Abrí la ventana
y me hice un ramos de trinos.
Acomodé los ojos
y reflejos de plata
inundaron los sótanos negros
donde arrumban las tristezas.
Una brisa cercana,
me trajo noticia de azul y salina.
Nubes novicias
le pidieron al viento
que jugara al corro con ellas.
Una claridad nueva me empujó a la mañana
dejando entre mis sábanas
los negros presagios
de una noche triste
cargada de ausencias
y ahíta de recuerdos.
