jueves, 13 de diciembre de 2018

HAIKUS DEL CAMPO



La tarde, se pone triste tras los cristales. El otoño me hace señas, con las hojas que caen sobre la calle.

La lluvia intermitente, desaloja los últimos almacenes de las nubes, mientras noto que me carcome la tristeza y  añoro el ronquido de viejos saxofones.

No tendré más remedio que inventar, al menos, algo que suene a luz y primavera.






martes, 11 de diciembre de 2018

ELUCUBRACIONES DE UN ESCRITOR CANSADO






Sintió preocupación cuando sus amigos lectores le empezaron a decir, que lo último que escribía estaba amasado con el sabor de la tristeza.

Convencido como estaba  de no ser un buen escritor, le preocupaba bastante los sinceros comentarios que con cierta asiduidad recibía de sus escasos, pero avispados lectores.
Cada mañana se miraba en el espejo y obviando las arrugas de su cara, creía ver el mismo brillo en sus cansados ojos y la misma determinación en su mirada.

Pero la noche, con su constante tormenta de relámpagos en las articulaciones, le anunciaba a su cuerpo que no todo iban a ser facilidades.

Su aventura diaria de coronar un “ochomil”, consiste en  ponerse unos simples calcetines, sin que sus caderas muestren doloridas sus protestas.

Su matinal paseo, había ido menguando en el tiempo, según pasaban los calendarios. De hecho buscaba en el corto espacio de esos paseos, que hubiese algún banco, donde poder mitigar el diario dolor de sus rodillas, esas puñeteras que le hacían vacilar a cada paso, trastabillando también su pensamiento.
Y alguna cafetería donde pudiese descargar los excesos de una próstata averiada y tomar un café descafeinado, tan sin sabor como empezaba a ser toda su vida.

Cuando se sentaba delante del ordenador, con la ilusión a flor de yema, cada cierto tiempo era obligatorio mirar el reloj,  levantarse del sillón, para desentumecer las piernas, que se las notaba flácidas y sin fuerzas.

O el suplicio de esa palabra necesaria para redondear el poema, esa palabra definitiva que él sabía que existía, pero que jugaba a esconderse entre los arrugados pliegues de su cerebro y juguetona le llegaba a la mente, cuando ya no había solución.

Como es natural la casquivana inspiración, no tenía porqué saber, de estas limitaciones y de tantos paréntesis en la escritura.

Si leía a los demás, era cuando en verdad era consciente de sus limitaciones físicas e incluso literarias.
Viajes, vividas sensaciones, costas, pinares, arroyos, montañas,… todo aquello que tanto le gustaba y ahora ya no podía repetir. Tabernas, tablaos, teatros, y conciertos, de eso ya ni se acordaba.
Quizás por eso, le era necesario hurgar en los recuerdos, restándole a sus escritos la frescura y la espontaneidad que tanto admiraba en otros.

Olvidaba todos esos pensamientos y como cada día iniciaba su ritual diario para con la poesía, tratando de olvidar calambres, vacilaciones y resabios.
Mas no podía evitarlo, por mucho que le dijeran sus escasos lectores, un cierto regusto de tristeza, un rimero de sueños no conclusos, un amargo sabor a impotencia, se le aparecía en el teclado.

Notaba ya, que como él mismo, sus estrofas eran irremediablemente antiguas y denotaban la falta de la alegre sonoridad de una juventud y una viveza que ya nunca volvería.

Entonces empezó a pensar, si merecía la pena seguir…




domingo, 9 de diciembre de 2018

JAZZ SESIÓN 6-- BILLIE HOLIDAY





JAZZ SESIÓN 6.- BILLIE HOLIDAY

Podría empezar con la manida frase “decíamos ayer…” al iniciar la biografía de esta singular cantante.

Nacida en Filadelfia en el año 1915, murió a los 44 años en N.Y., víctima de los opiáceos, el alcohol y custodiada por la policía, por haber encontrado drogas en la misma habitación donde murió.

Hay vidas que están fatalmente programadas desde la infancia. Ella misma escribió: “Mamá y papá eran un par de críos cuando se casaron. Él tenía dieciocho años, ella dieciséis y yo tres”.

Violada a los 10 años, empezó a prostituirse a los 12, por cuyo motivo estuvo 4 meses en prisión.

Al igual que Charlie Parker, Holiday influyó en un nuevo estilo de “jazz”, gracias a una peculiar voz y a una libertad musical que le permitía cantar cada canción de manera muy distinta, impregnando su arte con lo que el corazón le mandaba en cada momento.

