lunes, 17 de septiembre de 2018

LLEGA AMIGO OTOÑO





LLEGA AMIGO OTOÑO

Llega amigo otoño,
con tu paleta de colores dorados
para bocetar de tristeza
la alegría pasada del verano que muere.

Llega amigo otoño,
para que la lluvia moje
con su lenta parsimonia
esa tristeza antigua
que habita en los poemas.

Llega amigo otoño,
que necesito encontrar palabras
en los sucios charcos de las calles
y resolver las metáforas
que suenan aleteando
entre las ramas de los pinos.

Llega amigo otoño,
necesito que un vals de golondrinas acompañe
a las confusas hojas de árboles que lloran.

Llega amigo otoño,
quiero que descanse la melancolía
en cualquier solitario banco de algún parque,
mientras va sembrándose, en sol y verde,
una necesaria y ansiada primavera.

Llega amigo otoño,
que quiero escuchar, mientras la niebla,
las bellas notas de tu música secreta.




miércoles, 12 de septiembre de 2018

CONSERVO TODAVÍA LA TERNURA




Conservo todavía la ternura
de tus labios en beso enamorado,
de aquel temblor apenas iniciado
que nació de mi mano en tu cintura.

Así daba comienzo la aventura
que despierto también había soñado:
a este poder vivir, siempre enfrentado
a mis ansias de amor y tu dulzura.

En esta lucha de amor, yo juraría
que salgo victorioso en el empeño
aunque caiga rendido a tu mirada.

Déjame que viva en este sueño
y siga conservando la alegría
de saberte por siempre enamorada.





martes, 11 de septiembre de 2018

ASTURIAS QUE GUAPA YES





Estas vacaciones hemos tenido tiempo para cumplir un deseo: conocer la parte que nos faltaba de Asturias. Y la verdad es que ha merecido la pena.

Como pequeño homenaje a esta bella autonomía, permitidme que comparta unas fotografías, que solo intentan revelar, (sin conseguirlo), la tremenda belleza de esa tierra.






jueves, 6 de septiembre de 2018

MIS LECTURAS DE ESTE VERANO




Leonardo Padura, con su “Viento de Cuaresma”, Lorenzo Silva, con  “Lejos del Corazón” y María Oruña, con “Donde fuimos invencibles”, han sido las novelas “estrenadas” este verano y las califico así, ya que ha habido una reposición, que tenía prevista desde hace seis o siete años.

Se trata de “La elegancia del erizo”  y es acerca de ella  de la que pretendo hablar.

La novela de esta escritora y filosofa francesa, me ha vuelto a emocionar, quizás ahora más que cuando la leí por vez primera.

Debo anticipar a aquellos que leen “por pasar el rato”, que se abstengan, ya que este libro, aunque no exento de belleza,  también necesita una dosis de sensibilidad, sosiego y reflexión.

Sobre tres personajes que habitan en la misma casa “de ricos” en París, se cimienta el andamiaje de esta singular novela: una portera que lee a Carlos Marx y Tolstoi, oye música de Mahler y algún inquilino le recuerda al Legrandin de “En busca del tiempo perdido” de Proust.

Una niña de trece años, superdotada, que lee haikus en “La antología de poesía japonesa clásica” de la biblioteca de su padre. O que está aprendiendo japonés para poder leer los “mangas” originales de Taniguchi.

Y un japonés jubilado, que desentraña el nudo de las apariencias y pone en las vidas de ambas el sosiego y la serenidad de la cultura “zen”.

Recuerdo que lo primero que me vino a la mente, la primera vez que leí el libro, fue la certeza de que las apariencias engañan.

Profundizando más me ha enseñado que hay que sacarle sentido a la vida, cuando alrededor todo o casi todo se desvanece, y nada mejor para ello que apoyarnos en la cultura en todas sus acepciones, el humor, el arte y sobre todo en la propia vida.

Esta novela es también un bello, humorístico y claro alegato contra la superficialidad.

Seguro que muchos de mis lectores amigos, ya la habréis leído, para los que no, os dejo unas cuantas perlas de esta singular novela:

“Así vive la vida un hombre, en nuestro universo: tiene que reconstruir sin cesar su identidad de adulto, ese ensamblaje inestable y efímero, tan frágil, que reviste la desesperanza y a cada uno ante el espejo, cuenta la mentira que necesitamos creer”

“Para eso sirve el futuro: para construir el presente con verdaderos proyectos de seres vivos.”

“El Arte es la vida, pero con otro ritmo.”

“Quizás estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren.”

“De vez en cuando rebobino la cinta, gracias a ese rosario laico llamado mando a distancia.”

“Para qué sirve la inteligencia si no es para servir.”

“Los más fuertes entre los hombres no hacen nada, hablan y hablan sin parar.”

Y este bello panegírico sobre el té, que vendría pintiparado como introito, para las entradas de los martes de la amiga Trazy.

“El ritual del té, tiene la extraordinaria virtud de introducir en el absurdo de nuestras vidas una brecha de armonía serena, Sí, el universo conspira a la vacuidad, las lamas perdidas lloran la belleza, la insignificancia nos rodea. Entonces tomamos una taza de té. Se hace el silencio, fuera se oye el soplar del viento, crujen las hojas de otoño y levantan el vuelo, el gato duerme, bañado en una cálida luz. Y, en cada sorbo, el tiempo se sublima.”

Si en verdad queremos seguir viviendo, a pesar de que a veces  no entendemos esta vida, os recomiendo que atendáis a la lección de esperanza, sosiego y cultura que nos ofrece este libro.