domingo, 17 de noviembre de 2019

MI OTRO ENTRETENIMIENTO (lll)




BAILE EN EL RUEDO

He desempolvado  esta vieja fotografía, hecha por mí, hace ya algunos años en una entrañable fiesta a la que estaba invitado, y he intentado “caracolear” con ella.

Así  ha quedado. ¿Os gusta?





jueves, 14 de noviembre de 2019

ESPERO QUE LA LUZ SE HAGA





Espero que la luz se haga
y el cielo se claree.

Deseo que a la noche
le nazcan las estrellas
y que los zorzales vuelen madrugadas.

No quiero escribir
con este idioma de lluvia que no cesa,
con esta tristeza de tardes sin respuestas.

Este otoño me repite
los versos que me faltan,
para llenar de poemas las páginas en blanco.

Ya no soporto este hartazgo
 de masticar silencios de oxidados pianos
con voces de penumbra que acompañan olvidos,
de tañidos de campanas deshojadas y mustias.


Solo quiero que la luz se haga
y que nuevas constelaciones,
con su crepitar de brasas,
le presten el delirio necesario
al verbo que me falta.


martes, 12 de noviembre de 2019

QUOSQUE TANDEM CATILINA....




QUOSQUE TANDEM CATILINA…


La clase era un rumor de conversaciones y risas. Don Manuel, nuestro profesor de latín, acurrucado en el sillón se defendía del frío, metiendo sus manos en los bolsillos de su enorme y ajado abrigo gris. Por debajo de la mesa, sus piernas estiradas dejaban ver unos enormes zapatos con sendos agujeros en las suelas. Tenía los ojos cerrados, como en duermevela.

Los estudiosos que se afanaban en su traducción y los que jugábamos o conversábamos, solo éramos observados por las miradas adustas, pero sin brillo de Franco y José Antonio.

De vez en vez, si el rumor de las conversaciones se agrandaba, el profesor se rebullía en su sillón, se alzaba las solapas del abrigo y repetía su monocorde oración de reprimenda:

...quosque tandem Catilina abutare patientia nostra.

Don Manuel era gallego. Nadie sabía ni por qué, ni como había ido a parar a nuestro Instituto. Algunos comentaban, que era debido a ciertas ideas políticas poco recomendables en aquellos años.

Lo que sí sabíamos con certeza, es que era padre de muchos hijos, (nunca los pude cuantificar), a los que llamaba "mis rapaces", que de su fondo de armario solo conocíamos su viejo abrigo gris, que usaba siempre y que tanto él como su mujer, (a la que nadie conocía) y sus hijos, pasaban hambre.

Debo confesar que el aprobado de su asignatura era relativamente sencillo. Dos o tres, los "empollones" la aprobaban mediante una fórmula que a los demás nos parecía extraña y antinatural. Es decir, estudiando.

Otros lo conseguían copiando en los exámenes que solían ser traducciones escritas.

Y aún había otros que ni se molestaban en copiar y aprobaban regalándoles el pan y chocolate de la merienda a cualquiera de los rapaces que jugaban en la plaza, encargándoles al tiempo que se lo dijera a su padre, anotándoles, incluso, nombre y curso.

Permitidme, amables lectores, que no os aclare en que grupo de los dichos  me encontraba yo, aunque mi merienda era demasiado exigua y no creo que quisiera compartirla.

Don Manuel solía adelantarnos las notas de viva voz unos días antes del final del curso.

Aquel curso de año 1946 hubo un suspenso en latín. Omitiré por educación, el nombre de aquel alumno. Alguno puede conocerlo y no es de recibo a estas alturas, menoscabar su consolidada reputación,

...Mengano de Tal.... 0

Todos no volvimos extrañados, mirando a nuestro compañero. Una sonrisa beatifica iluminaba su cara sonrojada y mofletuda. Tal parecía que la noticia no le afectaba lo más mínimo.

Se levantó con parsimonia y en alta voz y sin importarle en absoluto el que todos pudiéramos escucharle, se dirigió a Don Manuel.

:- Mi padre me ha encargado, que sea cual sea la nota que tenga a bien de ponerme, le haga entrega de este obsequio, como reconocimiento de la abnegada labor que usted tiene con nosotros.

Dicho esto, le entregó en mano un vale de 5 kilos de pan de una conocida panificadora local.

Don Manuel miró extrañado el cartón. Nos miró a todos con un rictus de perplejidad, creo que hasta titubeó y al final lo guardo  en el bolsillo de tapa de su ajado abrigo gris y no dijo nada.

