Se desvanecen,
como lluvia en los cristales
con gotas de tristeza.
Un canto
de
s
o
l
e
d
a
d
suena en la tarde.
¿Cuándo se llenarán las viejas alamedas
con voces que griten la claridad y la dicha?
¿Cuándo un desfile de nuevas canciones
derribarán las estatuas oxidadas de viejos dictadores?
¿Cuándo se arrumbara en un Olimpo sinsentido,
los falsos dioses del dolor y la muerte?
¿Cuando un puñado de nuevas palabras
harán olvidar los viejos panfletos
escritos con palabras de odio?
¿Cuando los periódicos abrirán la mañana
con noticias que no se impriman en negro?
¿Cuando las ondas se llenarán de músicas
que roben la grácil alegría de los pájaros?
Cuando esto ocurra,
al sur de nuestras vidas,
los niños sonreiran,
se acabarán las guerras,
y podremos decir, seguro,
que nacer ha valido la pena.
Os comunico que he tenido una huésped inesperada, que me ha mantenido y me mantiene ocupado, durante un largo espacio de tiempo.
Se trata de una bacteria que debe ser italiana, o al menos por su nombre, me lo parece.
Se trata de la señorita Bordetella pertussis, que tiene permiso para quedarse los cien días, que segun parece, es el tiempo que duran sus visitas.
Tanto a mi compañera como a mí, nos tiene bastante ocupados, con sus repetitivas toses, que nos dejan agotados, como un "moquear" intermitente. con el que vamos a hacer ricos a los fabricantes de celulosas.
A pesar del sabio consejo y la medicación propuesta de los doctores, la turista de quien hablo, se hace la remolona y no hay manera de que saque un billete de vuelta.
Y aquí nos tiene, exhaustos, agotados, cansados y todos los sinónimos, que tengan a bien añadir a la larga lista de incomodidades.
Sus "salidas de tono", son tantas y tan variopintas, que me temo, va a terminar con nuestra paciencia.
Ni las noches respeta la visitante, que nos invita a un incomodo dueto de toses inacabables, que nos tiene prácticamente "derrengados", tanto que alguna noche hemos tenido que dormir en un sillón, ante el concierto a que nos obliga.
Sirva esta aclaración, para justificar mi ausencia, sobre todo a vuestras entradas.
Me temo que esto se acerca, irremediablemente, a un final al que trato de resistirme.
La edad, no perdona.
Comienzo con una palabras de Pilar Primo de Rivera,(hermana del fundador de La Falange), y Delegada de la Sección Femenina, que se comentan con su solo enunciado:
"Las mujeres núnca descubre nada; les falta, desde luego, el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho."
Juro por ese Dios que abomina de las mujeres, que no me lo he inventado, lo dijo en un acto en noviembre de 1.943.
Ya podeís entender como se trataba a la mujer en aquellos tiempos, ahora añorados por algunos.
La mujer que recuerdo de aquellos años, me trae a la memoria un color negro de tristeza.
Muchas enlutadas, con medias y velos negros, como las quería el nacional catolicismo, serviles, acomodaticias, con la única salida, de dar con un falangista de pro, al ser posible cercano al poder, que asegurara su porvenir y el de sus hijos.
Hasta 1975, la llamada Licencia Marital, estuvo vigente y hasta la Costitución de 1.978.
A partir de esta última fecha, la mujer pudo ser medianamente libre, que bastante le costó lo que ahora tiene.
Recuerdo ahora, que mi padre, después de comer, todos los días se iba al casino a tomar café y jugar la partida.
Mi madre, solo podía acceder, en los días de feria, acompañada por su marido y yó, cogidito de su mano.
A las que iban solas a los bares,eran consideradas como mujeres con "el honor averiado", por no querer utilizar el vocablo "putas", muy usado en aquellos tiempos.
Para hacer un viaje, estudiar el bachillerato, la mujer tenía que hacer un Servicio Social.
Costura, cocina, atención al marido, charlas sobre el Espíritu Nacional.
