jueves, 6 de julio de 2023

MICRORELATOS PARA ESTOS DÍAS


 

Publique estos relatos en mayo del año 2019, pero siguen estando de actualidad. Algunos políticos suelen estar anclados en el pasado y desgraciadamente no cambian.

 

PLAN B

En sus mítines, el candidato decía tener un plan B, para el caso de no poder cumplir sus promesas electorales.

A pesar de ello, lo votaron masivamente y ganó las elecciones.

 

CRIMEN PERFECTO

En las nuevas elecciones, aquellos políticos volvían a odiarse, con vehemencia inadecuada y mitinera.

Uno de ellos no dejaba de pensar en el crimen perfecto ideado para su contrincante.

Lo tenía muy adelantado, pero no era capaz de dar con la tecla necesaria para que su odiado opositor se mordiera la lengua.

 

LEYENDO A MARX

A aquel político le recomendaron sus asesores que debería leer a Marx.

Entró en Google y tecleó las cuatro letras que le habían anotado.

Cuando leyó que había escrito: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”, se hizo irremediablemente marxista.

 

 

 


lunes, 26 de junio de 2023

ESTROFAS DEL MAR Y TÚ


 

Deja que el mar me recuerde

con sus palabras de brisa

que el sol  en el horizonte

se pone por tu sonrisa.

 

Aquel beso que me diste

tumbados sobre la arena

me supo a latido y sal,

a estrellas y luna llena.

 

Estoy aprendiendo a volar

desde este mar hasta el cielo

y que seas tú la alondra

que me acompañe en mi vuelo.

 

A esta vida que me queda

quiero ponerle fronteras

tu olor, tu beso y tu risa

y este mar de primaveras.



miércoles, 21 de junio de 2023

RECUERDOS...


 

¿Os acordáis cuando niños jugábamos en la calle, en las eras o junto al mar?

 

.- Aquello era verdadera libertad.

.- Sabíamos con certeza de estaciones.

.-Los recados nos llegaban boca a boca

y mirándonos a los ojos.

.-Las palabras venían de nuestros abuelos,

con espasmos de vidas y de sentencias.

.- Las estrellas centelleaban

y nada se oponía al recado de sus luces.

.- No perdíamos las llaves,

porque las puertas de nuestras casas

siempre estaban abiertas.

.-Disfrutábamos de días suaves y multicolores

pintados de acuarelas y verdades.

.-Entonces, la eternidad era una ola,

que siempre nos regalaba,

la esperanza de la espuma.

 

Escribo esto, cuando empiezo a resignarme, a no disfrutar de nuevos arcos iris y solo va quedando un poco de poesía y jugar con los colores.

 


domingo, 18 de junio de 2023

POESÍA


 

Aunque no tenga métrica,

aunque carezca de ritmo,

aunque no invente palabras

y olvide los acentos:

poesía es aquello, que al leerlo,

nos duele y nos desgarra,

a la vez que nos alumbra.


martes, 13 de junio de 2023

AQUELLO...


 

Aquella infancia,

marcada por nubes azules

surcos verdeando a pesar de los terrones

y pájaros jugando al escondite

en la tarde preñada de ilusiones.

 

Aquellos días,

en el que tiempo sobraba,

mientras las horas somnolientas

caían del campanario,

haciendo que los perros

olvidaran los silencios.

 

Aquellos amigos,

licenciados en nidos y lagartijas,

faltos de juguetes y sobrados de golondrinas,

que al trascacho de las parvas en las eras,

coleccionaban deseos y soñaban esperanzas.

 

Aquel primer amor,

desvanecido como una sombra,

entre nubes de tiza

y peroratas magistrales.

Unos rizos dorados

donde se ahorcaban los deseos

con ansias y ternuras primerizas.

 

Aquel yo,

que buscaba en el descanso de la noche,

alguna estrella fugaz

que iluminase la tristeza gris de la existencia,

ofrecerle luz y latidos

a un caminar sin metas,

a un penetrante olor a odios y cenizas.

