domingo, 3 de abril de 2011

NATURAL DE ...




Cuando estampé los datos requeridos en esta bitácora, en el apartado Ubicación, puse Benicassim y no falté a la verdad, pero me quedó como un cierto regusto de tristeza, por no poner ese Valdepeñas que tan dentro llevo.
Y es que nunca sé a qué patria quedarme. Ahora que tan de moda están los nacionalismos, las identidades y las rayas divisorias, dentro de mí se difuminan las barreras de los sentimientos hacia la tierra que me ha visto nacer y crecer y la tierra que me cobija, ahora cuando los años apuntan inexorablemente al final.
No podré renunciar nunca al amor a mi primera patria. A la patria de mis primeros llantos y mis primeras risas, la de mis juegos, la del sabor irrepetible a cocina de mi madre, la del olor a mesa camilla y brasero, a vendimia. La patria iniciática del primer y balbuceante  amor y del amor definitivo.
Uno acaba construyéndose con retazos de amigos juveniles, con primeras lecturas, con consejos del primer maestro, con renuncias dolorosas y pequeños descubrimientos. Hasta el paisaje del lugar donde naces, termina por poner marco al futuro de tu existencia.
Quizás por eso, dentro de mi existe una porción como parda y umbría, como árida y sin límites, retrato de esa Mancha que me vio nacer. Afortunadamente también sigo columbrando en el horizonte molinos de viento con aspas de ilusiones, a pesar de la herrumbre que empieza a carcomer la maquinaria.
Quiero y entiendo a esa tierra seca, alejada, maternal y sufriente y la quiero cada vez más, porque siempre se ama a lo que se añora.
Pero tengo otra patria a la que también quiero y necesito. Es una patria encontrada. La que me ha dado el trabajo y el sustento, (yo no me avergüenzo de las patrias con forma de puchero), la patria donde han crecido mis hijas, donde han fundado familias, donde yo, definitivamente, he sido.
Es una patria mediterránea y frutal, barroca y luminosa, musical y lúdica. En definitiva, el contrapunto necesario para llenar de colores vivos el páramo excesivo de mi tierra.
Confieso que las quiero a las dos –y no estoy loco- y las necesito por igual. A la primera porque mis raíces están profundamente arraigadas en esa tierra de surco y sudor y a la otra porque ha permitido que al tronco de mi existencia le nacieran hojas verdes y risas, frutos de luz y sosiego.
…… y luego está el mar.
Este Mar Mediterráneo que me tiene agarrado por los sentimientos, con su paleta de colores, la canción de sus olas y su bordado de espumas.
Este mar que me anuncia cada mañana que la inmensidad existe, que la belleza puede ser cambiante y colorista y que la naturaleza, cuando quiere, nos enseña la primera lección de aproximación al arte.
De ese mar de espigas de mi patria chica, que le hacían cosquillas a las nubes, he pasado a este mar que besa al cielo, mientras lo abraza en el horizonte.
Mi definitiva patria actual está hecha de lus y sombra, de frío y brisa, de marrón y azul, de seriedad y gozo, de cardencha y palmera, de seria quietud y musical fantasía.
Una es la que dice mi carnet de identidad y la otra no aparece en ningún documento, pero las dos ocupan el mismo espacio en mi corazón.
Valdepeñas, donde nací. Benicassim, donde elegí varar mi barca, cansado ya de bastantes singladuras.

6 comentarios:

  1. Una buena amiga de este blog me ha comunicado que al publicarse esta entrada no pudo acceder a dar su comentario. Es posible que les haya pasado a otros lectores, ya que mi marcado señalaba un paupérrimo cero en su casilla.
    Lo vuelvo a publicar para desfacer el entuerto.
    Un abrazo.

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  2. Pues sí, ya se puede comentar... Supongo que el error se habrá enmendado al editar de nuevo la entrada. Aprendes rápidamente...

    Admiro a la gente que es de más de un sitio, porque ha conocido, ha aprendido, ha vivido cosas que a los demás se les escapan, o no las sienten tan de cerca.

    Yo no sabría decirte de dónde soy: un poquito (o más bien un mucho) andaluza, por la tierra en la que nací y tantos años he vivido, un poco manchega por esos años que me acogió y porque sigue dándome de comer, un bastante extremeña por donde es donde me crié, me dio amor y una vida actualmente, y un pelín italiana, porque siempre soñé con esa tierra y durante un tiempo fui allí a cumplir mis sueños. Y es que, tal como tú dices, me gusta definirme ciudadana del mundo, porque de todos los sitios por donde pasé hubo algo que me llevé conmigo.

    Tienes suerte de vivir junto al mar... Aunque yo tengo la suerte de llevarlo en el nombre y el corazón ;)

    Curiosa composición de los molinos en el mar, ejeje

    Un abrazo, ciudadano del mundo

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  3. Jota, tú al menos tienes dos barandas donde agarrarte, no como yo que me siento como un apátrida a pesar del olor a tierra dentro que corre por mis venas como si fuese ese liquido precioso llamado aceite de oliva, llevo sombrero de paja y barretina, pero el no pertenecer a una casta ,raza etc.concreta me da la libertad y el conocimiento para entender todo lo diferente que me rodea, soy católico, musulmán y ateo , como para entenderme.
    Bueno y ahora al tema que cuando me suelto ufff….Yo creo que tu no tampoco tienes patria ¿porqué lo creo así? Porque eres un hombre con vista de águila, ya que tu entendimiento y razonamiento alcanzan limites muy lejanos donde no hay fronteras, ni castas, ni razas simplemente personas y todas ellas con los mismos derechos.

    Un abrazo Juan

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  4. ... y luego está al mar. Me gusta esa frase, yo vengo del cemento y la ciudad al borde de un río, luego la montaña .... " y luego está el mar" en donde vivo ahora desde hace 13 años.Pero todo me ha hecho ser lo que soy.
    Beso.

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  5. Será que uno no es de donde nació sino de donde elige nacer cada día...a veces los lugares son tan sutiles que van en nuestro interior...
    Un abrazo, Juan

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  6. Uno es, de donde se siente a gusto, todo un reconocimiento de tus dos lugares Juan.
    Un abrazo

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