jueves, 15 de octubre de 2015

LA NOSTALGIA TIENE NOMBRE DE BOLERO



No  sé si las primeras canciones que debí escuchar son las de alguna nana que me cantase mi madre, pero si tengo recuerdos, primeros recuerdos, de los discos dedicados de Radio Andorra, con boleros de Antonio Machín o Bonet de San Pedro o Lorenzo González  y cuplés de Concha Piquer y Juanito Valderrama.
Con ellos aprendí que en apenas tres minutos pueden contarse bellas o tristes historias, para las que un autor de bets seller necesitaría 500 páginas.
Cuando me fui haciendo mayor,  pude comprobar que en aquellos tiempos de moral de cilicio y candado, había que ponerle imaginación a los asuntos del amor y el mejor compañero para esas necesarias ansiedades era el bolero.
Nunca agradeceré lo suficiente, primero al músico y sastre cubano José Sánchez que en 1883 compuso el primer bolero conocido, al que llamó “Tristezas” y después al Lecuona de “Siboney”, al Carmelo Larrea de “Dos cruces”, al Agustí Lara de “Solamente una vez”, a la María Grever de “Cuando vuelva a tu lado”, al Miguel Matamoros de “Lágrimas negras”, al Armando Manzanero de “Te extraño”, las facilidades que me dieron para que gracias a su magia, pudiera saber que aquella chica de cabellos rubios y ojos azules también temblaba, cuando se sentía cogida de la cintura,  mientras en su oído, junto al calor de una respiración entrecortada, escuchaba:
        
                          Tu destino es como el mío,
                          si eres vela yo soy viento,
                         si eres cauce yo soy rio,
                         si eres llaga yo lamento.
                         Nadie habló de enamorarnos
                        pero Dios así lo quiso
                        y tan solo de tratarnos
                        hemos hecho un compromiso.

Después, podrían venir las reprimendas negras y truculentas del defensor de la moral, plagadas de los peores presagios para el alma y el cuerpo, pero ya la suerte estaba echada:

                           Es más fuerte que yo,
                           que mi vida,
                           mi credo y mi sino.
                          Es más fuerte
                         que todo el respeto
                         y el miedo hacia Dios.

                         Aunque sea pecado
                        te quiero, te quiero lo mismo,
                       porque a veces de tanto quererte,
                       me olvido de Dios.

Bécquer, Amado Nervo, Rubén Darío podrían ser perfectos letristas de boleros y seguramente algunos versos de estos poetas están esperando que un músico cubano, o portorriqueño, o chileno, o argentino, o mexicano le ponga la música necesaria.


El bolero, como toda la literatura popular habla de amores, de fracasos, de fatalidades, de desamor, es decir habla de la cara eterna del romanticismo. Por ello se enrosca en los recuerdos y nos hace vibrar con los amores felices o con aquellos que le dan más consistencia a la historia por mor de su fracaso.

Estoy convencido de que todos los que somos de una cierta edad tenemos nuestro bolero, ese que creemos escrito para aquel amor que no pudo ser, o para el que aun seguimos bailando juntos, aunque los años pongan “lagrimas negras” a los recuerdos.

Perdonadme esta hemorragia de nostalgia, pero ahora que solo entiendo el bolero como la transcripción exacta de los sentimientos acompañados de una música que nos mueve al abrazo, ahora que no tengo que utilizarlo como celestina, como en mis años mozos, dejadme que yo también afirme lo que alguien sabiamente dejó escrito: “el bolero es una puerta de entrada al alma”.

Os dejo un ejemplo: he tenido serias dudas a la hora de elegir entre Olga Guillot y Beny Moré. Al final me he decidido por el último, sin duda el mejor cantante masculino de boleros.
Un consejo: si tenéis a mano a la persona amada, bailarlo. Si no, disfrutar, sentir, recordar que siempre es posible que el amor nos llame.










lunes, 12 de octubre de 2015

MALTRATO



Cuatro mujeres han sido asesinadas por sus parejas en 36 horas. Tenían nombre, amigos, familia, vida.- (El País)

!!! ¿Hasta cuándo? !!!





domingo, 4 de octubre de 2015

BELLAS PALABRAS


Foto montaje del autor.


Hace años se conmemoró el día E. Con ese motivo  se buscaba la palabra más hermosa del castellano. Dudé mucho entre varios y hermosos vocablos, merecedores todos de conseguir tan preciado titulo.
Con las palabras que seleccione pergeñe este soneto.
Al final no tuve duda terminé por elegir la palabra final del último terceto.

Me ha venido al recuerdo este viejo soneto, al leer hoy la pasada petición de Cass, para el relato de los jueves.


Pasión, amor, felicidad y risa,
mariposa, caricia y fantasía,
beso, susurro, deseo y alegría,
luciérnaga de luz de tu sonrisa.

