sábado, 31 de octubre de 2026

CUANDO...


 

Cuando las rosas palidezcan,

y los jardines se marchiten.

Cuando las palabras pierden su sentido

y busquen sus raíces.

Cuando la desesperación sea el motivo

y la verdad la rareza.

Cuando por los altavoces solo se escuchen

intolerantes sinfonías.

Cuando olvidemos las canciones

que nos hicieron felices.

Cuando nos esposen la ideas

y la oscuridad sea costumbre.

Cuando los días se vacíen

y la noche se llene de consignas.

Cuando un viento frío

nos remueva las entrañas.

Cuando los rapsodas olviden los poemas

y todos los “instagram” nos hagan ignorantes.

Cuando la vida se vacíe

y danzas de sombras se adueñen de nosotros

Cuando un viento frío,

nos remueva las entrañas,

llegará el día de las serpientes

y en la noche eterna solo oiremos,

un coro de grillos miserables.


lunes, 26 de octubre de 2026

MI GRITO


 

Me niego a compartir ciudadanía

con aquellos dispuestos

a usar los borradores que hagan desaparecer,

aquello que tanto nos costó conseguir.


No quiero sobrevivir a esta farsa

precursora de todos los silencios

que nos muestra un futuro

de abismos y cipreses.


Detesto la algarabía

de aquellos que no saben historia

y mantienen prestas las tijeras,

mientras tejen mentiras.


Me duele el pensar

que vivo con alguien

que vuelva a desear, que la libertad

se entierre al borde de alguna cuneta.


Y lo peor de todo es:

 que no me quedan fuerzas para acallar

 tanto oxidado griterío.



lunes, 12 de octubre de 2026


 

Hace unos días terminé de leer la novela de Antonio Muñoz Molina, El verano de Cervantes y me ha hecho recordar, una entrada que publiqué, hace algunos años.

No me he resistido a repetirla.


“Una olla de algo mas vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda".


Lo que salta a la vista, en primer lugar, es la mala situación económica del Quijote, que solo en comer gasta la tercera parte de sus posibles.

 Bien es cierto que tampoco tenía necesidad de pagar luz, agua, gas  y lo que es más importante, ser socio del Círculo de Lectores que a pesar de sus penurias, su biblioteca era holgada.

Pero empecemos por saber las recetas del reducido menú de que disponía.

Una olla de algo mas vaca que carnero:

Se trata de un guiso, presumiblemente con patatas al que se le añade o bien carnero o vaca.

Hay que resaltar que en la época de Cervantes, el carnero era más preferido que el cordero, seguramente porque al ser mayores eran más aprovechados e incomprensiblemente también mas suculentos que la carne de vaca. (Entonces no se sabía que la carne roja, fuese tan nefasta como ahora indican los próceres de la Organización Mundial de la Salud.

Salpicón

Este plato no tiene nada que ver con lo que actualmente entendemos por salpicón. (Especie de ensalada con mariscos, pimiento, tomate, huevo duro, todo picado fino y macerado con vinagre y aceite)

El salpicón en aquella época, se hacía aprovechando la carne sobrante de la olla de mediodía, que se aliñaba con aceite y vinagre o bien lo que en la  Mancha se conoce como “ropa vieja”, que consistía en freír estos restos troceados y revolverlos con huevo. Me inclino, en el caso del Quijote, por lo primero, ya que no se habla de gallinas en el corral del Hidalgo.


Duelos y quebrantos

En esta receta es donde surge la controversia, ya que se conocen dos maneras de la misma: una la que se sirve en restaurantes actuales, sin ningún aporte bibliográfico que la sustente y  la que, entiendo, se debe asemejar más a la realidad de la época.


La primera, al alcance de cualquier casa de comidas que se precie en la Mancha.- 

(Receta para 6 personas)

.-4 chorizos

.-200 grs. de panceta

.-200grs. Jamón serrano

.-3 dientes de ajo

.-100 grs. de sesos de cordero

.-1 vaso de aceite de oliva

.-15 huevos


Sinceramente no creo que la exigua alhacena del Quijote diera para tanto, pues de comer este menú todos los sábados, seguro que su figura no sería tan escuálida, su rostro tan macilento y afilado y además el colesterol lo tendría por las nubes.

Me quedo mejor con la segunda que va más en consonancia de los tiempos de Cervantes, aferrándome  a la idea de que en ese tiempo, durante los sábados no se podía comer cerdo.

