martes, 19 de febrero de 2019

PUNTOS SUSPENSIVOS




No trates de esconderte tras los puntos suspensivos.
Acostúmbrate a beber todas las copas
aunque sepas que te dan venenos negros,
aunque te vayan dejando el corazón
preñado de resacas.


Olvídate de ponerle a la realidad otros colores
que los que marcan los relojes más precisos
o aquellos tristes que habitan
en la punzante desazón de las espinas.


Tendremos que enseñar con todo su crudeza
la palpable fealdad de los rostros más visibles,
la desazón de los llantos y las lágrimas,
la viscosa saliva de los odios.


Salvemos las piedras que lloran su tristeza
en el viejo verdín del abandono,
mientras se levantan obtusas y romas catedrales
a los dioses del dinero y la rapiña.


Denunciemos,
a los que trapichean con sueños ya marchitos,
a los que ahogan los gritos de las guitarras,
a los que roban la luz a las estrellas,
a los que se afanan en bendecir estercoleros.


Llenemos el aire con aves variopintas.
El futuro con rosas encarnadas.
Y el mar
con blancos veleros de esperanza
para poder atracar en las bocanas
al socaire del luto y las infamias.

Y no nos escondamos
tras un negro hormiguero de puntos suspensivos.



domingo, 17 de febrero de 2019

CUADROS PARA UNA EXPOSICIÓN (5)



Antonio López García.- DESNUDO EN LA PLAYA.- Lápiz compuesto/ papel-103x184
"Molino de oro".- XX Exposición Regional. Año 1959.



Vaya por delante, que no he tenido la suerte de conocer personalmente al pintor del que hoy os hablo: Antonio López García.

A pesar de la proximidad de nacimiento en cuanto a lugares, él en Tomelloso y yo en Valdepeñas y también en cuanto a fechas, él el día 6 de enero del 1.936 y yo seis días después y contando las veces que el afamado pintor ha estado en mi ciudad, nunca nos hemos encontrado…y bien que lo siento.

Si tuve la suerte de conocer a su tío Antonio López García, pintor de honda raigambre manchega, el que lo convenció para que dejase la seguridad de su acomodada familia y se sumergiera en la procelosa realidad de la aventura del arte madrileño.



Yo recordaba algunas obras del pintor como el “Retrato de Ataulfo Argenta” y “La pistola”, donde ya daba cuenta de ser un consumado artista con personalidad y dominio de la técnica pictórica.



Pero fue con su obra distinta y enigmática “Desnudo en la playa”, cuando empezó a fraguarse esa impronta hiperrealista del pintor que le ha hecho tan reconocido y famoso.

Por ello me atrevo a decir que “Desnudo en la playa”, es como la joya de la corona del museo de obras de la Exposición. El comienzo de algo que revolucionaría la pintura contemporánea española.

Os dejo una frase que el afamado pintor y escultor dijo en alguna ocasión y que lo define perfectamente:

“La gracia está en hacer un cuadro con el sentimiento. Tener la capacidad de materializar con ese sentimiento una estructura. En eso consiste el arte”


jueves, 14 de febrero de 2019

AQUELLA NOCHE EN LA ARENA






Aquella noche, en la arena,
gozamos teñidos de luna,
mientras las olas cataban
su triste canción de espumas,
y lejos

un bolero de Olga Guillot
le ponía pasión a todas las nostalgias.

No sé si el relente, la orquesta,
la voz temblorosa y sensual
de la cantante cubana,
o todo junto,
hizo que buscáramos de nuevo
un presagio de calor en nuestras pieles.

Por las islas del viento
un Caribe de fantasías
nos trae hasta la playa
un olvidado tiempo
de relámpagos y estrellas.

Aquella noche en la arena,
le dimos oportunidad a la ternura.
El dialogo del mar y las gaviotas,
no pudo acallar
el descompasado son de los latidos,
acompañando al bongó y las maracas.


