viernes, 12 de julio de 2019

!!! HOLA, AMIGOS!!!



Por razones de intendencia he tenido que pasarme por mi domicilio en Castellón y no he podido resistir el ponerme en contacto con vosotros.

Me vuelvo al mar, ese que os muestro y que es el que desde mi terraza puedo disfrutar cada día.

Sinceramente, os recuerdo todos los días y echo de menos vuestras entradas y vuestros comentarios.

Os deseo a todos un feliz verano.

sábado, 29 de junio de 2019

DEJADME CON EL MAR




Estas fechas ando algo ocupado, preparando los días de mar y brisa.

Como despedida os dejo este soneto que ya publiqué en Mayo del año 2.013.

El tiempo no me ha dado para más.

¡!! HASTA LA VUELTA!!!



DEJADME CON EL MAR

Dejad que me refugie en los sonidos
de gaviotas que anuncian madrugada,
que rebusque esa nota relajada
que atempera el compás de los latidos.

Quiero que se emborrachen los sentidos
con esta mar que brilla enamorada,
de ese sol que nace en llamarada
despidiendo a la luna que se ha ido.

Quiero seguir la estela de un navío
montándome a la grupa de esa ola
que entre espumas me aleja de la pena.

Poder llenar con versos el vacío
y dejad mi lejana infancia sola
construyendo castillos en la arena.



jueves, 27 de junio de 2019

CUADROS PARA UNA EXPOSICIÓN (25 y último)


Juan Cuéllar Costa.- UNDERWOLD.- 2.003



Durante 24 domingos, he venido tratando de demostrar, con mis recuerdos y mi pobre prosa, como el ARTE (así, con mayúsculas), cuando es excelso, puede impregnar la forma de vida y la historia de un pueblo perdido en la inmensidad de La Mancha.

Todo empezó después de la guerra civil, (1.940), cuando los pueblos, los paisajes y los sentimientos, estaban teñidos de luto y el gris era el color dominante de la vida, unos quijotes, por locos y manchegos, decidieron que la existencia, aquella lugubre existencia, también tenía el derecho a la locura, al color y a la sensibilidad, tan necesaria en aquellos tormentosos años.

Fue Valdepeñas, con su Exposición de Artes Plásticas, la que supo iniciar, mantener, prestigiar, este noble alimento del espíritu, que no solo de vino vive el hombre. Y lo lleva haciendo durante 78 años, sin haber faltado ni un solo año a la cita.

Os he hablado de las primeras exposiciones hasta los años 70 y de los “Premios Quintería”, que fueron instituidos por mi padre.

Y en esa época me he quedado. La exposición siguió y sigue, pero desgraciadamente el que escribe ya no estaba allí, que el difícil oficio de vivir, me había llevado por otros derroteros y otros paisajes con colores brillantes de azul de mar y verde de palmeras.

Se han quedado en el tintero artistas de la talla de:

Lapayesse del Río.- Con el rabadán .-1970


Antonio Zarco.- El susto.- 1.971

María Antonia Dans.- Barco pasando.- 1.981




Gloria Merino.-Vuelta del campo.- 1975


Alfredo Alcaín.-Cezanne Petit-Point V.- 1982




Óscar García Benedí.- personaje furtivo.- 1989

Alejandro Quincoces.- Tao, el camino de la felicidad.-1.996

Antonio Patiño.- Laberinto de Ícaro.- 2.000


y una larguísima lista de pintores nacionales e internacionales.

Como final, una petición: si alguna vez tenéis interés de disfrutar del arte, os recomiendo una visita a Valdepeñas. Os esperan tres museos,  versos escritos en las plazas y la hidalguía innata del que sabe apreciar el arte en todas sus acepciones.

Después de contemplar sus cuadros, beber su vino y hablar con su gente, seguro que la vida os parecerá más hermosa y tendréis la necesidad de volver.

!!!Os lo aseguro!!!

martes, 25 de junio de 2019

CUADROS PARA UNA EXPOSICIÓN (24)




El año 1.966, el ganador del Premio Quintería fue el pintor FRANCISCO RODRIGUEZ, (Salamanca 1.924- 1.991), por su cuadro “Casas solitarias”.

Llega a la pintura a través de su condición de Aparejador, y por su paleta medio figurativa y medio abstracta figura dentro de lo que se denominó la Escuela de Madrid.



Una grave enfermedad de cáncer, lo aparta de la pintura, en el momento en el que su obra era reconocida y empezaba a ser premiada en prestigiosas exposiciones.



Muere a los 67 años, víctima de esa terrible enfermedad.