Los sábados eran los días en que los pastores llevaban a sus patrones las ovejas que habían  muerto en el transcurso de  la semana. De estas ovejas, la carne se destinaba a “tasajo” (carne endurecida por el frío y la sal) y los huesos mondos y lirondos, se utilizaban para hacer un caldo, que lógicamente tenía pocas calorías.

“Quebranto” el que sufría el dueño por la muerte de la oveja y “duelo” el que debía mostrarse en la cara de los comensales por la precariedad del plato.

Yo me quedo con esta receta, más literaria y sobre todo más acorde con la figura del Quijote.


De las lentejas no creo necesario hablaros pues todos las conocéis e incluso algunos, quizás las padezcáis. Este plato no ha cambiado con el paso del tiempo, aunque no seré yo el que menosprecie tan exquisito manjar  actual, nada parecido al que me daban en mi infancia, donde los trozos de chorizo y los taquitos de jamón, eran vilmente sustituidos por bichitos inclasificables y traidoras piedrecitas que se habían salvado del expurgue familiar de la mesa camilla.


Los palominos o pichones, eran plato de domingo ya que era raro el hidalgo que no tenía palomar en casa y era fácil su provisión. Y si faltasen, siempre estaban a mano las que el "preste" solía regalar de la interminable cosecha del campanario.

La forma más practica y usual de prepararlos era braseándolos mediante fuego directo y comerlas a mano, dejando la navaja solo para cortar de la hogaza candeal.

Y esto es todo amigo. En tiempos de Cervantes, aunque no lo creáis, no había hamburguesas, ni se encargaban pizzas, ni se merendaban “tigretones”.

 Lo que no fue menoscabo para que en aquella época crecieran saludables personas tan importantes como Lope de Vega, Quevedo, Góngora y el propio Cervantes.



jueves, 8 de octubre de 2026

YA SE ESCUCHAN...


 

YA SE ESCUCHAN...


Ya se escuchan los graznidos

de los que son aves de presa,

los que guardan en su cabeza

 un siniestro sinsentido.


Con adarga y lanza en ristre,

en contra del molinero

que no entiende que su maquila

solo le dure hasta enero.


Anfitriones de verdugos,

amantes de los ocasos,

si se os quita el pinganillo,

solo parecéis payasos.


Vendidos al capital

y al que marca las consignas,

los que mas odian al prójimo

y en la misa se persignan.


Especialista en escombros

y en aires enrarecidos,

que no saben escuchar

ahogados en su propio ruido.


Que no me regalen abismos,

que me conozco la historia.

No volver a lo vivido,

que me duele en la memoria.


Solo pido que la urna,

no sea un estercolero,

donde aquello que reluce

nos lo quite un embustero.


Que costó mucho lograr

las libertades presentes.

 Que nos las robe nadie,

¡¡¡No seamos inconscientes!!!


sábado, 3 de octubre de 2026

MI PRIMAVERA


 


Ya se acabó la alegre primavera,

aquella que con flores me nacía,

se apagó la brillante sinfonía,

sin poder entender de que manera.


Se fue sin avisar, sin que se oyera,

el final de una alegre melodía,

me dejó sin la luz con que vivía,

mandándome la sombra traicionera.


Malvivo sin jardín y sin latido,

mientras hago castillos en la arena

de una playa que no se me permite.


Me entristece el pensar que no he sabido,

poner todas las cartas al envite,

de no poder salvarme de la pena.






lunes, 21 de septiembre de 2026

DECÍAMOS AYER


 

Si alguna vez alguien tiene que encontrarme que no me busque por los caminos que llevan a la tristeza. Si algo me queda claro de los muchos años que he vivido, es que el mejor antídoto para ser feliz son unas dosis diarias de alegría.
A pesar de los achaques que cada vez más se refocilan con mi cuerpo, aún me quedan fuerzas para ponerle complicidad a los deseos.
Sigo siendo adepto a la risa y trato por todos los medios que los sueños sean definibles.
Pretendo que las palabras devengan en talismanes que aclaren laberintos, lirica soldadura para las desavenencias, llave maestra para las mordazas.

