lunes, 12 de enero de 2026

CUMPLEAÑOS




 Pensaba en mis momentos más eufóricos que podría seguir escribiendo hasta pasados los noventa, pero largo me lo fie.

Las palabras se esconden, las metáforas no nacen y en definitiva, visto lo visto, Calíope, me ha abandonado.

Me ha costado dios y ayuda, pergeñar, este soneto. No creo que se repita.

Perdonar el atrevimiento, pero puedo justificarme, con ese deseo, casi juvenil y estrambótico.

 

 


Escribo este soneto apasionado

que nace del amor y el sentimiento.

Sois notarios de este testamento,

que se asoma a la luz, desorientado.


Noventa años y esto se ha acabado,

por falta de pasión y agotamiento.

No quiero añadir al sufrimiento

el tener que sentirme avergonzado.


Respetarme el último latido

que se nutre del surco y de la espuma,

mientras hago castillos, sin arena.


Mi próxima estación es el olvido,

entre bellos recuerdos y la bruma,

de esta triste vejez que me condena.