Alguna compañera de bachiller tuve, que sacando un 10 en Matemáticas, tenía miedo de suspender por no saber freír un huevo o hacer un canesú.
Y vuelvo al principio:
Uno de las cosas que también creó la hermana del fundador de la falange, fué el Patronato de Protección a la Mujer.
Hubo una mujer con las Iniciales M.L.G.M., se fugó 5 veces de los mal llamados Colégios, que no eran más que reformatorios.
¿Será que no se sentía suficientemente protegida?
Si consideramos que la riqueza y la propiedad fue para los ganadores de la contienda fratricida y para los que ya la tenían, es fácil de entender que la mayoría de los españoles eran pobres de solemnidad y aquí, (en la pobreza), no había distinción entre ganadores y vencidos.
El único trabajo asegurado, era el de los encarcelados por motivos políticos y religiosos. Los demás tenían que buscarse las habichuelas, como buenamente podían.
El ingenio hizo que, ante la pobreza, surgieran oficios hasta entonces desconocidos, pero que eran suficientes para ganar unas perras gordas, que una peseta era mucho dinero.
Los limpiabotas, que podías encontrarte en cada esquina.
El lañador, un fontanero venido a menos, que con lañas y raras habilidades, podía arreglar platos, lebrillos, botijos y cualquier cosa de barro que no estuviera hecha añicos.
El vareador, que lo mismo valía para varear los olivos en época de recolección, que para varear el colchón de borra, en cualquier patio, cuando se apelmazaba.
Pero había alguno que se ganaba la vida de una manera rara y seguramente poco ética.
Me refiero al sustanciero, que con un hueso de vaca o de jamón atado a una cuerda, se ofrecía para darle sustancia a los caldos que solo tenían algunas hiervas y pocas lentejas.
Cobraba 1 peseta por cada 15 minutos, que se usara su hueso. Lo que solamente el sabía, era cuando cambiaba su hueso, si lo cambiaba.
Para las grandes obras, con los habitantes de las cárceles, había suficiente.
Os contaré una historia, de la que fui testigo de primera linea. Yo estudiaba 2º o 3º de Bachiller lo cual significa que el hecho se produjo en los años 1.946 o 1.947.
Teníamos un profesor de latín, gallego y represaliado, que tenía 6 hijos y con su menguado sueldo, en su casa se pasaba hambre. Este profesor tenía la costumbre de dar las notas finales del curso, antes de que se transcribieran al libro de calificaciones.
A un compañero, del cual podía dar nombre y apellidos, pero por respeto a sus familiares no lo haré, le cantó un orondo 0, o lo que es lo mismo, suspenso total.
El interfecto en cuestión, se levantó de su silla y en una interpretación merecedora de un Goya, le dijo: “ A pesar de esa nota, mi padre quiere agradecerle su paciencia y sus conocimientos para con nosotros y quiere hacerle este regalo".
El regalo consistía en un vale de maquila de 5 kilos de pan. En su libro de calificaciones mi amigo y compañero, que ya no existe, la asignatura de latín, la aprobó con un 5.
Un día me atrevi a prerguntarle a Don Manuel, que así se llamaba el prefesor, que porque rezaba en las diarias izadas y arriadas de banderas y que decía, brazo en alto, cuando cantaba el Cara al sol.
Trujillo, si supíeran lo que rezo y canto, seguro que mañana no daba clase. Pero no se lo digas a nadie, que mis hijos se quedan sin comer.
Seguro que aquella confidencia, tambien sirvió para subir mi nota.
+ + +
Sobre los trabajos a los que eran forzados los presos para una mal llamada Reinserción por el Trabajo, se le puede preguntar a empresas que todavía existen:
ACCIONA antes ENTRECANALES Y TAVORA
ACS antes DRAGADOS Y CONSTRUCCIONES
OHL antes Juan Miguel Villar Mir
BABCOCK WILCOX
Estas empresas y otras que no recuerdo, controlaban mas del 80% del capital que existía y no por ello pagaban o daban de comer a los presos.
De pensiones, no hablemos....