lunes, 12 de octubre de 2026


 

Hace unos días terminé de leer la novela de Antonio Muñoz Molina, El verano de Cervantes y me ha hecho recordar, una entrada que publiqué, hace algunos años.

No me he resistido a repetirla.


“Una olla de algo mas vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda".


Lo que salta a la vista, en primer lugar, es la mala situación económica del Quijote, que solo en comer gasta la tercera parte de sus posibles.

 Bien es cierto que tampoco tenía necesidad de pagar luz, agua, gas  y lo que es más importante, ser socio del Círculo de Lectores que a pesar de sus penurias, su biblioteca era holgada.

Pero empecemos por saber las recetas del reducido menú de que disponía.

Una olla de algo mas vaca que carnero:

Se trata de un guiso, presumiblemente con patatas al que se le añade o bien carnero o vaca.

Hay que resaltar que en la época de Cervantes, el carnero era más preferido que el cordero, seguramente porque al ser mayores eran más aprovechados e incomprensiblemente también mas suculentos que la carne de vaca. (Entonces no se sabía que la carne roja, fuese tan nefasta como ahora indican los próceres de la Organización Mundial de la Salud.

Salpicón

Este plato no tiene nada que ver con lo que actualmente entendemos por salpicón. (Especie de ensalada con mariscos, pimiento, tomate, huevo duro, todo picado fino y macerado con vinagre y aceite)

El salpicón en aquella época, se hacía aprovechando la carne sobrante de la olla de mediodía, que se aliñaba con aceite y vinagre o bien lo que en la  Mancha se conoce como “ropa vieja”, que consistía en freír estos restos troceados y revolverlos con huevo. Me inclino, en el caso del Quijote, por lo primero, ya que no se habla de gallinas en el corral del Hidalgo.


Duelos y quebrantos

En esta receta es donde surge la controversia, ya que se conocen dos maneras de la misma: una la que se sirve en restaurantes actuales, sin ningún aporte bibliográfico que la sustente y  la que, entiendo, se debe asemejar más a la realidad de la época.


La primera, al alcance de cualquier casa de comidas que se precie en la Mancha.- 

(Receta para 6 personas)

.-4 chorizos

.-200 grs. de panceta

.-200grs. Jamón serrano

.-3 dientes de ajo

.-100 grs. de sesos de cordero

.-1 vaso de aceite de oliva

.-15 huevos


Sinceramente no creo que la exigua alhacena del Quijote diera para tanto, pues de comer este menú todos los sábados, seguro que su figura no sería tan escuálida, su rostro tan macilento y afilado y además el colesterol lo tendría por las nubes.

Me quedo mejor con la segunda que va más en consonancia de los tiempos de Cervantes, aferrándome  a la idea de que en ese tiempo, durante los sábados no se podía comer cerdo.

Los sábados eran los días en que los pastores llevaban a sus patrones las ovejas que habían  muerto en el transcurso de  la semana. De estas ovejas, la carne se destinaba a “tasajo” (carne endurecida por el frío y la sal) y los huesos mondos y lirondos, se utilizaban para hacer un caldo, que lógicamente tenía pocas calorías.

“Quebranto” el que sufría el dueño por la muerte de la oveja y “duelo” el que debía mostrarse en la cara de los comensales por la precariedad del plato.

Yo me quedo con esta receta, más literaria y sobre todo más acorde con la figura del Quijote.


De las lentejas no creo necesario hablaros pues todos las conocéis e incluso algunos, quizás las padezcáis. Este plato no ha cambiado con el paso del tiempo, aunque no seré yo el que menosprecie tan exquisito manjar  actual, nada parecido al que me daban en mi infancia, donde los trozos de chorizo y los taquitos de jamón, eran vilmente sustituidos por bichitos inclasificables y traidoras piedrecitas que se habían salvado del expurgue familiar de la mesa camilla.


Los palominos o pichones, eran plato de domingo ya que era raro el hidalgo que no tenía palomar en casa y era fácil su provisión. Y si faltasen, siempre estaban a mano las que el "preste" solía regalar de la interminable cosecha del campanario.