El rocío de azahar de tu dulzura,
primavera de sol en armonía,
belleza de jazmín, algarabía
del alma de alhelí de tu ternura.

El rumor de la magia de tu aliento,
sinceridad de vida y esperanza,
me acaricia con aromas  de jazmines.

Tu le pones belleza al sentimiento.
Invoco con delirio la añoranza
De no rimar AMOR con ANGELINES.

martes, 29 de septiembre de 2015

AMOR DE VERANO


Composición del autor.

El verano terminó. Quedaron atrás los besos con sabor a salitre y espuma, las caricias moldeando la arcilla morena del deseo y el final presentido de una apasionada lucha en la que se confundieron los cuerpos, sin saber de vencedor o vencido.

Se olvidaron las promesas y aquél amor definitivo fue como una escala sin destino ni refugio.

Se acaba septiembre y no me llegan tus cartas prometidas.
Después de preguntarle cada día desde tu marcha, al fin el cartero me trae una misiva.

No es tuya. Eduardo, (así se llama el cartero), me invita a salir este sábado. He aceptado.

A pesar de que ya va desapareciendo el moreno de la piel, me pondré guapa para él.




lunes, 21 de septiembre de 2015

VENDIMIA





Ya estamos en la vendimia
y mis racimos que engordan,
bien preñados de nostalgias,
no encuentran un buen lagar
ni un bodeguero que sepa
llenar con versos tinajas.

Que alguien trasiegue mis versos,
¡que no quiero que terminen

avinagrándome el alma!










lunes, 14 de septiembre de 2015

DE VUELTA, ANTES DE UN DIA TRISTE



He pensado que hoy es el mejor día para volver. Y lo hago movido por esa sinrazón anual, en la que un pueblo de la hidalga Castilla, celebra sus fiestas alanceando y matando vilmente a un toro que solo ansía pastos verdes y espacios abiertos.

Me he permitido, retocar por medio de una técnica de la que soy lego y apenas domino, el famoso cuadro de Las Lanzas, de Velázquez.

He tratado de romper las lanzas, descabezando metales y filos y coronándolas con globos y gallardetes, para que la fiesta sea más multicolor y menos propensa a las moscas y la sangre reseca.

Seguro que el pintor sevillano, amante de luces y claridades, me perdonará el sacrilegio. Por eso no he querido tocar la terca realidad de su obra, que habla de paz y acercamiento. De fiesta y sosiego.

Espero que tomen buena nota los ediles de Tordesillas y olvidándose de una vez por todas de las urnas, empiecen a entender, que por un miserable puñado de votos, no puede mancharse de rojo un paisaje y no permitan que el luto de la muerte alargue sus tentáculos cercenando la alegría.

Que dejen de aferrarse al añejo tiempo y pongan en hora la realidad humana y sensata de unas celebraciones que sean lección de luz, de canto de alegría.

Si fuera habitante de ese hermoso pueblo, no quisiera gozar de la triste y universal notoriedad, de esas fiestas que seguramente serán tradicionales, pero totalmente faltas de humanidad, amor a lo creado y valentía.


Lo que me gustaría es que los niños de ese pueblo, suban al aire la gozosa realidad de los globos de colores y olviden para siempre los metales que alancean, matan cobardemente y llenan de sangre alegres días de verano.



martes, 23 de junio de 2015

DAR FE DE EXISTENCIA EN DÍA SEÑALADO


Montaje fotográfico del autor, realizado con Photoshop.


NOCHE DE SAN JUAN

Vine hasta el mar,
para poder encontrar
mi exacta singladura.

Fueron muchos los solsticios,
en los que alumbré con llamas
el nacimiento del sol,
aprendiendo el bello oficio
de encender claridades.

Con troncos de fracasos
fui construyendo la hoguera,
donde,
chisporroteando de luces,
se avivaba la esperanza.

El mar, al lado,
servía de espejo a las estrellas
y una luna joven,
alumbraba amores primerizos.

Hoy, cuando escribo,
apenas me llegan primaveras
y una terca brisa de fríos calendarios,
apagan llamaradas,
ensuciando la arena
con cenizas de tristeza.

Un rocío tembloroso
se instala en la piel anquilosada,
mientras una luz fría,
presagio de eternidades,
se olvida de la espuma.

En esta noche de San Juan,
a mí alrededor suenan las canciones,
brillan los ojos,
laten deprisa los corazones,
y alumbran las caricias.

Mientras, yo,
cogido de la mano de mi amada,
(el único calor que me conforta)
ensayo pisadas,
por el borde de este mar,
cada vez más limitado.

De la hoguera que soñé,
no calientan los rescoldos
y los agujeros de la memoria,
se tiñen de un gris de ceniza desterrada.

¡Siento frio en el alma,
a pesar del calor de las hogueras
que flamean a mi lado!


Juan López Trujillo
Benicassím 2015