los mercaderes.
Enfermo
de tristeza, el pequeño árbol de exigua sombra, terminó suicidándose del todo,
esnifando con fruición, los humos de la churrería.
martes, 2 de mayo de 2017
MENTIRAS
MENTIRAS
Odio los flases que alumbran imágenes vacías,
las burbujas de los brindis amañados.
las burbujas de los brindis amañados.
Detesto los acentos que remarcan ditirambos,
las palabras huecas de las notas necrológicas,
que nunca se dijeron cuando eran necesarias.
Detesto el picante olor a pólvora,
incluso de la que se gasta en salvas
que no salvan a nadie.
El verdadero vino de honor,
es el que se toma con el amigo de siempre,
sin discursos ni medallas.
Me gustaría que las armas se rindieran para siempre
sin necesidad de banderas y desfiles
y que los saludos militares,
es el que se toma con el amigo de siempre,
sin discursos ni medallas.
Me gustaría que las armas se rindieran para siempre
sin necesidad de banderas y desfiles
y que los saludos militares,
no tuvieran
taconazos ni músicas castrenses.
Detesto los poemas que se hacen
buscando ajadas flores naturales y premios en metálico,
con versos que son tan alquilados
como el raido esmoquin del poeta.
Venero solo las estatuas
Detesto los poemas que se hacen
buscando ajadas flores naturales y premios en metálico,
con versos que son tan alquilados
como el raido esmoquin del poeta.
Venero solo las estatuas
que tiene como base un pedestal de sentimientos,
con sólidos cimientos de trabajo y sacrificio.
No sé de santorales, de novenas, ni triduos.
Solo entiendo de hombres que luchan cada día
por aprender a ser mejores.
Solo entiendo de hombres que luchan cada día
por aprender a ser mejores.
Odio cualquier mentira
por mucho celofán que lleve en su envoltorio.
por mucho celofán que lleve en su envoltorio.
domingo, 30 de abril de 2017
miércoles, 26 de abril de 2017
MIS PATRIAS
Nunca supe a que patria quedarme.
Ahora que tan en boga
están los nacionalismos, las identidades y las rayas divisorias, yo siento,
como dentro de mí, se difuminan las barreras de los sentimientos, bien hacia la
tierra que me ha visto nacer y crecer y la tierra que me cobija ahora cuando
los años apuntan al final.
No podré renunciar
nunca al amor a la patria primigenia. A la patria de los primeros llantos y las
primeras risas, la de mis juegos, la del amor irrepetible a cocina de mi madre,
la del calor de mesa camilla, la del olor a vendimia. La patria del primer beso
robado, la del balbuceante amor y la del amor definitivo.
Uno acaba
construyéndose con retazos de amigos juveniles, con primeras lecturas, con
consejos de maestros, con pequeños descubrimientos y con dolorosas renuncias.
Hasta el paisaje de la
tierra en que naces, termina por enmarcar el cuadro futuro de tu existencia.
Quizás por ello,
dentro de mi existe una porción como parda y umbría, como árida y sin límites,
como esa Mancha que me vio nacer.
Menos mal que también
se vislumbran en el horizonte, molinos de viento con aspas de ilusiones, (ya
con herrumbre en la maquinaria), y ubérrimas vendimias precursoras de abrazos.
Quiero a esa patria
primera, sobre todo porque la siento, alejada, seca, maternal y sufriente. O
quizás porque siempre se ama a lo que se añora.
Pero también tengo
otra patria a la que también quiero. Es la patria que me ha dado el trabajo, (algunas
veces las lindes de las patrias, tienen extrañas formas de puchero), y la tranquilidad.
La tierra que ha permitido que mis hijas crecieran y
creasen nuevas familias, la patria donde yo, definitivamente he sido.
Y sobre todo, donde he
oído los primeros llantos y las primeras risas de mis nietas, donde las he
visto crecer, donde gracias a ellas, ya entiendo otras palabras nuevas que no
son las mismas que yo aprendí.
Es esta patria
mediterránea y frutal, barroca y luminosa, musical y lúdica.
En definitiva el
contrapunto necesario para llenar de colores vivos, la paramera excesiva de la
tierra donde nací.
Confieso que las
quiero igualmente alas dos- y no estoy loco- y las necesito por igual.
A una, porque mis
raíces están profundamente arraigadas en esa tierra de surco y sudor y a la
otra porque ha permitido que al tronco de mi existencia le nacieran hojas
verdes, risas, frutos de luz y sosiego.
… y luego está el
mar.-
Este Mediterráneo que
me tiene agarrado por los sentimientos y no me deja apartarme de él.
Este mar que me
anuncia cada mañana que la inmensidad existe, que la belleza es múltiple, que
siempre son posibles nuevos horizontes.
La patria que vivo,
está hecha de luz y sombra, de marrón y azul, de seriedad y gozo, de cardencha
y palmera, de seria quietud y musical fantasía.
Mi patria de
nacimiento, está escrita en mi carnet de identidad y luego está la otra que no
aparece en ningún documento. Pero las dos ocupan el mismo espacio en el corazón
agradecido de este hombre que las ama.
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