La forma más practica y usual de prepararlos era braseándolos mediante fuego directo y comerlas a mano, dejando la navaja solo para cortar de la hogaza candeal.

Y esto es todo amigo. En tiempos de Cervantes, aunque no lo creáis, no había hamburguesas, ni se encargaban pizzas, ni se merendaban “tigretones”.

 Lo que no fue menoscabo para que en aquella época crecieran saludables personas tan importantes como Lope de Vega, Quevedo, Góngora y el propio Cervantes.



jueves, 8 de octubre de 2026

YA SE ESCUCHAN...


 

YA SE ESCUCHAN...


Ya se escuchan los graznidos

de los que son aves de presa,

los que guardan en su cabeza

 un siniestro sinsentido.


Con adarga y lanza en ristre,

en contra del molinero

que no entiende que su maquila

solo le dure hasta enero.


Anfitriones de verdugos,

amantes de los ocasos,

si se os quita el pinganillo,

solo parecéis payasos.


Vendidos al capital

y al que marca las consignas,

los que mas odian al prójimo

y en la misa se persignan.


Especialista en escombros

y en aires enrarecidos,

que no saben escuchar

ahogados en su propio ruido.


Que no me regalen abismos,

que me conozco la historia.

No volver a lo vivido,

que me duele en la memoria.


Solo pido que la urna,

no sea un estercolero,

donde aquello que reluce

nos lo quite un embustero.


Que costó mucho lograr

las libertades presentes.

 Que nos las robe nadie,

¡¡¡No seamos inconscientes!!!


sábado, 3 de octubre de 2026

MI PRIMAVERA


 


Ya se acabó la alegre primavera,

aquella que con flores me nacía,

se apagó la brillante sinfonía,

sin poder entender de que manera.


Se fue sin avisar, sin que se oyera,

el final de una alegre melodía,

me dejó sin la luz con que vivía,

mandándome la sombra traicionera.


Malvivo sin jardín y sin latido,

mientras hago castillos en la arena

de una playa que no se me permite.


Me entristece el pensar que no he sabido,

poner todas las cartas al envite,

de no poder salvarme de la pena.






lunes, 21 de septiembre de 2026

DECÍAMOS AYER


 

Si alguna vez alguien tiene que encontrarme que no me busque por los caminos que llevan a la tristeza. Si algo me queda claro de los muchos años que he vivido, es que el mejor antídoto para ser feliz son unas dosis diarias de alegría.
A pesar de los achaques que cada vez más se refocilan con mi cuerpo, aún me quedan fuerzas para ponerle complicidad a los deseos.
Sigo siendo adepto a la risa y trato por todos los medios que los sueños sean definibles.
Pretendo que las palabras devengan en talismanes que aclaren laberintos, lirica soldadura para las desavenencias, llave maestra para las mordazas.

Pero debo reconoceros, esforzados amigos que seguís leyéndome, que cada día me cuesta más trabajo ponerle color a la existencia
Todo se mixtifica y tal parece que estemos en manos de desahogados chamarileros sin escrúpulos. Tahúres de cuello blanco, siempre con la carta necesaria para el maneje manipulador, bajo la manga.
Ni las palabras, siempre ecuánimes, significan aquello que dicen los diccionarios.
Aquello que nos presentan no deja de ser tristes fotocopias de lo que sucede.
Los días están plenos de burdas mentiras, de promesas tan falsas, como las monedas que acuñan los poderosos, de consignas solo entendidas por conmilitones agradecidos.
Hombres que deberían ser preclaros, se ciscan en sus promesas, entrelazando sonoras y rimbombantes palabras para fabricar la frase oportuna y enigmática con la que ocultar, como vulgares trileros, las evidentes infamias.
Mientras, en un desconocido Olimpo de impostores, aplauden y sonríen los orondos diosecillos del dinero, pensando en el nuevo golpe de tuerca que les permita ser más poderosos, aunque estemos más indefensos y pobres  los simples mortales a los que solo nos dejan a la deriva sin la  leve esperanza de una Ítaca en el horizonte.
Y lo más triste de todo: una sociedad temerosa y anestesiada, que permite regalías y ditirambos, a los que acostumbran a mentirnos con la facilidad de actores consumados.

