lunes, 12 de marzo de 2012

LA OTRA CORRUPCIÓN


Corrupción por Jesusherce

Ante el lamentable espectáculo que viene dándose sobre la corrupción política, sería bueno que cada uno de nosotros, los que formamos el pueblo llano, hiciésemos examen de conciencia y tras de mirar la paja ajena, tratásemos de ser conscientes de la viga que también hurga en nuestros ojos.
La ausencia de ciertos valores éticos, no son solo achacables a esos kamikazes de la política que solo vienen a forrase, es también el caldo de cultivo de una sociedad olvidadiza y sin escrúpulos que solo sabe mirar hacia una meta con premios fácilmente conseguidos sin necesidad de meritos y trabajos.
Cuando nos saltamos las reglas que previamente nuestra sociedad ha adoptado, estamos siendo también corruptos. Y desgraciadamente, el deporte favorito de los españoles, consiste en tratar de saltarse las reglas.
Se le dan alas a la corrupción, cuando el poder judicial no es capaz de unificar las medidas punitivas que eviten la propagación de las prácticas corruptas.
Esos gerifaltes de la política, que lejos de ser ejemplarizantes con los compañeros faltos de escrúpulos, buscan todo tipo de triquiñuelas legales y no dudan en mentir y desdecirse, son igual de corruptos. Lo hacen a sabiendas que muchos de sus votantes, son tan indignos como ellos al justificar esas malas artes, anteponiendo su voto partidista al bien común.
Mientras que creamos que seremos más felices por tener más cosas, estamos dando alas a la corrupción.
Cuando somos co-participes del engaño al Estado, por ahorrarnos unas pocas monedas en las diarias transacciones, permitiendo y tolerando actos flagrantes de corrupción, somos también corruptos.
Cuando permitimos una economía subrepticia y la alentamos con nuestro silencio e incluso optamos por formar parte de ella, sin abdicar de ayudas estatales, también somos corruptos.
Somos corruptos, cuando sabemos de niños no escolarizados y lo permitimos. Cuando en nuestra presencia permitimos que la mujer sea vejada o sojuzgada.
Cuando el nivel de consumo está por encima del nivel de ingresos, estamos llamando a voces a la corrupción.
Somos corruptos cuando somos injustos a sabiendas, aprovechándonos del prójimo que está en peores condiciones de vida que nosotros.
Cuando se utiliza la violencia, aunque sea pequeña y domestica, para conseguir algo que de una manera digna no nos correspondería.
Cuando somos capaces de ciscarnos en nuestra dignidad, cerrando los ojos ante la injusticia.
Cuando se admiten y justifican vergonzosas diferencias salariales entre personas de una misma empresa que se supone deben trabajar por los mismos objetivos,
Cuando se pretende coartar las libertades, para la consecución de fines venales y espurios, sin pensar en ningún momento que la mayoría de las veces la pobreza empieza cuando la corrupción agranda sus tentáculos.
Cuando para conseguir algo dedicamos nuestro esfuerzo a encontrar un amigo “bien colocado”, antes que prepararnos dignamente para conseguirlo.
Cuando para muchos el prójimo es “el de enfrente”, un número, alguien que tiene importancia en función de lo que me permita servirme de él.

Al hablar de un Estado corrupto, la mayoría se quita el problema de encima, entendiendo que “eso es cosa de políticos”, olvidando que el estado no es algo inconcreto y etéreo, el Estado somos nosotros y por lo tanto, nosotros somos también responsables de esa corrupción.
Si no somos capaces de promover una vigilancia activa a todos y cada uno de los poderes del Estado y además nos comprometemos individualmente con la ética y la dignidad personal y si no somos capaces de enseñar a nuestros hijos que solo el esfuerzo digno tiene su recompensa,  la corrupción siempre estará al acecho para acabar con una sociedad digna y democrática y con un mundo más justo y honesto.



6 comentarios:

  1. Ciertamente, esto es como la pescadilla que se muerde la cola, con una salvedad muy obvia que el corrupto de alta alcurnia prevarica por avaricia ,por gula ,y el “corrupto” básico lo hace por llevar un poco más llevadero el día a día ,y que conste que reconozco que también está muy mal hecho .
    Tu descripción es perfecta, lo clavas, al decir que la educación de los más pequeños es uno de los antídotos que podrían ser más efectivos contra ese virus tan dañino como es la corrupción, y todos y cada uno de nosotros debemos ser los vigilantes y participes de erradicarla de todo nuestro entorno, ya sea a nivel político, como social.
    Esperemos que los hombres del mañana tengan como mínimo, esa clarividencia y sensatez que siempre se aprecian siempre en tus denuncias.

    Un abrazo Jota

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  2. Hola Juan, maravillosamente escrita tu publicación como es costumbre.
    Se dice que la base de una sociedad es la educación, cosa que está un poco maltecha por todos lados, pero indudablemente que algunos países están sufriendo un poco mas algunos quiebres en su Estado. Aún vivo en un país subdesarrollado pero...con fuertes políticas democráticas.
    Entiendo poco de estos temas, pero siempre me hacés pensar, abrazos montones.

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  3. Por supuesto, coincido contigo. Todo lo que tenemos nos lo hemos buscado: saltando por encima de la pared con un pértiga prestada, con toda clase de trucos y argucias para aparentar, parecer más y mejores, representar algo que no se ajusta a la realidad de cada uno de nosotros. Esta burbuja, ampolla lleno de líquido o pompa de jabón brillante debía estallar y lo peor es que a la inmensa mayoría le ha reventado en la cara, a la vista de su familia y amigos.

    Escribes con toda claridad y utilizando la lógica y la certeza.

    un abrazo Juan López T.

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  4. La corrupción es una plaga que afecta al mundo entero, mientras unos aumentan sus cuentas bancarias con dinero mal habido, otros se vuelven más pobres, tal vez sin trabajo por culpa de estos bichos.

    En nuestras manos está que toda esa injusticia sea atenuada y de ser posible exterminada, si todos juntos levantamos nuestra voz de protesta y pedimos fiscalización de las cuentas del estado y fomentamos esta iniciativa.

    Basta ya de quedarnos de brazos cruzados y tan solo lamentarnos o indignarnos. No es suficiente, decir que pena! que horror! que injusticia! es necesario que nosotros mismos frenemos tantos antivalores, antes que ellos acaben con nosotros.

    Abrazos alados, Juan.

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  5. Gracias por tus palabras.
    Son tan grandes como un grafitti en un muro abandonado y tan vitales como una carta transoceánica jaja.

    un fuerte abrazo amigo

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  6. Pues toda la razón y nada que añadir...

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