Pero mejor que seguir, os dejo este hermoso poema del cineasta y poeta Julio Diamante, titulado:

BLUES PARA BILLIE HOLIDAY

Entre un humo denso,
cortado por ráfagas de luces de colores,
se adivinan tus ojos brillantes,
tus labios en sonrisa fresca y doliente como              
                                                                    [una herida.
Pero ¿cómo a ti, Lady Day, tan sensible,
se te ocurrió ser pobre y negra y violada,
poseer esa piel claroscura
que unos querían que ennegrecieses
y otros que blanqueases para poder entrar
en un hotel de blancos?
¿Cómo siendo tan bella,
se te ocurrió conocer la heroína y la cárcel,
ser rebelde y, en lugar de cantar con alegría
               lanzar susurros como cuchilladas?
Tú misma, Lady Day, eras un extraño fruto
colgado del árbol feroz de la puta vida,
y cada canción tuya, en carne viva,
era en tu boca un licor cálido y agrio
que debía ser bebido con dos trozos de hielo
y una gota de humor
para no suicidarse.
Hoy, ahora, en este momento,
Quiero decirte un “blues”,
Un “blues” para ti, Dama del Día,
hermosa como las sombras de la noche…

Cantes lo que cantes el “blues” está en tu voz
Triste alegre recuerdo de un tristealegre 
                                                                            [amor.
Cantes lo que cantes el “blues” está en tu voz
que es desgarrada queja de un roto saxofón.
Cantes lo que cantes el “blues” está en tu voz
que oscuramente amarga es siempre tu
                                                                     [ canción.
Cantes lo que cantes el “blues” está en tu voz
que nunca conociste justicia bajo el sol.
Cantes lo que cantes el “blues” está en tu voz
oh,sí
cantes lo que cantes el “blues” está en tu voz
mas sólo te responde el silencio de Dios.


Hoy he elegido este famoso “STRANGE FRUIT”, tres minutos para desgarrar el alma, con la primer canción antirracista, inspirada en la triste fotografía del linchamiento de dos negros colgados en un árbol.

Cada vez que Lady Day, cantaba esta canción, según contaba en su autobiografía, le afectaba tanto que la enfermaba y la dejaba sin fuerzas.

Disfrutarla o mejor, sufrirla.




jueves, 6 de diciembre de 2018

MILAGRO EN EL DESVAN




Si alguna vez apareciera,-cosa bastante improbable-, en el desván que no tengo, un cuadro de Goya o un incunable, anterior al códice de San Millán de la Cogolla no temáis, que aquí dejo escrito y doy fe, de que no me pavonearé vistiendo plumas de colores y ni alteraré el tranquilo ritmo de mi vida.

Seguiré bebiendo el vino que acostumbro, no cambiaré de letra, ¡ya me gustaría!, que la pluma no sabe de saldos y celebraciones.

Seguiré siendo fiel a la música y a la poesía, conforme aprendí, cuando solo tenía sueños y desencantos.

Buscaré en las noches de luna, aquello que solo ella puede contarme y que siempre estoy dispuesto a recordar, atendiendo a su claridad y sus designios.

Seguiré siendo yo y me conformo con aquello que he ido aprendiendo con el tiempo: que no hay mayor riqueza que el calor de un abrazo, la mano de un amigo sobre tu hombro y el caliente beso de la mujer que amas.



martes, 4 de diciembre de 2018

EL CIELO SE PUBLICITA...




El cielo se publicita,
con un luminoso panel de estrellas
y un reclamo final de bellas constelaciones.

Atrás quedó la lluvia,
que anuló con su repiqueteo
el alegre canto de los pájaros
y el sonido ronco de los viejos carillones.

En esta noche nueva
con olor a hierba fresca
y a sonido blanco de luna,
se han olvidado los presagios
y dejan de ser díscolas las viejas isobaras.

A trasmano del alba,
las monótonas radios de las madrugadas,
anuncian el milagro
de un nuevo día de sol y claridades,
 y el hombre del tiempo se afana

en un nuevo mapa de gaviotas y de espumas.


La única predicción que sigue viva
y con alerta del color de la certeza,
es la repetida mentira mañanera
de los que hablan de consignas,
de los que tratan de hacer adeptos
con palabras parecidas a rugidos.
De los que solo se manejan en la niebla.
De los que,
para su desgracia,
desconocen los aromas,
de la libertad, la flor y las verdades.

