sábado, 28 de febrero de 2026
OFICIO DE POETA
domingo, 22 de febrero de 2026
ESTRAMBOTE
La muerte, es solo un resquicio desconocido de la vida.
Un poema inventado, del que no conocemos el último verso.
Solo echaré de menos, los besos que me faltan,
las manos que me ayudan,
la brisa y los luceros.
La última caricia de mi madre...
Y después de todo lo aprendido,
me quedaré a solas,
sin poder rimar el último estrambote.
jueves, 19 de febrero de 2026
Aquella infancia, marcada por nubes azules,
surcos verdeando a pesar de los terrones,
pájaros jugando al escondite en la tarde preñada de ilusiones.
Aquellos días, en el que el tiempo sobraba,
mientras las horas somnolientas caían del campanario,
haciendo que los perros olvidaran los silencios.
Aquellos amigos, licenciados en nidos y lagartijas,
faltos de juguetes y sobrados de golondrinas,
que al trascacho de las parvas en las eras,
coleccionaban deseos y soñaban esperanzas.
Aquel primer amor,
desvanecido como una sombra,
entre nubes de tiza y peroratas magistrales.
Unos rizos dorados donde se ahorcaban los deseos
con ansias y ternuras primerizas.
Aquel yo,
que buscaba en el descanso de la noche,
alguna estrella fugaz
que iluminase la tristeza gris de la existencia
y le diera luz y latidos a un caminar sin metas,
a un penetrante olor a odios y cenizas.
Hoy ha crecido el tiempo
- tanto que comienza a acabarse-
y no todos los sueños se cumplieron.
Las luces de las farolas enmudecen,
las noches se acortan tanto,
que acabaré siendo perito en madrugadas
y a falta de soñadas estrellas fugaces,
tendré que acostumbrarme
al seguro brillo de la luna.
sábado, 14 de febrero de 2026
POR SAN VALENTIN
lunes, 2 de febrero de 2026
RECORDANDO
Hojeando viejas entradas, me encuentro con esta, publicada en el 2014, que me retrata y parece que no ha perdido actualidad.
Perdón por la osadía.
Hoy, 12 de enero del recién estrenado año 2.014, cumplo 78 años. Si miro hacia atrás lo vivido, aparte del considerable tiempo que ha transcurrido desde mi nacimiento a hoy, debo decir que, a pesar de los sueños incumplidos y los deseos abortados, estos 78 años han merecido la pena. Vengo de los rincones sombríos de una vida en gris y plomo, hasta la actual claridad de una libertad, no siempre bien aprovechada. Vengo desde la cartilla de racionamiento a las hamburguesas XXL, sin haber sucumbido al hambre en cupones que repartía aquella, ni a la grosera y grasienta realidad de estas. Vengo desde "gravemente peligrosa y "para mayores con reparos" a este constante, libertario y a veces pesado bombardeo de sexo que hay que ir sorteando pantalla a pantalla. Vengo del agua atemperada en barreño al sol en medio del patio, a la ducha sin necesidad de estar enfermo, el hidromasaje y el "spa", después de haber pasado por la palangana con agua calentada en un hornillo de gas. Vengo de más allá del jabón Lagarto. Vengo del jabón hecho con alpechín y sosa cáustica en un lebrillo de barro, al gel tónico, exfoliante e hidratante, fabricado con limones salvajes del Caribe. Vengo del pseudo pan milimetrado por el precio y la carencia, a los colines dietéticos de la abundancia, aunque me temo que si siguen los recortes, no tendré más remedio que volver a las andadas. Vengo de: ¿cuánta demora tiene esta conferencia, señorita?, al WhatsApp instantáneo, parco de letras y sobrado de imágenes. Vengo de una cultura deformada y contrahecha por oscuros designios de dictadores y “meapilas”, temerosos de un pueblo informado y culto, hasta esta eclosión de sabiduría e información al alcance de cualquiera. Vengo del silencio temeroso, impregnado de miedo, de un terrible país que tenía que esconder la cabeza bajo el ala, avasallado por aquellos que no supieron digerir su victoria, a este de hoy donde existe tanto ruido que a veces es difícil escuchar lo importante y donde, desgraciadamente, empiezan a colear alevines de aquellos “peces gordos” que ya tenía olvidados.
jueves, 15 de enero de 2026
GRACIAS
lunes, 12 de enero de 2026
CUMPLEAÑOS
Pensaba en mis momentos más eufóricos que podría seguir escribiendo hasta pasados los noventa, pero largo me lo fie.
Las palabras se esconden, las metáforas no nacen y en definitiva, visto lo visto, Calíope, me ha abandonado.
Me ha costado dios y ayuda, pergeñar, este soneto. No creo que se repita.
Perdonar el atrevimiento, pero puedo justificarme, con ese deseo, casi juvenil y estrambótico.
Escribo este soneto apasionado
que nace del amor y el sentimiento.
Sois notarios de este testamento,
que se asoma a la luz, desorientado.
Noventa años y esto se ha acabado,
por falta de pasión y agotamiento.
No quiero añadir al sufrimiento
el tener que sentirme avergonzado.
Respetarme el último latido
que se nutre del surco y de la espuma,
mientras hago castillos, sin arena.
Mi próxima estación es el olvido,
entre bellos recuerdos y la bruma,
de esta triste vejez que me condena.