Pero debo reconoceros, esforzados amigos que seguís leyéndome, que cada día me cuesta más trabajo ponerle color a la existencia
Todo se mixtifica y tal parece que estemos en manos de desahogados chamarileros sin escrúpulos. Tahúres de cuello blanco, siempre con la carta necesaria para el maneje manipulador, bajo la manga.
Ni las palabras, siempre ecuánimes, significan aquello que dicen los diccionarios.
Aquello que nos presentan no deja de ser tristes fotocopias de lo que sucede.
Los días están plenos de burdas mentiras, de promesas tan falsas, como las monedas que acuñan los poderosos, de consignas solo entendidas por conmilitones agradecidos.
Hombres que deberían ser preclaros, se ciscan en sus promesas, entrelazando sonoras y rimbombantes palabras para fabricar la frase oportuna y enigmática con la que ocultar, como vulgares trileros, las evidentes infamias.
Mientras, en un desconocido Olimpo de impostores, aplauden y sonríen los orondos diosecillos del dinero, pensando en el nuevo golpe de tuerca que les permita ser más poderosos, aunque estemos más indefensos y pobres  los simples mortales a los que solo nos dejan a la deriva sin la  leve esperanza de una Ítaca en el horizonte.
Y lo más triste de todo: una sociedad temerosa y anestesiada, que permite regalías y ditirambos, a los que acostumbran a mentirnos con la facilidad de actores consumados.

Por eso dejadme que me siente al sol de esta plaza de inquietudes y levante mis dos manos ya nudosas y casi artríticas, pero limpias y blancas, para unirme a los que con su voz más diáfana se oponen a los marcados designios de los que solo piensan en su sillón y su faltriquera.
Estoy con los trasparentes, con los que están dispuestos a descerrajar las herrumbrosas cerraduras que guardan los espacios en los que se prohíbe la entrada.
Estoy con los insumisos que no están dispuestos a ese “amén” cotidiano que nos exigen desde los pulpitos, los despachos enmoquetados y las poltronas.
Estoy con los humillados por las leyes y las clausulas. Por los concernidos por la letra pequeña de los contratos corroídos por la usura.
Estoy con los que sufren la inmisericorde crueldad de una justicia que a pesar de su ceguera, solo ve el lado por donde transitan  los poderosos.
Estoy con los que se atienen al significado exacto de los evangelios, aunque no participe de costosas parafernalias ni falsos golpes de pecho.
Estoy con las madres que sufren, con los padres cansados de soportar colas interminables en una busca infructuosa de su humano derecho a vivir dignamente.
Estoy con los jóvenes que se rebelan a las injusticias, con los que luchan por aclarar ese futuro que les es tan incierto. 

Me siento aquí y levanto mi mano blanca y mi grito, al lado de los dignos, de los honrados, de los decentes, de los nobles que no necesitan título para serlo, de los honorables a pesar de su rabia.
Y grito con el coraje de los insubordinados, porque cada vez son menos los otoños que me esperan y no es esta la vida por la luché, dejando girones de esperanza, anhelos y trabajos.
Grito por mí y por mis nietas, por todas las nietas y nietos que miran con limpieza al horizonte del futuro,
Un futuro donde los sueños puedan hacerse realidades, usando solo la honradez, el trabajo y la imaginación que cada uno le ponga a la resolución diaria de todas las incógnitas.
Solo deseo que se haga realidad el bello pensamiento de Eleonor Roosevelt: " El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de los sueños"

!! No permitamos que nadie nos usurpe la alegre rebeldía de soñar con un mundo mejor y mas justo!! 




miércoles, 16 de septiembre de 2026

HAIKUS DE AMOR


 
HAIKUS DE AMOR



Guardo tu risa
entre mis partituras
de eterna luna.

Hoy no me besas
y asombrado descubro
un triste otoño.

Sin tu presencia
las rosas palidecen
en los jardines.

Cuando me faltas
luciérnagas de luto
en mi camino.

Sin tus caricias
ángeles de silencio
pierden sus alas.

Dejaré escrito
que mi último suspiro
te suene a estrellas.


Para mi vida
sesenta y cinco años
son primavera.



lunes, 14 de septiembre de 2026

COMENTARIOS


 

Amigos:

Ante la imposibilidad de abrir la lista de lectores en mi blog y unído a otras contingencias repetidas de lo que parece una demolición programada por Google, os pido perdón por no comentaros a vuestras siempre interesantes entradas.

De no arreglarse ese desaguisado, siento deciros, que esta vez será la de mi definitiva retirada.