O aquellos impostores,
que siguen manteniendo el odio en la recamara.



domingo, 2 de diciembre de 2018

JAZZ SESIÓN 5.- CHARLIE PARKER




Alguien dijo de Charlie Parker, que era el Mozart del “jazz”.
Con 11 años tuvo su primer saxo, comprado por su madre, para hacerle olvidar la muerte de su progenitor.
Con 15 años, se casó por primera vez y fue en esa época cuando se dio a la droga y a todos los excesos.

Apodado “Bird” por los jóvenes seguidores del “jazz”, (los componentes de la generación “hipters”), fue un pájaro con las alas cortadas por la jeringuilla, la botella y la bragueta entreabierta, que de vez en cuando remontaba el vuelo, empujado por ese saxo que supo dominar como nadie.

Parker, como Armstrong, fue un músico de jazz, renovador e intuitivo.

Su puro estilo, su técnica melódica, su concepto del ritmo y su predisposición para la improvisación, hicieron de él un mito.
Los Ornitólogos, así llamaban a sus seguidores llegaron a crear una frase, con la que pretendían honrar al maestro: “¿Qué es la verdad? La verdad es un solo de Charlie Parker”.

A mediados de los años 40, inicia su colaboración con Dizzy Gillespie, (Dizz and Bird), en lo que fue considerado como el nacimiento del “bebop”.

En sus viajes a Europa, sobre todo para actuar en Paris, tuvo la oportunidad de conocer a intelectuales amantes de esta nueva música, como Jean Paul Sartre y alguien a quien el admiraba, pero con el que nunca llego a cruzar palabra, el gran compositor Stravinsky.

Solo se permitió, con ostentoso agrado del maestro, hacer alguna variación de una parte de una de sus sinfonías.

El gran amante del jazz, Julio Cortázar, escribió un relato llamado “El Perseguidor”, inspirado en la vida del genial saxofonista.

En ese relato se basó Clint Eastwood, para su película, “Bird”, magistralmente interpretada por Forest Whitaker.

Su carrera iba de mal en peor, llegando incluso a forzar la separación con su buen amigo Dizz, que en todo momento lo había ayudado a salir del pozo.

Le negaron la licencia para cantar en el local que lo homenajeo poniéndole el nombre de“Birdland”, por orinar en un palco, estando completamente borracho.

Murió a los 35 años de neumonía, úlcera de estómago, cirrosis y un ataque al corazón y también por la tristeza de no haber podido sufragar los gastos para curar una neumonía de una hija de 2 años.

Su funeral tuvo que ser costeado en su totalidad por Dizzy Gillespie, su amigo de siempre.


Altivo y calmado, como un director de orquesta
en la Gran Noche Histórica del Mundo.
y haciendo gemir su pequeño saxo-alto
con un claro lamento que taladra
por su tono perfecto y su armonía luminosa
¡Túuut!--- los escuchantes reaccionan
sin demostrarlo, platican y de pronto
empiezan a mecerse.
Mientras ellos conversan, Charlie Parker
silba al borde de la eternidad.

                                                     Jack Kerouack

Para esta entrada tenía preparada una grabación de Parker y Gillespie, llamada “Grooving Hig”, pero me ha podido la nostalgia de algo que siempre la consideré sublime.

Me refiero a “Laura”, basada en una parte de la banda sonora de la película del mismo nombre, interpretada por Gene Tierney y Dana Andrews.

Yo, que no soy un “ornitólogo”, en este solo, encuentro toda la verdad de la música de un genio.

jueves, 29 de noviembre de 2018

SOLEARES PARA CANTAR EN EL DÍA DE MI MUERTE






No diréis que no soy previsor. De manera que ahorraros las palabras balsámicas que seguro me vais a dedicar, que esto que escribo es un ejercicio de humor y no tienen ningún motivo de urgencia.

Pienso seguir dándoos la tabarra durante mucho tiempo, tanto como las meninges me lo permitan.

De manera que leerlos, guardarlos entre algún libro que penséis releer y lo mismo os lo encontráis cuando ya no esté.

Escuchar ese día un retazo de música que os guste. Esa es la mejor oración que me podéis dedicar.

¡Ah! Y que pase mucho tiempo, que me queda bastante que aprender de vosotros.




¡Que tristes son las campanas!
El día que yo me muera
que os avisen con guitarras.


¡Que no me llore la gente!
Bastante he llorado yo
y creo que inútilmente.


No me llevéis un clavel,
que un muerto no le hace caso
y sí una guapa mujer.


Quiero volverme ceniza
y servir para abonar
“arriates” de sonrisas.


Ahorraros vuestro dolor.
En la hora de mi muerte
os sigo pidiendo amor.


No digáis que no lo aviso:
si en el día de mi muerte,
tenéis ganas de reír:
!!! A mí no me pidáis permiso!!!