Os dejo el autógrafo en el libro de visitas de “La Quintería”.




En el año 1.967, el pintor galardonado con el premio “Quintería”  es el pintor DEMETRIO SALGADO, (Salamanca 1.915- Madrid 2.000), por su cuadro “Niñas”.



El autor no aceptó el premio en metálico, motivo por el cual el cuadro no quedó en nuestra propiedad.

Pintor de estilo figurativo con leves aproximaciones al expresionismo. Gran parte de su obra tiene la temática del desnudo femenino con algunas incursiones al bodegón.



Tras su estancia en Roma, es becado por la Fundación Juan March.



Licenciado en Bellas Artes y Profesor de desnudos del Círculo de Bellas Artes de Madrid, expuso en las principales capitales españolas y su obra puede admirarse en el Centro Reina Sofía y en la Real Academia de San Fernando de Madrid.


El próximo jueves publicaré la última entrega de esta serie sobre la Exposición de Artes Plásticas de mi querida Valdepeñas.

Mis, creo que merecidas vacaciones, me han hecho adelantar en el tiempo, el último capítulo de los XXV, diseñados.

El domingo lo dedicaré a la despedida.



domingo, 23 de junio de 2019

CUADROS PARA UNA EXPOSICIÓN (23)




El Premio Quintería del año 1.965, fue para: IÑAKI GARCIA ERGÜIN, (Bilbao 1.934), por su cuadro “CRIPTANA”, óleo sobre tela de 165x132.

Gª Ergüin, es un creador relevante del panorama cultural vasco tanto del pasado siglo, como del presente.

Gracias a una beca de Iberduero, donde trabajaba, pudo estudiar en la Universidad de Múnich, lo que le permite contactar con el expresionismo alemán.

De comienzos figurativos su pintura deviene a la abstracción, pero buscando siempre nuevas técnicas, desconocidas pigmentaciones y un dominio perfecto de las transparencias, lo que hace que sus cuadros sean siempre un aldabonazo preciso de la belleza.

Su creación se sostiene con obra sobre Castilla, su pasión por la tauromaquia,



el  fútbol, (en el año 1998 hizo el logotipo del Centenario del Atleti Club de Bilbao),




  
el jazz que conoció bien en Nueva Orleans, donde expuso en dos ocasiones





y su obra sobre la ópera “Carmen”, pedida por el Teatro Arriaga de Bilbao.




En el mismo año que obtiene el Premio “Quintería”, participa en la Exposición de Le Ecole de Sant Paul de Vence “Pintores de ayer y hoy”, colgando sus cuadros junto a los de Braque, Matisse, Léger, Picasso, Chagall, Miró y un largo etcétera.

Os remito a que veáis el vídeo que os propongo. Conoceréis mejor la obra y la forma de pensar de este extraordinario pintor, por el que, os confieso, siento una especial veneración.


Seguimos viéndonos años después de la concesión del premio ya que, sobre todo en verano, bajaba al sur, creo recordar que a Torremolinos, a exponer en galerías al tiempo que veraneaba, y siempre paraba en mi restaurante a comer.



Yo dejé la hostelería y Valdepeñas y dejamos de vernos.

Hasta hace un par de años que mirando videos en YouTube , volví a toparme con su obra.

Me puse en contacto con él, telefónicamente, y charlamos un rato.

Me preguntó que si seguía conservando el cuadro premiado,  contestándole que ese cuadro era un poco historia de mi vida, porque había estado siempre en el salón de mis padres y ahora estaba en el mío.

La conversación me llevó a preguntarle que cotización tendría el cuadro, en ese momento.

 Me dijo que  si es que quería venderlo y lo negué, diciéndole que esperaba que siguiera, (junto con los otros premios Quintería), en el salón de mis hijas y de mis nietas.

A la pregunta, me contestó que estaría por 3 o 4 mil euros, pero que si alguna vez pensara en venderlo, lo hiciese después de que él se muriera, que las cosas suelen encarecerse cuando se acaba la producción. Nos reímos los dos.

Siendo dos años mayor que yo, me impresiono su vitalidad y sus ansias de seguir trabajando en la pintura. La gran pasión de su vida.

Os dejo su dibujo-autógrafo dejado en el libro de firmas de “La Quintería”.







miércoles, 19 de junio de 2019

CLAREANDO CON GOSPEL



Esta mañana, el  sol –el mejor despertador-, ha entrado por mi ventana, acariciando los últimos vestigios de mis sueños, con un presagio alegre de día luminoso y limpio.