Mengano de Tal volvió eufórico a su pupitre y los demás agachamos un poco la cabeza.

En el Libro de Notas, Mengano de Tal, obtuvo un notable en latín, aquel año de 1946.

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Aquel último día de clase, como todos los demás, los alumnos formábamos militarmente en el patio del Instituto, para el acto solemne de arriar banderas.

Delante del mástil con las tres banderas, la nacional, la de falange y la requeté, el director, el profesor del Espíritu Nacional y el sacerdote profesor de Religión. Breves palabras del Director, exaltada arenga del profesor de fino bigote y camisa azul y unas oraciones del sacerdote pidiendo por el Caudillo, fueron el introito para el canto del "Cara al Sol".

Yo que era alumno de los primeros cursos, estaba al final de las filas y muy cerca de la puerta de salida.

Mientras nos desgañitábamos tratando de dar el mayor aire marcial posible a lo de "que tú bordaste de rojo ayer", pasó por mi lado Don Manuel, el profesor de latín, camino de la salida con una vieja cartera de cuero bajo el brazo, encorvado, arrastrando sus zapatos con agujeros en las suelas, con la cara macilenta mirando al suelo y con su enorme, ajado e incongruente abrigo gris.

Yo le oí decir, esta vez con rabia y en castellano con un particular acento gallego, mientras miraba las banderas:

.-!!!Hasta cuando, cabrón paisano, vas a abusar de nuestra paciencia!!!

Entonces, no supe a quien se refería.


domingo, 10 de noviembre de 2019

MI OTRO ENTRETENIMIENTO (ll)




Lluvia en Venecia.-

Vuelvo a repetir, para aquellos que no me leen con asiduidad, que no todas las fotografías que edito, son mías.

Suelo utilizar, también, fotografías de Internet libre de derechos.

Lo que hago es, tanto con las mías, como con las de Internet, es tratarlas con técnicas  de photoshop, para hacerlas distintas.

Desgraciadamente por mi edad, cada vez hago menos fotografías y por tanto tengo que  aprovechar aquellas que, amablemente, los autores ceden sus derechos.

Firmo por tanto, el nuevo trabajo, que sale de mi edición.


jueves, 7 de noviembre de 2019

EL POETA QUIERE ESCRIBIR POS "SEGUIRIYAS"




Dime lo que tú sientes
y no te muerdas la lengua,
que la palabra bien dicha
que sale del corazón.
no hay nadie que la detenga.

Las “fatiguitas” que siento
cuando paso por tu lado
y no me miras siquiera
con esos ojitos claros.

De clavo y canela
sueño tus besos
y de limón y vinagre
son tus desprecios.

Que ya no ser que decir
queriéndote como te quiero
y las “duquitas” que paso
por no quererme tu a mí.



martes, 5 de noviembre de 2019

NUEVO TRABAJO




Pudo parecer un golpe de suerte, pero él sabía que siempre era bueno tener amigos, aunque fuera en el infierno.

También pensó, tras recibir aquella carta que tanto deseaba, que tendría que dar muchas explicaciones, pues no es muy normal que, sin solución de continuidad, alguien pudiera pasar de servir bebidas y tapas tras un mostrador, a ser el director de una entidad bancaria.

Pero la vida, siempre imprevisible, algunas veces daba estas sorpresas.

A los dos o tres días de acceder a su nuevo puesto, le anunciaron la visita de alguien a quien conocía bien, ya que era un proveedor de su anterior trabajo.

El lechero que cada mañana a las 7, dejaba las cantaras de leche recién ordeñada en su establecimiento, llamaba a la puerta de su nuevo despacho.

.- ¿Qué te trae por aquí?
.-Vara usted, Don Emilio.-
.- Por favor, Manolo, Emilio, como siempre, sigo siendo el mismo de hace unos días.
:- Pues verás Emilio. Como sabes este año la falta de lluvias y las tormentas, nos han dejado sin pastos donde pacer las vacas. Y tengo la necesidad de comprar más piensos que los que habitualmente compro.
Eso significaría unas 50.000 pesetas, que yo iría pagando, con la cantidad mensual que acordemos. Pondría, además, como garantía la casa y los corrales, si fuera necesario.