Después de 15 años, y con la edad pisandome los talones, lo que menos esperaba era tener que hacer una cansada yincana, para llegar hasta vuestros escritos.

Ante esta contingencia, de no ser resuelta, os diré esa frase manida, de "fué bonito, mientras duró", por no utilizar otras contundentes frases, que se me vienen a la mente y en las que nuestro patrocinador no resulta bien parado.

Me quedan dos escritos en la recamara, que también publicaré.

Siento que mi deseo de cumplir 95 años, al "pié del cañon", (por favor, borrar ese frase topica y beligerante) y sustituirla por "a manos de mis amigos lectores", no pueda llegar a conseguirla.

Espero que se arregle, pero de no ser así, un fuerte abrazo para todos.


viernes, 11 de septiembre de 2026

OLOR A OTOÑO


 

Tienes olor a otoño,
a tierra mojada y hoja seca,
a primavera pasada y hierba fresca,
a pájaro al amparo del nido,
añorando la rama y el verdor de sus hojas.

Ahíta de lluvia,
y exiliada de gritos y soles,
un viento de nubes dice tu nombre,
que se hace clamor en mis adentros.

En mi pecho,
suena un adagio triste, que me suena,
a ese invierno futuro,
a ese frio que me espera,
cuando yo me vaya
y te sigan floreciendo primaveras.


domingo, 6 de septiembre de 2026


 

En estos tiempos distintos,
en los que parece ser
que hasta la conciencia
necesita algoritmos.

En estos días de desencanto,
en los que los sueños se cercenan,
en un mar de soledades.

En estas horas,
 en las que las mariposas no acarician
y las crisálidas se ahogan
en una noche de desencantos.

En estos minutos,
en los que una resaca de sentimientos,
hacen volar gaviotas de pena negra,
en un cielo plagado
de estrellas temerosas.

En un segundo,
un sonido de alacranes revienta un cataclismo
y un viento de mentiras
de aquellos que se consideran cristianos,
apagan los luceros,
tiñendo de negro todas las esperanzas.

Habrá que decirle,
a esa banda de charranes
que ensucian el azul del cielo,
que en su programa electoral
no olviden de incluir un poco de humanidad,
que bien la necesitan.

viernes, 4 de septiembre de 2026

COMENTARIOS



Como soy un poco obtuso en estos menesteres, alguien puede indicarme que pasa con los comentarios en este día.
Por mucho que lo intento, no soy capaz de plasmar una contestación a vuestros escritos.
¿Os pasa también a vosotros? ¿Soy el único damnificado?
¿Es otra añagaza de Blogguer?
 

martes, 1 de septiembre de 2026

Foto de Gelo Charro

Publiqué esta entrada hace 13 años, cuando las nervaturas de mis manos, aún no eran alarmantes, no necesitaba audífonos, ni gafas para ver de cerca.

Permitidme, por tanto, que rinda  un homenaje a estas parejas de pueblo, que tanto recuerdo y tanto admiro, quizás por que son sangre de mi propia sangre.



La tarde pasa, empujando soledades en el pueblo vacío, pero se detiene en el quicio de esta puerta con sabor a historia y vida.

Todo está en su sitio justo, como si un consumado director de escena lo hubiese dispuesto de antemano.

Pero aquí no hay tramoya. El cojín que galantemente el marido ha cedido a su esposa, para mitigar la áspera dureza de la piedra, no es de atrezo.

La mujer le saca partido a sus dioptrías, para remendar descosidos o poner cenefas a la tela de viejos camisones, con el fin de seguir dando vida útil a los retales. Ella desde joven y pobre, aprendió que nada sobra y que todo puede volver a utilizarse, aunque no se hubiese inventado la fea palabra “reciclaje”.

Sus cuerpos no necesitan de sus necesarias apoyaturas, al estar recostados a la tosca piedra del muro, que muestra los costurones que los años y las inclemencias han ido dejando en su fábrica. Por eso el bastón y la garrota descansan cerca, prestas a ayudar a soportar los titubeantes primeros pasos doloridos por la quietud y los años.

Al igual que ellos, la casa vieja y cansada, tiene una dignidad de limpieza y noble señorío.

Ese dintel de piedra berroqueña, el cemento de la acera y el banco de nueva factura, son el alegre mensaje de que todavía queda vida por vivir y pespuntes que dar a la existencia.


