¿Cuándo se llenarán las viejas alamedas
con voces que griten la claridad y la dicha?
¿Cuándo un desfile de nuevas canciones
derribarán las estatuas oxidadas de viejos dictadores?
¿Cuándo se arrumbara en un Olimpo sinsentido,
los falsos dioses del dolor y la muerte?
¿Cuando un puñado de nuevas palabras
harán olvidar los viejos panfletos
escritos con palabras de odio?
¿Cuando los periódicos abrirán la mañana
con noticias que no se impriman en negro?
¿Cuando las ondas se llenarán de músicas
que roben la grácil alegría de los pájaros?
Cuando esto ocurra,
al sur de nuestras vidas,
los niños sonreiran,
se acabarán las guerras,
y podremos decir, seguro,
que nacer ha valido la pena.

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