HAIKUS DE AMOR Guardo tu risa entre mis partituras de eterna luna. Hoy no me besas y asombrado descubro un triste otoño. Sin tu presencia las rosas palidecen en los jardines. Cuando me faltas luciérnagas de luto en mi camino. Sin tus caricias ángeles de silencio pierden sus alas. Dejaré escrito que mi último suspiro te suene a estrellas.
Para mi vida
sesenta y cinco años
son primavera.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
HAIKUS DE AMOR
lunes, 14 de septiembre de 2026
COMENTARIOS
Amigos:
Ante la imposibilidad de abrir la lista de lectores en mi blog y unído a otras contingencias repetidas de lo que parece una demolición programada por Google, os pido perdón por no comentaros a vuestras siempre interesantes entradas.
De no arreglarse ese desaguisado, siento deciros, que esta vez será la de mi definitiva retirada.
Después de 15 años, y con la edad pisandome los talones, lo que menos esperaba era tener que hacer una cansada yincana, para llegar hasta vuestros escritos.
Ante esta contingencia, de no ser resuelta, os diré esa frase manida, de "fué bonito, mientras duró", por no utilizar otras contundentes frases, que se me vienen a la mente y en las que nuestro patrocinador no resulta bien parado.
Me quedan dos escritos en la recamara, que también publicaré.
Siento que mi deseo de cumplir 95 años, al "pié del cañon", (por favor, borrar ese frase topica y beligerante) y sustituirla por "a manos de mis amigos lectores", no pueda llegar a conseguirla.
Espero que se arregle, pero de no ser así, un fuerte abrazo para todos.
viernes, 11 de septiembre de 2026
OLOR A OTOÑO
domingo, 6 de septiembre de 2026
En estos tiempos distintos,
en los que parece ser
que hasta la conciencia
necesita algoritmos.
En estos días de desencanto,
en los que los sueños se cercenan,
en un mar de soledades.
En estas horas,
en las que las mariposas no acarician
y las crisálidas se ahogan
en una noche de desencantos.
En estos minutos,
en los que una resaca de sentimientos,
hacen volar gaviotas de pena negra,
en un cielo plagado
de estrellas temerosas.
En un segundo,
un sonido de alacranes revienta un cataclismo
y un viento de mentiras
de aquellos que se consideran cristianos,
apagan los luceros,
tiñendo de negro todas las esperanzas.
Habrá que decirle,
a esa banda de charranes
que ensucian el azul del cielo,
que en su programa electoral
no olviden de incluir un poco de humanidad,
que bien la necesitan.viernes, 4 de septiembre de 2026
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martes, 1 de septiembre de 2026
Foto de Gelo Charro
Publiqué esta entrada hace 13 años, cuando las nervaturas de mis manos, aún no eran alarmantes, no necesitaba audífonos, ni gafas para ver de cerca.
Permitidme, por tanto, que rinda un homenaje a estas parejas de pueblo, que tanto recuerdo y tanto admiro, quizás por que son sangre de mi propia sangre.
La tarde pasa, empujando soledades en el pueblo vacío, pero se detiene en el quicio de esta puerta con sabor a historia y vida.
Todo está en su sitio justo, como si un consumado director de escena lo hubiese dispuesto de antemano.
Pero aquí no hay tramoya. El cojín que galantemente el marido ha cedido a su esposa, para mitigar la áspera dureza de la piedra, no es de atrezo.
La mujer le saca partido a sus dioptrías, para remendar descosidos o poner cenefas a la tela de viejos camisones, con el fin de seguir dando vida útil a los retales. Ella desde joven y pobre, aprendió que nada sobra y que todo puede volver a utilizarse, aunque no se hubiese inventado la fea palabra “reciclaje”.
Al igual que ellos, la casa vieja y cansada, tiene una dignidad de limpieza y noble señorío.
Ese dintel de piedra berroqueña, el cemento de la acera y el banco de nueva factura, son el alegre mensaje de que todavía queda vida por vivir y pespuntes que dar a la existencia.
El hombre, en su trono de piedra, con el singular cetro de su cayado y coronado por su sempiterna boina, tiene la dignidad del hombre justo que muestra la historia de su trabajo en los sarmientos rugosos de sus dedos y en la artritis que se anuncia por la posición de sus manos.
Pero su mirada, al igual que sus ropas, sin arrugas, tiene la tersura de los hombres que no tienen dobleces y que saben mirar de frente a la vida que les toca.
La mujer, consciente de ese rol que le ha tocado vivir, ya no ayuda al marido en las labores del campo, pero con su largo mandil como uniforme, se afana cada día para que la casa mantenga su dignidad y su historia.
Han vivido tanto que hasta han visto caer, como castillos de arena, otras familias, otras historias, otras casas aledañas, que bien por dejación de sus dueños, o bien por ventajosas permutas o jugosas ventas para nuevas construcciones.
Ellos han sabido aguantar, colocando piedras nuevas, tapando las covachas donde moran las lagartijas cuando el sol aprieta, tejando humedades, jalbegando zócalos, apuntalando recuerdos y vivencias.
Hay mucha muerte, mucha ausencia, mucha deserción y mucha historia olvidada entre ambos guarismos.
Pero ellos, al igual que la puerta de su casa, están hechos de otra madera y se sujetan al pueblo y a la vida, con gruesos clavos de recuerdos y esperanzas y salen todas las tardes a ver pasar la vida, curando su soledad con amor y compañía.
La llave del portón de su felicidad está a buen recaudo.
No os engañéis: parecen ceniza, pero ascuas de luces nimban la tranquilidad paciente de sus figuras.
miércoles, 26 de agosto de 2026
AMIGOS
Ahíto de soledades,
voy andando mi sendero,
mientras busco las palabras
que se enciendan en luceros.
Voy amañando tristezas,
que sumo con el recuerdo,
mientras pienso en los amigos
que habitan en el misterio.
Me pesan los que se han ido
y me duele su silencio,
mientras malgasto latidos,
que se pierden en el tiempo.
Me quedáis solo vosotros,
que a pesar de los pesares,
me acompañáis con las letras
que aseguran mis verdades.
Daros las gracias quiero
y escuchar bien lo que os digo:
si no fuera por vosotros,
solo tendría un amigo.