Escuchar este bolero de Olga Guillót es opcional, pero recomendable.

domingo, 10 de febrero de 2019

CUADROS PARA UNA EXPOSICIÓN (4)


Julián Pérez Muñoz.-ASÍS.- ÓLEO SOBRE TABLA 72X61. Año 1957


Julián Pérez Muñoz, (Badajoz 1927-Madrid 2009), fue pintor autodidacta, asistiendo a las clases libres del Círculo de Bellas Artes de Madrid, tras abandonar los estudios de bachillerato.

Especializado en pintura mural, en sus cuadros se comprueba un cierto toque cubista con pinceladas abstractas y decorativas.

Desgraciadamente no he podido conseguir una reproducción del cuadro “Bodegón del reloj”, con el que consiguió el Molino de Oro del año 1.966, en la Exposición de la que os vengo hablando, donde puede comprobarse la evolución del pintor con una pintura más desenvuelta y cromática.

El que escribe, consiguió que su padre, hostelero, patrocinase un Premio en esta Exposición llamado Premio Quintería, nombre tomado del  céntrico mesón, de nuestra propiedad que ofrecía un premio en metálico y una "Jarrilla de Oro". En otra ocasión os hablaré de los cuadros premiados,

Este mesón fue muy visitado por los pintores que concursaban en la Exposición y otros visitantes ilustres.

De ese año, en que el pintor consiguió su Molino de Oro, conservo un original autógrafo y un dibujo hecho a vuela pluma, en el libro de Visitas de La Quintería.



A mi primo, más o menos lejano, Juan con un fuerte abrazo con mi Molino de Oro fresco”.

Una explicación a lo de “primo”. Llegó al mesón acompañado por el marido de una prima segunda de mi madre, al que yo conocía y además era cliente habitual del establecimiento. Este acompañante era familiar del pintor. De ahí lo del parentesco “más o menos lejano”.

Por entonces el pintor trabajaba en RTVE y durante un tiempo mantuvimos algunos contactos.

Supe de su producción de murales en iglesias de Extremadura y Madrid, de su dedicación a la escenografía y del gran mural realizado para la Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, de la que era miembro de número.

Ahora solo quedan los recuerdos de unas vivencias que, seguro, dejaron una impronta en mi vida.

El próximo domingo seguimos.




jueves, 7 de febrero de 2019

PEQUEÑA FLOR





Una bella flor, unas piedras rodadas, las elucubraciones de un eterno aprendiz de poeta y un clarinete que lo remarca todo, son los componentes de esta entrada.
Este el menú que propongo: tomar los platos a vuestro antojo.



PEQUEÑA FLOR

Vivir la vida en flor, toda la vida,
sobre piedras robadas a la arena,
saberse junto al mar y a la serena
felicidad de brisa compartida.

Asegurar que en cada amanecida,
mientras el sol se suelta la melena,
ni la flor pierde  aroma con la pena,
ni la piedra la arrastra en su caída.

Con sonidos que nace de una fuente,
con notas de cristal y sentimiento,
y cadencia de luz en primavera,

la bella melodía, suavemente,
va pintando de azul el firmamento,
y moldea la noche a su manera.




martes, 5 de febrero de 2019

UNA PEQUEÑA HISTORIA COTIDIANA




UNA PEQUEÑA HISTORIA COTIDIANA
                                        (Microrrelato)

Les gustaba el barrio, el edificio parecía de buena construcción y las comunicaciones eran excelentes, pero aquella pareja, que miraba desde la esquina, terminaba, como todas las tardes, por alejarse cogidos de la mano, rumiando su tristeza.

Habían ahorrado, seguían retrasando la salida de casa de sus padres, habían hecho horas extraordinarias mal o no pagadas, hacían sus arrumacos en el coche casi desvencijado que compartían, pero volvía a repetirse esa vieja historia de impotencia y rabia.

Mientras la tarde les resultaba tan fría y desagradable como otra cualquiera, entre las noticias del día, la gran banca comunicaba que sus ingresos habían crecido un 12%, a los ya sumados en el año anterior.

A pesar de todo, se trasmitieron amor cogiéndose de la mano, mientras miraban a un pobre viejo, que preparaba su cama de cartones, en el habitáculo de un cajero automático.