miércoles, 18 de marzo de 2026

CARTA ABIERTA A LOS QUE AÑORAN EL PASADO (TRABAJO)


 

Si consideramos que la riqueza y la propiedad fue para los ganadores de la contienda fratricida y para los que ya la tenían, es fácil de entender que la mayoría de los españoles eran pobres de solemnidad y aquí, (en la pobreza), no había distinción entre ganadores y vencidos.

 El único trabajo asegurado, era el de los encarcelados por motivos políticos y religiosos. Los demás tenían que buscarse las habichuelas, como buenamente podían.

 El ingenio hizo que, ante la pobreza, surgieran oficios hasta entonces desconocidos, pero que eran suficientes para ganar unas perras gordas, que una peseta era mucho dinero.

 Los limpiabotas, que podías encontrarte en cada esquina.

 El lañador, un fontanero venido a menos, que con lañas y raras habilidades, podía arreglar platos, lebrillos, botijos y cualquier cosa de barro que no estuviera hecha añicos.

 El vareador, que lo mismo valía para varear los olivos en época de recolección, que para varear el colchón de borra, en cualquier patio, cuando se apelmazaba.

 Pero había alguno que se ganaba la vida de una manera rara y seguramente poco ética.

 Me refiero al sustanciero, que con un hueso de vaca o de jamón atado a una cuerda, se ofrecía para darle sustancia a los caldos que solo tenían algunas hiervas y pocas lentejas.

 Cobraba 1 peseta por cada 15 minutos, que se usara su hueso. Lo que solamente el sabía, era cuando cambiaba su hueso, si lo cambiaba.

 Para las grandes obras, con los habitantes de las cárceles, había suficiente. 

 Os contaré una historia, de la que fui testigo de primera linea. Yo estudiaba 2º o 3º de Bachiller lo cual significa que el hecho se produjo en los años 1.946 o 1.947. 

 Teníamos un profesor de latín, gallego y represaliado, que tenía 6 hijos y con su menguado sueldo, en su casa se pasaba hambre. Este profesor tenía la costumbre de dar las notas finales del curso, antes de que se transcribieran al libro de calificaciones.

 A un compañero, del cual podía dar nombre y apellidos, pero por respeto a sus familiares no lo haré, le cantó un orondo 0, o lo que es lo mismo, suspenso total.

 El interfecto en cuestión, se levantó de su silla y en una interpretación merecedora de un Goya, le dijo: “ A pesar de esa nota, mi padre quiere agradecerle su paciencia y sus conocimientos para con nosotros y quiere hacerle este regalo".

 El regalo consistía en un vale de maquila de 5 kilos de pan. En su libro de calificaciones mi amigo y compañero, que ya no existe, la asignatura de latín, la aprobó con un 5.

Un día me atrevi a prerguntarle a Don Manuel, que así se llamaba el prefesor, que porque rezaba en las diarias izadas y arriadas de banderas y que decía, brazo en alto, cuando cantaba el Cara al sol.

Trujillo, si supíeran lo que rezo y canto, seguro que mañana no daba clase. Pero no se lo digas a nadie, que mis hijos se quedan sin comer.

Seguro que aquella confidencia, tambien sirvió para subir mi nota.

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Sobre los trabajos a los que eran forzados los presos para una mal llamada Reinserción por el Trabajo, se le puede preguntar a empresas que todavía existen:

ACCIONA antes ENTRECANALES Y TAVORA

ACS antes DRAGADOS Y CONSTRUCCIONES

OHL  antes Juan Miguel Villar Mir

BABCOCK WILCOX

Estas empresas y otras que no recuerdo, controlaban mas del 80% del capital que existía y no por ello pagaban o daban de comer a los presos.

De pensiones, no hablemos....



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