El nuevo director llamó al interventor de la sucursal para que tomara los datos preceptivos para la concesión del préstamo. Este le informó que al no tener todavía sus escrituras de apoderamiento y por tanto, no tener asignadas las cantidades de riesgo que la oficina podía asumir, con su sola firma, habría que elevar una propuesta a instancias superiores y hasta que no la autorizaran, no podría formalizarse la operación.

Aunque aclaró, que al ser una cantidad pequeña y tener garantías suficientes, era seguro que la autorizarían sin tardar, máxime con el preceptivo comentario de apoyo de la Dirección, que sabía del trabajo y la moralidad del peticionario.

Conforme vaticinó el Interventor, la contestación fue rápida y en pocos días se ingresaron las 50.000.- pesetas en la cuenta del lechero.

Pero lo que este nunca supo, es que la propuesta de préstamo fue denegada y fue Emilio, el director,  el que  le ingresó esa cantidad de su peculio particular.

El protagonista de esta historia empezó a comprender que tras ese nuevo mostrador que la vida le procuraba, habrían menos  risas y celebraciones que en su anterior trabajo.

El interventor, viejo conocedor del quehacer bancario, se atrevió a aconsejarle.

.- Mal camino inicia usted en este negocio, si se deja llevar por los sentimientos. Mejor olvide sus principios y póngase una coraza al entrar en este despacho.

Supo desde este momento, que su nueva vida cambiaba drásticamente y que le iba a costar mucho trabajo,  muchos sinsabores y muchos problemas de conciencia, si quería seguir manteniendo dignamente a su familia.










domingo, 3 de noviembre de 2019

MI OTRO ENTRETENIMIENTO






Ya se sabe que los domingos es preceptivo el descanso y que a ciertas edades es del todo necesario.
Que las articulaciones saben poco de preceptos, por muy divinos que sean, y la mente necesita cada vez más, darle vacaciones a las musas, porque si no, se las toman ellas solitas, sin necesidad de sindicatos, por tanto, aprovecharé estos días para mostraros lo que voy haciendo de vez en cuando con el photoshop.

Al tiempo aclaro, para aquellos que me creen pintor, que algunos hay, que nada más lejos y bien que lo siento.

Es solo técnica que aplico a fotografías mías o a fotos libres de derechos tomadas de Internet. Estas también las firmo, porque una vez terminadas ya no son las mismas.

Os agradeceré un sincero comentario, que es bueno saber lo que opinan de uno y sobre todo de su trabajo.

Esta primera se lo he robado a Tracy, aunque ella ya lo sabe, y se lo devuelvo con otro envoltorio muy a propósito tras su reciente visita a La Provenza.

A todos, gracias por soportarme.





martes, 29 de octubre de 2019

RELATO PRESTADO





He escuchado tanto al “Kanka” durante este pasado verano, que he decidido hacer un relato con retazos de sus  canciones. Debo decir que ha disfrutado con la contagiosa cadencia de su música y con su poesía un poco “canalla”, pero autentica.

Dice así:

Aunque ahora no tengo por qué salir de casa con armadura, tener el móvil con cobertura ni llevar un arma para las dudas. Cultivar la sangre fría, apoyar la economía, afeitarme cada día, mantener la compostura. Rellenar el formulario, cumplir con los horarios, respetar el calendario, ni salidas del armario, ni castillos de papel, debo tener cuidado cuando salgo a las aceras con andar desafinado. La maleta llena de cantos rodados. La sonrisa boca debajo de subir tanta escalera sin llegar a ningún lado, aunque sigo pensando aplaudir a dos manos, milagro y alegría, por dios si yo mismo me aguanto y saldré cada día a la calle con la sonrisa más grande.

No escuchar que  la tele me dice lo que debemos comprar para ser felices y que perdiz hay que matar si queremos comer perdices ¡no jodan la marrana que haré lo que me dé la gana!

Y luchar  pa” que la verdad sea la moneda, ay y que los besos curan el llanto. “Pa” que las canciones sean las banderas.

Para que nos enseñen desde bien pequeños a conocernos y a saber lo que sentimos, en vez de andar encasillando nuestros sueños y limitando a uno todos los caminos.
¡Para eso canto!

Ya sé que hay quién me dice que soy un cencerro, pero eso me hace más fuerte. Cuando me llegue la muerte, si alguien llora en mi entierro, no lo vuelvo a saludar.

Gracias a que te tengo a ti que te sueltas las trenzas cuando quieres, que vienes con la cara lavada, sin perder el tiempo y las maneras. Que el rímel no hace la mirada y te prefiero así sin maquillaje, despojada de bisutería. Sin trampas, sin truco y sin traje.

