jueves, 14 de enero de 2016

JUSTIFICACIÓN DE UNA AUSENCIA



Si en lo sucesivo, pasáis lista y no respondo, no preocuparos.

A partir de hoy cumplimos con lo que, mi mujer y yo, nos prometimos, mirando con temor los calendarios.

Cambiamos de residencia.

No vamos al cercano Castellón, que cuando llega el invierno a nuestras vidas, se vive más caliente apretados en el nido y más seguros cobijados por las alas de los que te quieren.

Mañana mismo se llevan nuestros bártulos a un nuevo domicilio muy cercano al de nuestras hijas.

Pasará un tiempo, mientras lo adecentan, en el cual no podré dedicarme a la grata tarea de leeros.

Perdonarme. Tan pronto como pueda volveré.


Como siempre: un abrazo.




lunes, 11 de enero de 2016

OCHENTA AÑOS



Han pasado cerca de 30.000 días
desde aquel llanto primero,
ese que empieza por enseñarte
que esto de la vida no es un juego.

Más de 700.000 horas lectivas,
tratando de aprobar la difícil
asignatura de la vida.

Muchos lunes de esperanzas,
al sol y al viento de la vida,
 ahora , sin la angustia de la prisa
y con la pena de no empezar de nuevo,
para ver de mejorar lo irremediable.

En esos largos días que hoy se cumplen
tuve tiempo para todo,
incluso para poder equivocarme.

Aunque es ahora cuando notas
 que son muchos días a tu espalda
y pesa más lo que se añora
que aquello que sucedió sin enterarte.

Pude reír, lloré más veces,
y solo jugué a ganar cuando era chico.
Aprendí a perder, siendo  más grande,
quizás por no poner el mismo empeño.

Mis meritos, no son míos .
 Todos tienen nombre propio,
 y señalan un amor en femenino.

Si llego a estos 80 años, haciendo versos,
será por no quedar en el olvido.

No presagio los años que me quedan,
que tampoco importa mucho ese guarismo.
Pero quiero deciros una cosa:
!!Sigo siendo el pájaro que en la mañana,

añora nuevos horizontes!!


martes, 5 de enero de 2016

QUERIDOS REYES MAGOS

Edición del autor.


Llevo unos días revisando enseres y papeles  y me he encontrado con esta carta que, a poco de llegar, me encargó que escribiera mi nieta Macarena. A pesar del tiempo transcurrido no me resisto a la tentación de volverla a publicar.

Queridos Reyes Magos:
Tengo que deciros en primer lugar, que nunca antes, había oído hablar de vosotros.
Ha sido al nacer para esta tierra, nueva y acogedora, gracias al sublime y solidario acto de amor de mis padres, cuando mis compañeros de "guardería" y mis cuidadoras, me han hablado de vosotros, de vuestra magnanimidad y amor a los niños.
Me han dicho que venís de Oriente, de unas tierras tan lejanas como las que me vieron nacer. Es por lo que no dejo de preguntarme: ¿cómo es posible que viniendo tan cerca de donde yo estaba, nunca dejasen ni un solo juguete en el orfanato de Quinyuan, para poder alegrar nuestras tristes vidas? ¿ es que no lo merecíamos?.
Ya sé, que el mejor regalo para un niño es el beso caliente de su madre, pues bien, ni ese regalo era posible en la lejana provincia de Guangdong.
Yo os pido que , ahora que ya tengo el inmenso regalo de los besos de mis padres, que han querido rescatarme de un mundo sin caricias. Ahora que me siento protegida por el fuerte abrazo de unos apellidos, ahora que han querido crear día a día un mundo nuevo para mí, al cual parecía que no tenía derecho. Ahora que gracias al amor de mis abuelos, mis tíos y los amigos de mis padres, mis habitación esta colmada de regalos, incluso antes de vuestra venida, yo quiero pediros que los regalos que puedan corresponderme los dejéis en el Quingyuan Social Welfare Institute de Quingyuan (Guangdong).
Os será fácil. Ya sé que os queda un poco lejos, pero hasta allí fueron mis padres, con la sola magia de su amor hacia mí y me dejaron el regalo de una nueva vida con las lágrimas precisas.
Acordaros también de esos niños que mueren de hambre en el mundo.
Ya sé que ellos no han podido remitiros un carta, ya sé que no pueden acercarse hasta unos grandes almacenes, para hacer su petición, pero el grito silencioso de su hambre, debería ser suficiente argumento para despertar vuestras conciencias. No dejo de pensar en que hay madres obligadas a abandonar a sus hijos, masacradas por el hambre.
¿De verdad somos todos iguales ante ese Dios del que ahora me hablan?.¿Por qué entonces estas diferencias?¿Por el color del rostro? ¿Por las facciones distintas?

