lunes, 29 de abril de 2024

NOCHE


 

Cuando el mar pastorea

su rebaño de espumas

y una brisa de silencio,

mece las arenas de la playa.

 

Cuando la luna se refleja

en el espejo del agua,

llenando de colores

los mundos abisales.

 

Cuando solo las estrellas,

no cierran en la noche

y un barco fantasma

naufraga en la distancia.

 

Cuando suspiros y caricias

se amodorran en la almohada,

abriendo la espita de los sueños,

yo, descalzo por la arena,

arrastro la tristeza

de aquello que no he sido.

 

 De mi poemario“Por un hombre en Paz”.

 

martes, 23 de abril de 2024

REGALO


 

Para las que me hacéis feliz, cada día, con vuestras letras, para las que tenéis la paciencia de seguirme y comentarme, os ofrezco este humilde ramo de flores, que por no tener, no tiene ni aroma ni tersura.

Gracias por regalarme cada día, el incunable regalo de vuestra amistad.


domingo, 21 de abril de 2024

NUEVA PRIMAVERA

 

Sin ningún Medici que me patrocine y ningún Savanarola conocido, que me mande a la hoguera de las vanidades, me he convertido en un Botticelli de pacotilla y con la inestimable ayuda de la A.I. y Photoshop, he osado retocar el cuadro de "La Primavera", sustituyendo a Venus por una pizpireta chica de hoy y otras arriesgadas elucubraciones.

Perdón por mi sacrílega postura.

Mirad hacia arriba y entender mi arriesgada inconsciencia.

Seguro que me lo perdonarán esas muchachas cansadas de tanta algarabía, tanto sudor y tanto dolor en los pies.

Me agradecerán ese caldito con hierbabuena, esa siestecita a la fresca, mientras los vestidos se orean en los “burros”, esperando al próximo año.

Seguro, que a pesar de su cansancio, ya sueñan con unas nuevas “sevillanas”, un refrescante “rebujito” y esa gracia que les nace, cuando pintan de colores las sonrisas.

Una feria de Sevilla que, desgraciadamente, de seguir así puede morir de éxito.

 

miércoles, 17 de abril de 2024

¡BASTA DE PRISAS!


¡Basta de prisas!

Ahora que me faltan energías, cuando se vislumbra la estación término, de este viaje llamado vida, quiero recordar que aún existo.

Que siguen acompasados los latidos, aunque haga acopio de cenizas.

Por eso es bueno recordar, aquellas veces que siendo niño, la primavera era eterna y los latidos rimaban con la amistad, en las largas tardes umbrosas de los patios.

Cuando la inocencia era nuestra mejor armadura, ante un mundo regido por consignas y mandamientos.

Cuando solo los juegos eran noticia interesante. Cuando casi todo, “era la primera vez”.

Por eso, ¡basta de prisas!

Ahora es mejor sentarse al socaire de esta primavera primeriza, y recordar aromas invocados, mariposas multicolores, azules escondidos entre los verdes de la parra, el frescor del atardecer, con el empedrado oliendo a tierra fresca.

Cuando he pasado de mirlo a milano, dejad que busque los aires necesarios, elija las ramas adecuadas y codifique las distancias de mis vuelos.

Ya me sé casi todos los destinos y ando ligero de equipaje.

 Y sobre todo, ya no tengo prisas por llegar a donde sea.

Ahora solo tengo urgencias de colores, de verdades, de agradecidos abrazos, de sonrisas redentoras.

Le perdí el miedo a los mandamientos y ya no me conmueven las consignas, por repetidas que sean.

Por eso, ahora que anochece, y la penumbra repinta los adentros, repaso lo vivido.

Quiero andar el camino que lleva hasta la noche y sus presagios  y debería preguntar a quién examine, cuál es la nota de mi existencia.

Me fastidia pensar, que después de tanta palabra, alguien me dijera, que nadie va a acordarse de mi firma.

 

 

  

viernes, 12 de abril de 2024

FERIA DE ABRIL EN SEVILLA


 

FERIA DE ABRIL

 

 

Una luz de primavera

serpentea entre los árboles

y farolillos alegres

se van pintando en la tarde.

 

Entre el albero y la sombra,

el corazón se hace arte

y claveles reventones

se olvidan de soledades.

 

Unas sevillanas suenan,

hechas de gracia y de sangre,

que palpitan en las notas

que de las entrañas nacen.

 

Con torbellinos de gracia,

entre vinos y cantares

y eso que enseña Sevilla:

a olvidarse los pesares.

 

A aquel que la pueda ver,

le pido que me prepare,

una caseta de luces,

donde poder asomarme.

 

Que no bailo sevillanas,

ni estoy ducho en el cante,

me conformo con la gracia

de los que viven y saben.

 

SEVILLA


Cuando digo emoción, digo Sevilla,

si nombro la gracia, digo Triana,

que el puente se convierte en filigrana

y todo en una eterna maravilla.

 

Abril, se hace rosal y primavera

y los patios, perfume y colorido,

que por siempre he dado por sabido,

que la luz siempre fue su compañera.

 

Guadalquivir de brisa y esmeralda

que añora la aridez de mi molino,

quiero llenar la copa con mi vino

y brindar con amor, por la Giralda.

 

lunes, 8 de abril de 2024

HECHA DE MAR


 

Venía, hecha de mar y sus aromas,

con algas en sus pies y en carne viva,

con la gracia ondulante de la espiga

movida por un vuelo de palomas.

 

El cielo tiene envidia, cuando asomas

como nota que suena fugitiva,

en esta playa de otoño, ahora esquiva,

sin la luz y la gracia, con que tomas

 

ese sol necesario en tu existencia.

Esa brisa, fundida con el viento,

se aureola de luz con tu presencia.

 

Recobra su importancia, lo vivido,

renace a flor de piel el sentimiento,

con un temblor de amor, estremecido.


lunes, 1 de abril de 2024

A MAR Y SURCO


 

Cuando el mar es tu vecino,

hay que estar atento a los naufragios,

hay que saber conjugar los vaticinios de los vientos

y descifrar el monocorde lenguaje de las gaviotas.

 

Yo, que vengo de la parda y reseca historia,

de una tierra parca de azules,

vibrante de cigarras insoladas,

una tierra que deshace sus terrones

a golpe de sudor y soledades,

tuve que acostumbrarme

a leer en el mar de cada día

una nueva lección de vida y de latidos.

 

Tuve que encontrar palabras

para renombrar

el ambulante relato de las olas.

Y acostumbrar mis ojos

a ese despertar de sueños

ahíto de nuevas claridades.

 

Este mar me enseñó,

(en su encerado de azules),

que lo de los panes y los peces,

solo se consigue, si uno se olvida

de que son posibles los milagros.

 

Me enseñó,

que no existen cerraduras,

para esa quietud lejana

que cada atardecer sedimenta,

en quien sabe delinear los horizontes.    

 

Entre el molino y el faro,

me quedo con la luz que nos arropa y nos dirige.

Y con las piruetas del aire,

que hacen posible esa alegre rebeldía blanca

de aspas que molturan ilusiones.

 

Añoro sirenas en los “majuelos”

y pámpanos y racimos,

en las crestas de las olas.

 

Dejadme que en esta noche de verano,

cuando los torsos y los sentimientos se desnudan,

le doy las gracias a los exilios,

que hacen posible que las risas,

como enredaderas verdes,

den fe de vida,

aferrándose a los muros de los viejos caserones.