Por qué confieso que por seguir el viento, a veces he partido cuando no es el momento. Confesión del pecado imperdonable de haberte querido tanto y me confieso culpable.

Déjame traducirte la mirada, parame en tu parada y plantarme en tu jardín y protagonizar tus carcajadas y que mis madrugadas sean todas para ti.

Y pese a que el insomnio me desvela cada noche hoy me quedé; soñándote.

Aunque soy alérgico a la franela me quedé en tu cama, No combinan mis cortinas con tus entretelas y aun así hoy cocino en tu cocina, corazón.

Tu siempre serás!!!! Canela en rama!!!



domingo, 27 de octubre de 2019

LAS ESCARAMUZAS DEL ABUELO (Vll y último)





En uno de sus comentarios el amigo Emilio Manuel, que ha seguido desde el principio mis entradas donde recuerdo el Libro de Firmas de “La Quintería”, me hablaba sobre el valor sentimental de ese libro.

Mi vida profesional, se podría partir en dos mitades.
Una vez terminado el bachiller de 7 cursos y Examen de Estado, tenía la opción de entrar en la Universidad.

Mis padres eran propietarios de un bar de grandes dimensiones en la misma Plaza de España y yo era hijo solo.

Debo confesar que, desoyendo los silenciosos consejos de mi madre, de que entrara en la Universidad en la Escuela de Periodismo, (mi padre no estaba por la labor), yo opté por lo fácil y trabajé, (de hecho ya lo venía haciendo mientras estudiaba), “a tiempo completo” en el bar familiar.

A pesar de todo, no dejé de escribir, asistir a recitales y a ser tenido en cuenta, en todos los movimientos de la cultura en Valdepeñas.


Pero esas inquietudes culturales, en muchas ocasiones, chocaban frontalmente con las exigencias de ese trabajo y lo que es peor, con las exigencias de mi padre.

Sacando tiempo de donde no había, seguí “enganchado” a todo lo que me interesaba.

Organizaba conferencias del Aula de Cultura, colaboraba en la programación del “Trascacho”, llegué a estrenar en el Teatro Cine Parque, una pequeña obra de teatro, que titulé “Las palomas ciegas”, conseguí algún premio literario, fui invitado a pronunciar el Pregón de Semana Santa de Valdepeñas, un canto al vino de Valdepeñas en una feria del vino y la industria en Madrid, tertulias literarias en “Entrelagos” de Ruidera y muchas cosas más que ahora no vienen a cuento.

Las consecuencia de esas aficiones mías, de esas inquietudes, se reflejan en ese libro de firmas del que os he venido hablando. Son por tanto un fiel reflejo de una importante parte de mi vida.

Lo que siento es que no fui lo suficiente previsor, para anotar debajo de cada autógrafo el nombre del firmante, ya que son muchas más las firmas de las que os he enseñado, pero desgraciadamente, no puedo saber a quién corresponden. Mi memoria no ha dado para más.

De la misma manera que hay otras que si recuerdo, pero deliberadamente, no quiero publicitar. Como la del padre de un abogado muy en boga en estos días.

La otra mitad, viene cuando ya casado y con hijas, compruebo que la tiranía hostelera de un pueblo de La Mancha, no me permite vivir como yo quisiera y me estoy perdiendo la felicidad de la más importante época de mi vida.

Y decido “quemar las naves”. Procurarme una nueva y distinta existencia.

Por cierto completamente opuesta a mis más íntimos sentimientos y con un trabajo que me costó entender y asumir y teniendo que empezar de nuevo prácticamente, aunque esa experiencia que antes había vivido, también me ayudó a poder superarla.

Pero eso es otra historia, que ya no viene a cuento.



jueves, 24 de octubre de 2019

SOLEARES DE AMOR Y VIDA




SOLEARES DE AMOR Y VIDA

Yo canto porque me duelen
con punzadas en mi pecho
 oscuros  amaneceres.

Con agua de mar y brisa
quisiera pintar un día
la verdad de tu sonrisa.

Canto tu nombre y mi boca
se llena de miel y besos
y de perfumes las rosas.

Con voz de espuma y molino
voy cantando mis canciones
mientras desando caminos.

No hagáis caso de mis penas.
Mis penas las sufro yo
y no me duelen apenas.

Dicen que todo lo ve.
Pues es el único que sabe
la verdad de mí querer.

No pienso en la eternidad,
solo vivir lo que pueda
mientras me dejen soñar.