El hombre, en su trono de piedra, con el singular cetro de su cayado y coronado por su sempiterna boina, tiene la dignidad del hombre justo que muestra la historia de su trabajo en los sarmientos rugosos de sus dedos y en la artritis que se anuncia por la posición de sus manos.

Pero su mirada, al igual que sus ropas, sin arrugas, tiene la tersura de los hombres que no tienen dobleces y que saben mirar de frente a la vida que les toca.

La mujer, consciente de ese rol que le ha tocado vivir, ya no ayuda al marido en las labores del campo, pero con su largo mandil como uniforme, se afana cada día para que la casa mantenga su dignidad y su historia.

Han vivido tanto que hasta han visto caer, como castillos de arena, otras familias, otras historias, otras casas aledañas, que bien por dejación de sus dueños, o bien por ventajosas permutas o jugosas ventas para nuevas construcciones.

Ellos han sabido aguantar, colocando piedras nuevas, tapando las covachas donde moran las lagartijas cuando el sol aprieta, tejando humedades, jalbegando zócalos, apuntalando recuerdos y vivencias.

Hay mucha muerte, mucha ausencia, mucha deserción y mucha historia olvidada entre ambos guarismos.

Pero ellos, al igual que la puerta de su casa, están hechos de otra madera y se sujetan al pueblo y a la vida, con gruesos clavos de recuerdos y esperanzas y salen todas las tardes a ver pasar la vida, curando su soledad con amor y compañía.

La llave del portón de su felicidad está a buen recaudo.

No os engañéis: parecen ceniza, pero ascuas de luces  nimban la tranquilidad paciente de sus figuras.




miércoles, 26 de agosto de 2026

AMIGOS


 

Ahíto de soledades,

voy andando mi sendero,

mientras busco las palabras

que se enciendan en luceros.


Voy amañando tristezas,

que sumo con el recuerdo,

mientras pienso en los amigos

que habitan en el misterio.


Me pesan los que se han ido

y me duele su silencio,

mientras malgasto latidos,

que se pierden en el tiempo.


Me quedáis solo vosotros,

que a pesar de los pesares,

me acompañáis con las letras

que aseguran mis verdades.


Daros las gracias quiero

y escuchar bien lo que os digo:

si no fuera por vosotros,

solo tendría un amigo.



viernes, 21 de agosto de 2026

AUSENCIA JUSTIFICADA


 

Decía Séneca, que en la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido.

He pasado unos días adversos, pero mi camino, lejos de ser atrevido, ha tenido una sola dirección: el escusado.

Un desarreglo intestinal, con sus daños colaterales , me han tenido “fuera de juego”.

Ya sé que en el mundo del espectáculo, se desea mucha cantidad de lo que he venido produciendo, pero dudo mucho que esto ocurra, en el recóndito y difícil, (según vengo comprobando), mundo de la blogosfera.

Valga esta escatológica entrada, para justificar mi ausencia.

Una vez repuesto de la penosa enfermedad, y bien perfumado para la ocasión, me dispongo a volver a las andadas, por lo menos, hasta que otro nuevo achaque se produzca.

Que a estas alturas de mi vida, seguro que no faltarán.



sábado, 15 de agosto de 2026


 ( Ya publicado)


En mis recuerdos, siempre le falta algo a mi niñez vivida y a mi esperanza soñada.
Al no tener hermanos, soporté, entendí y viví una infancia sin juegos compartidos y sin agravios comparativos.
Pero siempre eché de menos el refugio seguro y placentero de los abuelos.
No conocí a ninguno y nunca supe de la vida que vivieron. Me faltaron sus historias, (ciertas o inventadas),  contadas en las tardes de invierno al fuego de la chimenea.
Tampoco pude nunca asirme a su tabla salvadora, cuando los padres actuaban, repartiendo castigos o dictando reprimendas.
No tuve abuelos que se alegraran con mis risas y se dolieran limpiando mis lágrimas. No los tuve, tampoco, para que me enseñaran entre caricias y besos, aquello que no viene en los libros, pero que se graba indeleble en los sentimientos.
No supe del refugio caliente de la abuela, cuando los besos y arrumacos eran necesarios, para contrarrestar las miradas que castigaban y las palabras que dolían.
Me siguen faltando sus recuerdos ahora que yo soy abuelo y me sobran las lágrimas que no pude gastar por su ausencia.