Este año he hecho de pastorcilla en el belén del "cole". Me acerqué ante el niño, para ofrecerle nueces con las que colmar su hambre. Algún seguidor de la ortodoxia dirá que la escena era rara.
Pero me han dicho mis papas, que de mis ojos rasgados salía una mirada cargada de amor, de paz y agradecimiento.
El muñeco que hacía de Niño Jesús, ponía "made in Taiwán". ¡Que mas daba su procedencia, si el mensaje que traía al nacer era que nos amasemos los unos a los otros!
Espero no merecer carbón por haber escrito esta carta, os prometo que está hecha con el corazón.
Os quiere:
MACARENA.
Por la transcripción: el “yayo” Juan.


jueves, 31 de diciembre de 2015

AÑO NUEVO


Cada año nuevo que comienza es un repetido elogio a la esperanza. Incluso nosotros, los que ya estamos en tiempo de descuento  y con la conciencia del triunfo de haber llegado al final del anterior, en estos días, no podemos evadirnos de la costumbre de soñar presagios de futuro.

Proyectos solemnemente remarcados, pero que nacen con la patina de la cosa usada, de lo repetido, de lo abandonado al trastero de las cosas inútiles.

Tal parece que cuando arrancamos la primera hoja del nuevo calendario, quisiéramos tirar a la basura todo aquello que no fuimos capaces de hacer en el pasado e iniciáramos el primer día del año con la esperanza renovada de conseguir lo que antes no supimos.

Hasta el día 26 de diciembre, cada uno en el fondo se alegra con un ¡que me quiten lo vivido!, pero a partir de ese día vienen los arrepentimientos y los propósitos de enmienda, que se hacen corolario el primer día del año.

¿Cuanto queda de lo programado, al arrancar la siguiente hoja?. Que cada cual conteste a esta pregunta.

Yo he llegado a la conclusión de que, si no he sido capaz de cambiar en 79 años, lo mejor es no inventar futuribles.

Es mejor tratar de ensartar cada día que nos espera en el nuevo calendario, con un fuerte hilo verde de esperanza.

Ponerle a los días una alegre música que borre los sonidos soeces del tiempo repetido.

Tocar las teclas necesarias para cambiar el mundo que conocemos por el mundo que deseamos.

Ser capaces de que el destino sea lo que soñamos y no, lo que por inercia, dejamos que nos pase.

Os hablo por experiencia. Llevo muchos años oyendo la misma cantinela repetida de paz, amor, felicidad, salud y otros buenos deseos, pero pocas veo a los que  se arremangan y se ponen manos a la obra. Y que os coste que en esa mirada estoy incluido.

Si en verdad fuésemos capaces de trabajar por hacer posible esos bellos deseos, no tendríamos necesidad de repetirlo con tanta asiduidad.

Un poeta sabio, me dijo hace ya mucho tiempo que el que no es capaz de conocer y luchar por la belleza de los sueños, no tiene futuro.

He meditado muchas veces sobre esto y siempre he procurado “conocer los invisibles hiladores de sueños”, de los que hablaba Antonio Machado, pero en mí caso pudo más “el torvo miedo que la verde esperanza”

No consientas que a ti te pase lo mismo, amigo lector. Pinta de ilusión y trabajo todos los días del calendario, búscale sentido a la primera mirada mañanera del espejo y ponte a soñar.

No lo dejes para otro día; lo malo del futuro, es que llega demasiado deprisa y cuando quieres darte cuenta, ya es pasado sin remedio.

¡Y sé lo que me digo!


sábado, 12 de diciembre de 2015

MELANCOLÍA


Composición del autor con una foto del portal Pixabay.



No puedo evitar respirar melancolía.
Odio esta calma, este extraño no decir,
cuando un vacío de silencio
regurgita en las entrañas.

Empiezan a fermentarse las palabras
y la esperanza,
tristemente se difumina en negro.
La hoja blanca se trasmuta
en una triste oscuridad sin luna
y una madrugada de desasosiegos
viene a corroborar
el triste silencio de los pájaros
y esta niebla sucia
que se aferra a mi ventana.

Y vuelvo a la prosa,
vuelvo a escuchar la vida.
Esa vida que nos rodea
sin saber de sueños y metáforas.