La ducha y el café, motor de arranque de los días, me han puesto las ilusiones necesarias, para salir a la mañana en busca de claridades.

Como un joven irremediablemente adepto a la música, he colgado mi “smartfone” de la oreja y he llenado mi alegría  con música góspel.  Utilizando a  Mahalia Jackson, a The Golden Gate Cuarter y otros más, he querido  dar gracias a la naturaleza por un día tan pletórico.

Mi adorado vecino, el Mediterráneo, ha terminado de poner la serenidad que le faltaba a mi corazón, para que la mañana fuera inolvidable.

El eterno mar, poseedor de historias y profecías, jugaba a ser cielo, poniéndose la nube blanca de una vela en la línea del horizonte.

Las ramas de las palmeras jugueteaban con las nubes haciéndoles cosquillas con una pluma de brisa.

El soul de “The black and white gospel singers”, ensaya un abrazo ecuménico en su “Look to god”.

La espuma, se acerca con timidez a las pisadas, llenando las huellas con el hervor de su gracia.

Cuando el sol empieza a enseñorearse del horizonte, una furtiva mirada a mi muñeca, es el comienzo del fin de la serenidad y la dicha.

Me esperan los necesarios y obligados, quehaceres del día y es hora de darle la espalda a la belleza.

Liz  McComb y Gregg Hunter cantan un “Glory Glory Allelujah”, que tiene mucho de final de fiesta, de fin de espectáculo.

De vuelta a  casa y cambio a la radio y me sumerjo a la fea e indecente realidad diaria.



lunes, 17 de junio de 2019

LOS NUEVOS TARTUFOS




Tuve la suerte de ver una de las pocas representaciones que en el año 1.969 se dieron en Madrid, de la obra El Tartufo  de Moliere.

Se estrenó en ese año dicha obra en el Teatro de La Comedia, bajo la dirección e interpretación de Adolfo Marsillach.

Al régimen no debió gustarle lo que proponía el autor francés, haciendo todo lo posible para que, a pesar del éxito, durase en cartel lo menos posible.

Me he acordado de este personaje, a la vista del lamentable espectáculo que están dando los políticos actuales, después del repetido veredicto de las urnas.

El personaje de Moliere, representa la hipocresía, la falsedad y la codicia. Y me lo ha traído a la memoria, el comportamiento de unos líderes políticos españoles, patriotas de pulsera y banderas en el balcón, que con su ambición desmedida y su egolatría, solo saben hablar de vetos y bloqueos, sin importarle en absoluto el mandato de las urnas, los ciudadanos y mucho menos aún, aquello que no hace mucho defendían.

Estos manipuladores y “trileros” de vía estrecha, se ciscan en sus palabras sin mover un musculo de la cara y sin que, por lo visto, nadie se lo tome a cuenta.

Esos trapaceros, con traje de Armani, que están dispuestos a abroncar a quien no piensen como ellos y que dan su palabra como si fuera de ley, y al poco se comportan haciendo todo lo contrario, de lo que dicen.

Estos jóvenes políticos que perdieron el rumbo y la sensatez y que son capaces de cualquier cosa por conseguir su prebenda.

Los que vinieron para renovar el clima político tan desprestigiado y ahora no dudan en conchabarse con aquellos que lo promovieron.

Los que hablaban de las excelencias de las listas más votadas y ahora no se separan de la calculadora para sumar lo necesario venga de donde venga. Siendo capaces, mientras cuentan ovejas, de meter de tapadillo algún que otro lobo, sin importarles que, esos sí, pueden acabar con el aprisco.

Los que querían suprimir las Diputaciones y ahora trapichean hasta con el demonio,  para conseguirlas.

Los que niegan lo evidente y nos tratan, a nosotros que los mantenemos, como si fuéramos idiotas.

Hablaré de mí. Vengo de un tiempo donde todo estaba claro y establecido, donde se obedecía y punto.

Durante mucho tiempo soñé con los partidos políticos y el necesario intercambio de ideas, para que entre todos, pensasen como pensasen, se pusieran de acuerdo para que la vida nos fuera distinta, pero estos “adolescentes caprichosos”, pero lo que es peor, irresponsables, van a hacer posible que termine por odiar la política y me aficionaré al circo, donde a los payasos, se les conoce nada más salir a la pista.

En el Tartufo hay un personaje, Dorina, una criada alegre y valiente y que actúa con el sentido común necesario, como para desenmascarar a Tartufo.

Esta España de ahora, necesita muchas Dorinas, para poner en el sitio que corresponde a estos elegidos embaucadores, candidatos oportunistas y políticos indecentes.