 

Hoy ha crecido el tiempo,

-tanto que comienza a acabarse-

y no todos los sueños se cumplieron.

Las luces de las farolas enmudecen,

las noches se acortan tanto,

que acabaré siendo perito en madrugadas

y a falta de estrellas fugaces

me sigo conformando con la luna.



martes, 6 de junio de 2023

AGRADECIMIENTO A MI OTRA FAMILIA


 

Hay veces que me pregunto, cuando los almanaques, en su penumbra evocan desesperanza, donde fueron a parar aquellos días de mi infancia, de un tiempo angosto de sueños y plenos de desasosiegos.

Los suspiros se entretejen y las guitarras pespuntean su amargura.

Solo amanecen claridades cuando pienso, en aquel bar que me amamantó de realidad y me enseñó todo aquello que nunca fui capaz de aprender en los pupitres de las aulas.

Mis maestros, la otra familia, la no elegida. Aquella que se preocupaba lo mismo por exigirme la tapa con el chato de vino, que por la marcha de mis estudios de bachiller.

La que me enseñaba lo que no sabía preguntar, al tiempo que reclamaba con ímpetu el vaso de agua del seltz, que se acompañaba con el café.

(Por cierto, ¿dónde andará la brillante saturadora, que junto con los tubos de anhídrido carbónico de Las Corominas, nos permitía fabricarla?).

Cuando el humo del tabaco era legal y las siestas me daban lecciones de modorra tras el mostrador. Mientras Celestino dudaba entre la novela del Coyote, el cigarro agonizante en el cenicero y peligrosas cabezadas, trataba de resolver el crucigrama de mi vida, sin obtener las respuestas necesarias para su resolución.

Pero aquella familia, a la cual antes le llamaba clientela y a la que nunca la agradecí lo suficiente tanta lección y tanta dadivosa enseñanza, siempre supo, sin pretenderlo y a poca atención que yo prestara, a ofrecerme las respuestas necesarias.

Mientras hacía café en la vieja cafetera Pavoni,  mientras escanciaba un vermut de las Bodegas Bilbaínas, con sus correspondientes boquerones en vinagre, o tiraba una caña de cerveza Mahou de grifo y fregaba y secaba “vedriao”, tuve tiempo de enterarme de que no todas las doctrinas oficiales, eran verdaderas.

Aprendí que la vida hay que afrontarla, sin tener un libro de instrucciones y que mirar, escuchar, entender, estudiar, amar y perdonar, siempre hay que hacerlo mirando directamente a los ojos.

Traté y comprendí, a los que eran diferentes y estaban marcados a fuego por los prejuicios y las sinrazones.

Aprendí, supe y utilicé palabras que no vienen en los diccionarios.

Pagué alboroques en los tratos y escuché las palabras de los poetas, que algunos hubo y me marcaron a fuego.

Supe buscar el tuétano de la amistad, cuando una copa de vino hace de las suyas.

Le puse música a la inocencia que empezó por cantar por “soleares”, mientras atentos esperaban Charlie Parker, Miles Davis, John Coltrane y aquellos clásicos que le dieron prestancia y sosiego a la existencia.

Aprendí también esa cierta rebeldía, de aquello que pude mal oír, en frases entrecortadas y silenciosas y que trataban de conseguir ese paraíso perdido teñido de sangre y que tanto costó de recuperar.

Ahora que el olvido me acecha y los recuerdos duelen entumecidos, quiero recordar aquellos días, en los que la vida, (mi vida), empezaba a sonar, como esta lluvia que ahora llama intermitente en mi ventana.

Antes de que un aguacero de olvidos, anegue mi conciencia y empiecen a desdibujarse la luz de las estrellas, quiero darle las gracias a aquella familia del bar, que tan importante fue para esta existencia, que ya empieza a estar desposeída.