jueves, 22 de abril de 2021

SE ACABA LA MÚSICA


 

SE ACABA LA MÚSICA

 

Se acaba la música

y la noche sigue

con arpegios de silencios.

 

Miles Davis dice adiós

y los gatos, transidos,

arquean el lomo delante de la luna.

 

Se acaba la música

y no deja de llover en los tejados,

mientras,

los versos nacen ebrios de soledades.

 

Hay un silencio de campana oxidada,

que acompaña  los transidos ecos,

de una melodía que pervive en las entrañas.

 

En la noche se apagan las bombillas

y en la densa oscuridad,

un revuelo de ángeles caídos,

inician un infierno de truenos y relámpagos

que asustan a los gallos.

 

La luna, asustada,

se esconde tras el mar,

arropada por su manta de nubes.

 

 


martes, 20 de abril de 2021

PROS Y CONTRAS


 

Amalia Freud, encontró a su hijo Sigmund en la biblioteca de su padre, leyendo a hurtadillas “Los piratas de Malasia”, de Emilio Salgari.

Enojada, lo recriminó vehementemente, mientras buscaba en la repleta biblioteca, algo más apropiado para sus lecturas.

En la estantería de los clásicos, encontró lo que quería.

.- Toma y no gastes el tiempo en esas poco provechosas lecturas.

Mientras lo recogía a regañadientes, el joven Sigmund, leyó en la portada: “Edipo Rey”, Sófocles.

No sabía su madre, lo que le agradecerían este gesto los fabricantes de divanes y el colegio de médicos de Argentina.

En contrapartida, a partir de aquel momento, las demostraciones de afecto de su hijo, dejaron de ser tan amorosas y naturales… por si acaso.


domingo, 18 de abril de 2021

DE DOMINGO A DOMINGO... (XXXIII)


 

QUIÉN VOLVIESE A TENER...

(Marilina Rébora)

 

¡Quién volviese a tener, para que nos cubriera,

una madre de noche, los párpados febriles,

quién un rozar de labios en la frente sintiera

despejando el fantasma de temores pueriles!

 

¡Quién tuviese, otra vez, sobre la cabecera

un rostro de ternura en pálidos marfiles

y quién bajo una mano que al fin nos bendijera

sintiese disipar las penas infantiles!

 

Habría que tornar a la distante infancia

a los antiguos días de los alegres años,

esos tiempos de ayer en los que la fragancia

 

era toda de miel, bálsamo y ambrosía,

en los cuales la cura de los mayores daños

se lograba con sólo tu beso, madre mía!


jueves, 15 de abril de 2021

TATTOO


 

Desde que murió su marido, salía poco de la casa del pueblo.

Con sus recuerdos, alguna visita de las vecinas y las cartas de sus hijos, tenía suficiente.

Fueron muchos los años que se negó a que se ocuparan de ella, a pesar de sus tentadoras proposiciones.

Al final, no tuvo más remedio que acceder y un verano, cuando la pandemia había remitido, viajo con su hija y sus nietos, a conocer el mar.

En la playa, todos esperaban sus palabras, ante tanta belleza desconocida, ante tanto azul y tanta inmensidad.

Fijándose en los cuerpos, casi desnudos que la rodeaban, solo acertó a decir:

.-Dios mío, ¡son todos legionarios!

El yerno, un poco “redicho”, le comentó:

.- Ahora cualquier piel es buena para que los artistas puedan pintar sobre ellas.

La suegra solo dijo:

.-Mi marido, que en paz descanse, no hubiese querido que ningún pintor  usase  la mía para sus obras, ni yo lo hubiese permitido.

Él era un artista pintando mi piel con sus besos. Hacía verdaderas obras de arte.

 


martes, 13 de abril de 2021

REPUBLICA


 

Hace diez años escribía este poema y se lo dedicaba a un amigo de otra plataforma de blogs.

Un republicano andaluz que por aquellos entonces, seguía buscando a su abuelo por las cunetas.

Lo quiero recordar en esta víspera, cuando un morado de ansias sigue luchando por encontrar su lugar en la bandera.

 

Le robaron un color a la bandera

y la libertad

tuvo que ondear a media asta.

Le robaron un color a la bandera

y el arco iris

tuvo que buscar entre cunetas

el morado dolor que le faltaba.

Le robaron un color a la bandera

y todos los poetas

tuvieron que preparar sus pasaportes.

Le robaron un color a la bandera,

y los tallos de las rosas

se quebraron por la angustia.

.

Las bordadoras de sueños

llenaron los insomnios

y Mariana Pineda, bordó con hilos de llanto

el negro cañamazo de la verdad sojuzgada.

 

Le robaron un color a la bandera

y por toda Granada se cerraron las esquinas,

tratando de esconder a Federico.

 

Le robaron un color a la bandera

y la muerte llenó de espasmos

el copioso cartel de las ausencias.

 

Le robaron un color a la bandera

y en los árboles genealógicos

reverdecieron los toisones,

mientras, una casta numerada,

le usurpaba al pueblo, 

este si soberano,

la razón y la palabra.


domingo, 11 de abril de 2021

DE DOMINGO A DOMINGO... (XXXII)


 

LA DIOSA

 (Eladio Cabañero)

 

Cuando filmo en mi frente tu figura

y reúno las tardes y tu cara

en un fanal bellísimo, ya en sueños,

como en un cine mágico con niños,

todo forma un mural maravilloso:

la belleza me da, de parte tuya,

todos sus golpes en el corazón,

y entonces me parece propiamente

que amarte es convivir con una diosa.

 

Cuando digo tu rostro sin un ruido

en un mundo de amor. Mundo del mundo,

veo, Marisa, aquel racimo virgen

-tus dos uvas solares- al apego

de su viña, latiendo palpitante

en mis manos que anidan la cosecha.

 

Siento tus labios que fermentan cerca

de los míos, tanteando entre las sombras

de aquel tiempo invencible, escucho luego

el dolorido corte, el ruido que hace

el cuerpo de una diosa que se entrega.

 

Ahora vivo contigo de memoria;

proyecto tu recuerdo, cine dulce,

que morirá conmigo, si es que mueren

las imágenes puras en su reino.


jueves, 8 de abril de 2021

SOLUCIONES


 

Pensemos, ahora que el tiempo nos sobra:

los años pueden ser iguales o distintos,

según queramos nosotros que transcurran.

Puede que los dioses bramen de nuevo

y en su quietud presuntuosa,

vomiten un castigo,

para el cual no estamos preparados.

Podemos afrontarlo,

con un vocerío de odios y de llantos,

o con esa verde esperanza que lleva dentro,

la buscada locura de un poeta.

A pesar de todas las tristezas,

nos siguen quedando los luceros,

para  guardar en una caja de “juanolas” .

Siguen floreciendo los jazmines,

en las macetas que adornan,

una blanca pared enjalbegada.

Mientras,

una locura de espumas

con voces de sal y luces,

 nos cantan sus canciones de auroras.

 

Nos quedan las caricias,

recordadas o presentes,

para que las noches sean llevaderas

y en las madrugadas canten las alondras

y en los espejos brillen las sonrisas.

 

… Y para cuando la lluvia,

con su mansa tristeza nos encierra,

nos sigue quedando Bach,

 ese otro dios que también hace milagros.