sábado, 15 de agosto de 2026


 ( Ya publicado)


En mis recuerdos, siempre le falta algo a mi niñez vivida y a mi esperanza soñada.
Al no tener hermanos, soporté, entendí y viví una infancia sin juegos compartidos y sin agravios comparativos.
Pero siempre eché de menos el refugio seguro y placentero de los abuelos.
No conocí a ninguno y nunca supe de la vida que vivieron. Me faltaron sus historias, (ciertas o inventadas),  contadas en las tardes de invierno al fuego de la chimenea.
Tampoco pude nunca asirme a su tabla salvadora, cuando los padres actuaban, repartiendo castigos o dictando reprimendas.
No tuve abuelos que se alegraran con mis risas y se dolieran limpiando mis lágrimas. No los tuve, tampoco, para que me enseñaran entre caricias y besos, aquello que no viene en los libros, pero que se graba indeleble en los sentimientos.
No supe del refugio caliente de la abuela, cuando los besos y arrumacos eran necesarios, para contrarrestar las miradas que castigaban y las palabras que dolían.
Me siguen faltando sus recuerdos ahora que yo soy abuelo y me sobran las lágrimas que no pude gastar por su ausencia.

Mis abuelas, que tampoco conocí, no tienen historia, son de esas mujeres que solo eran lo que, en aquellos entonces, podían ser las mujeres: esposas, madres, trabajadoras sin salario, borradas, abnegadas habitantes de ese reducto mezquino, oscuro y carcelario que era el hogar.
Cierto es, que en la Mancha, árida y macilenta de la posguerra, era difícil que pudiesen brotar  exuberantes árboles genealógicos.

De mis abuelos solo sé sus nombres y los apodos familiares, (soy de pueblo y de eso de los “motes”, no se escapa nadie). A la familia de uno, le llamaban “tejedores” y a la del otro, “malasganas”.
Mi abuelo paterno, fue primero “jornalero” y después trabajador en una bodega. Padre de siete hijos, ya os podéis imaginar las penurias pasadas, hasta que los hijos se hicieron mayores y ayudaron con su trabajo.
El segundo, carpintero y carretero, que dicho de esta manera, puede parecer un oficio de “emprendedor”, pero que en aquellos tiempos solo daba para mal vivir y mi abuela tenía que servir en casa ajena, para contribuir precariamente con la inexistente economía.
Es seguro que no hubiesen podido darme muchos caprichos, por lo que entenderéis que quiero recordarlos, no por lo que dejaron de darme, sino por lo que yo no pude ofrecerles.
Llega una edad, en la cual piensas que el amor empieza a disolverse con los otoños, pero llegan los nietos y compruebas lo equivocado que estabas, al comprobar el nuevo calor de estas primaveras y es entonces cuando más recuerdo, la falta de mis abuelos.
Vengo de una triste resaca de ancestros desconocidos y no puedo recordar los bocetos que sobre mi pintaron y he tenido que inventarme los cuentos que de niño no pudieron contarme, para no dejar huérfanos de sueños a mis nietas de ahora.

Me gustaría que cuando les falte a mis nietas, fuese ese abuelo que supo ser juguete, cometa, diccionario, racha de viento que mece las espigas, penúltimo refugio, libro abierto a todas las lecturas, aquel hombre mayor que siempre ofrecía sonrisas a cambio de besos y caricias.


domingo, 9 de agosto de 2026

LAS HUIDIZAS PALABRAS




Me falta la palabra, ese barquito de papel, que naufragó en el proceloso mar de las vivencias.

Palabras que añoran mis poemas, que tristes empiezan a vaciarse, con el ocaso de los años.

Algunas sois la pesadilla de interminables noches en blanco.

Palabras, desdeñosas, frías, escasas, sibilinas, sin sentido, vacías.

Temo que mi escritura se trasmute tenebrosa, falta de luz, indescifrable.

El triste sinsentido que avergüenza a los diccionarios.

Menos mal que en alguna madrugada, me despierto gracias a la caricia de una palabra encontrada, que le da sentido y forma al nuevo poema.

Mi página en blanco, vuelve a ser esa prorroga final, que cuenta los minutos que quedan, para seguir buscando los misterios que anidan en la fabrica de los sueños.



martes, 4 de agosto de 2026

RECUERDOS DE MI PUEBLO DE NIÑO

 





Cada día recuerdo más

aquella tierra de mi niñez, 

donde las mariposas, 

-con alas de colores-

señalaban las flores,

que recuerdo con la nostálgia

del que pierde la memoria.


Cuando las campanas,

 decorriendo la aurora,

anunciaban las horas

de la iglesia y la muerte.


Recuerdo los caminos,

de tierra sudor y cardenchas, 

que sin ninguna burocracia,

llevaban al trabajo del día.


Me despierto de una siesta de antaño,

pensando en la testarudez de la mula,

que unida al palo reseco de la "guía",

no ceja en el empeño de la noria.


Este niño de hoy,

perdido en el macabro laberinto del tiempo,

sonríe de tristeza,

mientras recuerda,

los tiempos de la magía.


Miro a este mar de hoy

y siento miedo de las olas,

que vehementes me recuerdan,

su necesaria condición

en todos los naufrágíos.







domingo, 26 de julio de 2026

DESCIFRAR, CONJUGAR, ESCRIBIR...


 

Me gustaría descifrar


la sonora voz del aire.


Conjugar el tiempo de los vientos.


Saber de la etimología de las nubes.


Escribir con tinta de luceros,


para rubricar con ansias


de blancas claridades,


el definitivo poema


que nos lleve a la esperanza.


lunes, 20 de julio de 2026

SONETO A MI MAESTRO


 


A MI MAESTRO JUAN ALCAIDE


Te declaro maestro porque fuiste

una quimera que salvó mi vida,

una pasión que nace estremecida

en esos verso de luz, que repartiste.


Una lección de amor, la que me diste

encontrando del luto la salida,

mostrando la mañana prometida,

con brasas de esa paz que me encendiste.


Fuiste Alcaide de todos los anhelos,

recuerdo tu legado cada día

y un San Borce jovial, que me encadena


al amor, escribir y sus desvelos.

Tu supiste enseñarnos la serena

y lúcida verdad de tu poesía.




San Borce: Tertulia semanal en la que nos reuníamos, en casa del

 poeta, unos cuantos jóvenes. Leíamos poemas de su extensa

 biblioteca, sus últimas creaciones y nos guiaba de la mano en

 nuestros primerizos trabajos literarios.

El San Borce, no es un santo real.Se trata de una invención

 popular manchega, utilizada por los gañanes cuando tenían que

 dejar el trabajo, por la lluvia o las malas condiciones

 climatológicas.





miércoles, 15 de julio de 2026


 


Son las burbujas

estallidos de aire

que el viento olvida.


Se gana estilo

en la primera copa

de vino tinto.


Si es Valdepeñas

por estas que son cruces

se gana vida.

viernes, 10 de julio de 2026

POETA Y PRIMAVERA


 

Un poeta que cuida sus renglones

nos habla de amor y sentimiento,

escoge las palabras con acento

para hablar del color y sus pasiones.


Tu paleta, certera de ilusiones,

no pueden acabarse con el viento.

Que una rosa de luz, en movimiento,

te marque un camino de emociones.


Como un vuelo tenaz de golondrina,

-que fuera tu constante compañera-

termines por domar este soneto.


Olvida para siempre la rutina

y ponte en la mañana como un reto,

que sea cada día Primavera.