lunes, 2 de febrero de 2026

RECORDANDO


 

Hojeando viejas entradas, me encuentro con esta, publicada en el 2014, que me retrata y parece que no ha perdido actualidad.

Perdón por la osadía.



Hoy, 12 de enero del recién estrenado año 2.014, cumplo 78 años.  Si miro hacia atrás lo vivido, aparte del considerable tiempo que ha transcurrido desde mi nacimiento a hoy, debo decir  que, a pesar de los sueños incumplidos y los deseos abortados, estos 78 años han merecido la pena. Vengo de los rincones sombríos de una vida en gris y plomo, hasta la actual claridad de una libertad, no siempre bien aprovechada. Vengo desde la cartilla de racionamiento a las hamburguesas XXL, sin haber sucumbido al hambre en cupones que repartía aquella, ni a la grosera y grasienta realidad de estas. Vengo desde "gravemente peligrosa y "para mayores con reparos" a este constante, libertario y a veces pesado bombardeo de sexo que hay que ir sorteando pantalla a pantalla. Vengo del agua atemperada en barreño al sol en medio del patio, a la ducha sin necesidad de estar enfermo, el hidromasaje y el "spa", después de haber pasado por la palangana con agua calentada en un hornillo de gas. Vengo de más allá del jabón Lagarto. Vengo del jabón hecho con alpechín y sosa cáustica en un lebrillo de barro, al gel tónico, exfoliante e hidratante, fabricado con limones salvajes del Caribe. Vengo del pseudo pan milimetrado por el precio y la carencia, a los colines dietéticos de la abundancia, aunque me temo que si siguen los recortes, no tendré más remedio que volver a las andadas. Vengo de: ¿cuánta demora tiene esta conferencia, señorita?, al WhatsApp instantáneo, parco de letras y sobrado de imágenes. Vengo de una cultura deformada y contrahecha por oscuros designios de dictadores y “meapilas”, temerosos de un pueblo informado y culto, hasta esta eclosión de sabiduría e información al alcance de cualquiera.  Vengo del silencio temeroso, impregnado de miedo, de un terrible país que tenía que esconder la cabeza bajo el ala, avasallado por aquellos que no supieron digerir su victoria, a este de hoy donde existe tanto ruido que a veces es difícil escuchar lo importante y donde, desgraciadamente, empiezan a colear alevines de aquellos “peces gordos” que ya tenía olvidados. 
Pero no puedo quejarme, mi vida ha terminado por desembarcar en este mar de ahora mismo, silente y azul, que aclara, con su reflejo de cielo y su blancura de espuma, las negras tinieblas de los años que me fueron robados y que me pesan en el alma. Debo aprovechar lo que me queda, para resarcirme de lo que no me dejaron vivir. Es el consejo que me doy y os comparto: hay que aprovechar dignamente la libertad, no sea que a la vuelta de cualquier "iluminado", o de cualquier fondo de inversiones, nos vuelvan a robar las ilusiones y nos corten las alas para poder volar en busca de la felicidad.


jueves, 15 de enero de 2026

GRACIAS


 Gracias a todos por vuestras bellas palabras. Las he recibido como el mejor regalo que puede darse.
Os seguiré leyendo, aunque a veces el comentario se me atragante de la misma manera que el lenguaje, falto de poesía y agradecimiento, que conforma esta entradilla.
Vuestros comentarios, los guardaré, para emocionarme, cuando vengan "maldadas".
Os quiero.

lunes, 12 de enero de 2026

CUMPLEAÑOS




 Pensaba en mis momentos más eufóricos que podría seguir escribiendo hasta pasados los noventa, pero largo me lo fie.

Las palabras se esconden, las metáforas no nacen y en definitiva, visto lo visto, Calíope, me ha abandonado.

Me ha costado dios y ayuda, pergeñar, este soneto. No creo que se repita.

Perdonar el atrevimiento, pero puedo justificarme, con ese deseo, casi juvenil y estrambótico.

 

 


Escribo este soneto apasionado

que nace del amor y el sentimiento.

Sois notarios de este testamento,

que se asoma a la luz, desorientado.


Noventa años y esto se ha acabado,

por falta de pasión y agotamiento.

No quiero añadir al sufrimiento

el tener que sentirme avergonzado.


Respetarme el último latido

que se nutre del surco y de la espuma,

mientras hago castillos, sin arena.


Mi próxima estación es el olvido,

entre bellos recuerdos y la bruma,

de esta triste vejez que me condena.







lunes, 22 de julio de 2024

EN ESTOS DÍAS


 

Publiqué este poema el día 28 de mayo del año 2020. Han pasado solo cuatro años, pero tal parece que todo sigue igual.

No viene mal recordarlo.

 

EN ESTOS DÍAS…

 

Quiero una España mañanada,donde

 el odio y el hoy no maniaticen.

(Blas de Otero)

 

 

En estos días oscuros

de silencios y rejas programadas,

cuanto más necesarias son

la luz, la verdad y una lección de claridades,

hay quien se afana

en hacer de las palabras un coro de ladridos,

de modular las verdades a su antojo,

en poner en el pecho del vecino,

la diana roja del escarnio.

 

De robar la bandera que es de todos,

para tapar con ella,

 sus trazas de feriantes,

de trileros,

mentirosos,

pendencieros,

busca pleitos,

demócratas de conveniencia,

que sólo la utilizan en su propio beneficio.

 

Y mientras,

¿qué hacemos los que supimos huir de la quema,

los que heredamos el mandato de los sueños,

los que usamos la palabra,

sólo para contar certezas,

los que supimos olvidar todas las afrentas?

 

Les dejamos para ellos la bandera,

(total, un trozo de tela),

pero no dejemos que nos roben las auroras.

 

Alguna vez tendremos que decirles

que nuestra voz está hecha de hielo y relámpago

de paciencia y azogue,

de libertad y grito.

 

 

Hace una vida,

nos obligaron a otras mordazas

y no pudieron evitar

que la verdad fuera nuestra eterna compañera.

 

Hace una vida

nos inocularon a conciencia,

pero no fueron capaces

de detener nuestro vuelo

a pesar de vuestros trágicos piquetes.

 

Por ello, ahora os digo,

que sois la triste fotografía, en blanco y negro,

de algo que ya no habita en las conciencias.

 

La triste y macilenta escoria

de una historia ya pasada

que nada tiene que ver

con esta alegría de ahora,

 con este himno que nos nace,

desde dentro de la luz y la memoria.