Estoy viviendo a destiempo
queriendo cambiar el mundo
con un puñado de versos.



martes, 22 de octubre de 2019

SUEÑOS


SUEÑOS
(microrrelato)

Acababa de cumplir 90 años y a pesar de que apenas tenía achaques y de que su mente seguía lúcida, salvando  algunos olvidos muchas veces buscados, no se sentía bien.

Un  nieto preocupado, le preguntó un día:

.- Abuelo, ¿por qué estás triste?

.- No estoy triste.

.- Lo pareces. Hasta te has olvidado de contarnos la historia esa que repites a menudo y que ya nos sabemos de memoria.

El abuelo no dijo nada, pero tuvo la lucidez suficiente para pensar que esa tristeza provenía del tener la certeza, de que la vida se le escapaba y que todavía le quedaban muchos sueños por realizar.


Y no quería que su nieto,  que siempre lo tenía en un pedestal, tomara en cuenta la realidad de su fracaso y por ello dejara de soñar.



domingo, 20 de octubre de 2019

LAS ESCARAMUZAS DEL ABUELO (Vll)



Otras personalidades de aquellos lejanos tiempos que pasaron por “La Quintería” y dejaron su firma, fueron:

José María Martínez Val, primer Director del Instituto de Estudios Manchegos, fundado en 1947 e incorporado al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y dedicado a  promover la investigación y el estudio de cualquier materia científica o cultural referida fundamentalmente a la provincia de Ciudad Real.
Por cierto, lo sustituyó en el cargo Don Carlos Calatayud Gil, abuelo de Emilio Calatayud, famoso Juez de Menores de Granada.



Gregorio Prieto, famosos pintor valdepeñero del que ya os he hablado, precisamente en el día de su ingreso en ese Instituto de Estudios Manchegos.



Jaime Ostos, torero. Del que os podría hablar largo y tendido, ya que lo conocí bastante, (fue padrino de un primo hermano mío, llamado Jaime en su honor), pero no lo hago, ya que no quiero que esto se parezca a “Sálvame”.



Joaquín Domingo, barcelonés, 60 veces Campeón de España de billar, 8 de Europa y 3 del Mundo.
Un verdadero ídolo de la época, que consiguió 5.326 carambolas en una sola serie.



Luis Morales Oliver. Pasajes de San Pedro (Guipúzcoa),  Director de la Biblioteca Nacional, conferenciante, especialista en literatura mística española y profundo conocedor de la biografía de Cervantes.



Antonio Casado Alonso, periodista, que cuando firmó su autógrafo sólo tenía 25 años.
Casado con la también periodista Carmen Rigalt, y famoso contertulio, tanto en Tele 5 como en Antena 3 y TVE.



Antoñita Moreno, sevillana de La Puebla del Río, una artista de la canción y la copla, con una clase y belleza incuestionable, que dignifica esa maleada palabra de folclórica, ya que supo adentrarse e interpretar todo el variado folclore de las regiones de España.

Fue la primera mujer en su profesión distinguida con el Lazo de Isabel la Católica, lo mismo que fue  pionera en actuar en la Plaza Roja de Moscú, cuando las relaciones entre España y Rusia no eran, ni mucho menos, fáciles.

Una artista prácticamente desconocida para las nuevas generaciones, que de haber nacido en otro país y en otras condiciones sociales y políticas, tendría el reconocimiento que, su personalidad, belleza y arte, merecen.





miércoles, 16 de octubre de 2019

ENTREGA




Me entrego a vosotros,
más no permitáis, por ello,
que pierda mi propia libertad.

Vengo dispuesto a rendirme
y entregarme sin armas y deseos.
Os ofreceré lo que he sido
y me doleré de no daros,
aquello que se perdió,
entre lágrimas y arrugas.

Dejadme la libertad.
Esa que me hizo equivocarme
y dar versos de ciego,
cuando sólo pretendía claridades.

Me entrego a vosotros,
sin pedir nada a cambio.
Pero no me obliguéis
a renunciar a la espiga y al vuelo,
al mar y sus auroras,
a la piel y las caricias,
al amor y sus delirios.

Me entrego como soy:
una triste amalgama
de recuerdos y nostalgias,
un viejo calendario con fechas amarillas,
la comprobada certeza
de que no existen los milagros,
la rama que se seca
sin pájaros ni nidos.

El tiempo arde y se consume
en esta hoguera de dentro
que la lluvia de mi otoño no apaga.

¡Aceptarme!