Por eso dejadme que me siente al sol de esta plaza de inquietudes y levante mis dos manos ya nudosas y casi artríticas, pero limpias y blancas, para unirme a los que con su voz más diáfana se oponen a los marcados designios de los que solo piensan en su sillón y su faltriquera.
Estoy con los trasparentes, con los que están dispuestos a descerrajar las herrumbrosas cerraduras que guardan los espacios en los que se prohíbe la entrada.
Estoy con los insumisos que no están dispuestos a ese “amén” cotidiano que nos exigen desde los pulpitos, los despachos enmoquetados y las poltronas.
Estoy con los humillados por las leyes y las clausulas. Por los concernidos por la letra pequeña de los contratos corroídos por la usura.
Estoy con los que sufren la inmisericorde crueldad de una justicia que a pesar de su ceguera, solo ve el lado por donde transitan  los poderosos.
Estoy con los que se atienen al significado exacto de los evangelios, aunque no participe de costosas parafernalias ni falsos golpes de pecho.
Estoy con las madres que sufren, con los padres cansados de soportar colas interminables en una busca infructuosa de su humano derecho a vivir dignamente.
Estoy con los jóvenes que se rebelan a las injusticias, con los que luchan por aclarar ese futuro que les es tan incierto. 

Me siento aquí y levanto mi mano blanca y mi grito, al lado de los dignos, de los honrados, de los decentes, de los nobles que no necesitan título para serlo, de los honorables a pesar de su rabia.
Y grito con el coraje de los insubordinados, porque cada vez son menos los otoños que me esperan y no es esta la vida por la luché, dejando girones de esperanza, anhelos y trabajos.
Grito por mí y por mis nietas, por todas las nietas y nietos que miran con limpieza al horizonte del futuro,
Un futuro donde los sueños puedan hacerse realidades, usando solo la honradez, el trabajo y la imaginación que cada uno le ponga a la resolución diaria de todas las incógnitas.
Solo deseo que se haga realidad el bello pensamiento de Eleonor Roosevelt: " El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de los sueños"

!! No permitamos que nadie nos usurpe la alegre rebeldía de soñar con un mundo mejor y mas justo!! 




miércoles, 16 de septiembre de 2026

HAIKUS DE AMOR


 
HAIKUS DE AMOR



Guardo tu risa
entre mis partituras
de eterna luna.

Hoy no me besas
y asombrado descubro
un triste otoño.

Sin tu presencia
las rosas palidecen
en los jardines.

Cuando me faltas
luciérnagas de luto
en mi camino.

Sin tus caricias
ángeles de silencio
pierden sus alas.

Dejaré escrito
que mi último suspiro
te suene a estrellas.


Para mi vida
sesenta y cinco años
son primavera.



lunes, 14 de septiembre de 2026

COMENTARIOS


 

Amigos:

Ante la imposibilidad de abrir la lista de lectores en mi blog y unído a otras contingencias repetidas de lo que parece una demolición programada por Google, os pido perdón por no comentaros a vuestras siempre interesantes entradas.

De no arreglarse ese desaguisado, siento deciros, que esta vez será la de mi definitiva retirada.

Después de 15 años, y con la edad pisandome los talones, lo que menos esperaba era tener que hacer una cansada yincana, para llegar hasta vuestros escritos.

Ante esta contingencia, de no ser resuelta, os diré esa frase manida, de "fué bonito, mientras duró", por no utilizar otras contundentes frases, que se me vienen a la mente y en las que nuestro patrocinador no resulta bien parado.

Me quedan dos escritos en la recamara, que también publicaré.

Siento que mi deseo de cumplir 95 años, al "pié del cañon", (por favor, borrar ese frase topica y beligerante) y sustituirla por "a manos de mis amigos lectores", no pueda llegar a conseguirla.

Espero que se arregle, pero de no ser así, un fuerte abrazo para todos.