Mis abuelas, que tampoco conocí, no tienen historia, son de esas mujeres que solo eran lo que, en aquellos entonces, podían ser las mujeres: esposas, madres, trabajadoras sin salario, borradas, abnegadas habitantes de ese reducto mezquino, oscuro y carcelario que era el hogar.
Cierto es, que en la Mancha, árida y macilenta de la posguerra, era difícil que pudiesen brotar  exuberantes árboles genealógicos.

De mis abuelos solo sé sus nombres y los apodos familiares, (soy de pueblo y de eso de los “motes”, no se escapa nadie). A la familia de uno, le llamaban “tejedores” y a la del otro, “malasganas”.
Mi abuelo paterno, fue primero “jornalero” y después trabajador en una bodega. Padre de siete hijos, ya os podéis imaginar las penurias pasadas, hasta que los hijos se hicieron mayores y ayudaron con su trabajo.
El segundo, carpintero y carretero, que dicho de esta manera, puede parecer un oficio de “emprendedor”, pero que en aquellos tiempos solo daba para mal vivir y mi abuela tenía que servir en casa ajena, para contribuir precariamente con la inexistente economía.
Es seguro que no hubiesen podido darme muchos caprichos, por lo que entenderéis que quiero recordarlos, no por lo que dejaron de darme, sino por lo que yo no pude ofrecerles.
Llega una edad, en la cual piensas que el amor empieza a disolverse con los otoños, pero llegan los nietos y compruebas lo equivocado que estabas, al comprobar el nuevo calor de estas primaveras y es entonces cuando más recuerdo, la falta de mis abuelos.
Vengo de una triste resaca de ancestros desconocidos y no puedo recordar los bocetos que sobre mi pintaron y he tenido que inventarme los cuentos que de niño no pudieron contarme, para no dejar huérfanos de sueños a mis nietas de ahora.

Me gustaría que cuando les falte a mis nietas, fuese ese abuelo que supo ser juguete, cometa, diccionario, racha de viento que mece las espigas, penúltimo refugio, libro abierto a todas las lecturas, aquel hombre mayor que siempre ofrecía sonrisas a cambio de besos y caricias.


domingo, 9 de agosto de 2026

LAS HUIDIZAS PALABRAS




Me falta la palabra, ese barquito de papel, que naufragó en el proceloso mar de las vivencias.

Palabras que añoran mis poemas, que tristes empiezan a vaciarse, con el ocaso de los años.

Algunas sois la pesadilla de interminables noches en blanco.

Palabras, desdeñosas, frías, escasas, sibilinas, sin sentido, vacías.

Temo que mi escritura se trasmute tenebrosa, falta de luz, indescifrable.

El triste sinsentido que avergüenza a los diccionarios.

Menos mal que en alguna madrugada, me despierto gracias a la caricia de una palabra encontrada, que le da sentido y forma al nuevo poema.

Mi página en blanco, vuelve a ser esa prorroga final, que cuenta los minutos que quedan, para seguir buscando los misterios que anidan en la fabrica de los sueños.



martes, 4 de agosto de 2026

RECUERDOS DE MI PUEBLO DE NIÑO

 





Cada día recuerdo más

aquella tierra de mi niñez, 

donde las mariposas, 

-con alas de colores-

señalaban las flores,

que recuerdo con la nostálgia

del que pierde la memoria.


Cuando las campanas,

 decorriendo la aurora,

anunciaban las horas

de la iglesia y la muerte.


Recuerdo los caminos,

de tierra sudor y cardenchas, 

que sin ninguna burocracia,

llevaban al trabajo del día.


Me despierto de una siesta de antaño,

pensando en la testarudez de la mula,

que unida al palo reseco de la "guía",

no ceja en el empeño de la noria.


Este niño de hoy,

perdido en el macabro laberinto del tiempo,

sonríe de tristeza,

mientras recuerda,

los tiempos de la magía.


Miro a este mar de hoy

y siento miedo de las olas,

que vehementes me recuerdan,

su necesaria condición

en todos los naufrágíos.







domingo, 26 de julio de 2026

DESCIFRAR, CONJUGAR, ESCRIBIR...


 

Me gustaría descifrar


la sonora voz del aire.


Conjugar el tiempo de los vientos.


Saber de la etimología de las nubes.


Escribir con tinta de luceros,


para rubricar con ansias


de blancas claridades,


el definitivo poema


que nos lleve a la esperanza.