jueves, 28 de noviembre de 2019

ESPEREMOS




ESPEREMOS

Quiero levantarme a la hora que llegan las espumas.
En el momento en el que el sol se despereza
y la luna recoge los atrezzos de ensoñaciones y luces.

Olvidar oxidados lamentos y viejas melodías
y escuchar, solamente, la alegre sinfonía
que el mar nos regala en cada amanecida.

Quiero, junto a ti, dar gracias a la vida,
a pesar de que la brisa nos cale hasta los huesos,
que después las caricias calentarán los latidos.

Esperemos en esta playa, ahíta de placeres,
vacía de nereidas y mojada por la bruma,
donde a vivir se aprende y a amar se sufre.

Nos haremos vino, para bebernos, sorbo a sorbo,
nos olvidaremos de todas las retóricas
y  nos anclaremos a este mar
que tanto sabe de besos y de  amores.

Esperemos,
a beso abierto y cobijados al calor de los abrazos,
la llegada de una nueva primavera .




sábado, 23 de noviembre de 2019

Perdonar por no comentaros. Sin el ordenador me cuesta. Ya estaré con vosotros.
Espero que pronto, pero no me atrevo a ponerle fecha.

Saludos.




jueves, 21 de noviembre de 2019

LA MÚSICA

No era esta la entrada que tenía preparada para felicitar a los/las Cecilio/as que me leen, que son pocas, aunque vaya usted a saber lo que puede esconderse tras un seudónimo.

El ordenador me ha jugado una mala pasada y se ha despedido sin explicaciones.  Y lo que es peor, sin saber todavía cuándo volverá.


.- Hay personas que hacen de la música su refugio.

.-Otras que encuentran su libertad en la música.

.-Hay quien uniendo música y poesía, nace poeta.

.-Personas que llegan al amor gracias a la música.

.-Y por último están aquellas que solo por ser...ya son música.



Felicidades a todos aquellos que necesitan la música para que la vida le sea más asequible.


martes, 19 de noviembre de 2019

ESCALOFRÍO




ESCALOFRÍO

Me quedo con el sol y con el fuego,
con el vuelo que escribe la gaviota
con la arena y la espuma que la azota,
me quedo con el mar y su sosiego.

Reniego del puñal de escalofrío
que busca el meollo de los huesos
de labios que se niegan a los besos,
y de vientos que ensucian el rocío.

Necesito del calor de una mirada
del tacto de una mano temblorosa
con olor a deseos y jazmines.

Que esa brisa caliente y deseada
repinte de colores a la rosa
que se muere de frío en mis jardines.




domingo, 17 de noviembre de 2019

MI OTRO ENTRETENIMIENTO (lll)




BAILE EN EL RUEDO

He desempolvado  esta vieja fotografía, hecha por mí, hace ya algunos años en una entrañable fiesta a la que estaba invitado, y he intentado “caracolear” con ella.

Así  ha quedado. ¿Os gusta?





jueves, 14 de noviembre de 2019

ESPERO QUE LA LUZ SE HAGA





Espero que la luz se haga
y el cielo se claree.

Deseo que a la noche
le nazcan las estrellas
y que los zorzales vuelen madrugadas.

No quiero escribir
con este idioma de lluvia que no cesa,
con esta tristeza de tardes sin respuestas.

Este otoño me repite
los versos que me faltan,
para llenar de poemas las páginas en blanco.

Ya no soporto este hartazgo
 de masticar silencios de oxidados pianos
con voces de penumbra que acompañan olvidos,
de tañidos de campanas deshojadas y mustias.


Solo quiero que la luz se haga
y que nuevas constelaciones,
con su crepitar de brasas,
le presten el delirio necesario
al verbo que me falta.


martes, 12 de noviembre de 2019

QUOSQUE TANDEM CATILINA....




QUOSQUE TANDEM CATILINA…


La clase era un rumor de conversaciones y risas. Don Manuel, nuestro profesor de latín, acurrucado en el sillón se defendía del frío, metiendo sus manos en los bolsillos de su enorme y ajado abrigo gris. Por debajo de la mesa, sus piernas estiradas dejaban ver unos enormes zapatos con sendos agujeros en las suelas. Tenía los ojos cerrados, como en duermevela.

Los estudiosos que se afanaban en su traducción y los que jugábamos o conversábamos, solo éramos observados por las miradas adustas, pero sin brillo de Franco y José Antonio.

De vez en vez, si el rumor de las conversaciones se agrandaba, el profesor se rebullía en su sillón, se alzaba las solapas del abrigo y repetía su monocorde oración de reprimenda:

...quosque tandem Catilina abutare patientia nostra.

Don Manuel era gallego. Nadie sabía ni por qué, ni como había ido a parar a nuestro Instituto. Algunos comentaban, que era debido a ciertas ideas políticas poco recomendables en aquellos años.

Lo que sí sabíamos con certeza, es que era padre de muchos hijos, (nunca los pude cuantificar), a los que llamaba "mis rapaces", que de su fondo de armario solo conocíamos su viejo abrigo gris, que usaba siempre y que tanto él como su mujer, (a la que nadie conocía) y sus hijos, pasaban hambre.

Debo confesar que el aprobado de su asignatura era relativamente sencillo. Dos o tres, los "empollones" la aprobaban mediante una fórmula que a los demás nos parecía extraña y antinatural. Es decir, estudiando.

Otros lo conseguían copiando en los exámenes que solían ser traducciones escritas.

Y aún había otros que ni se molestaban en copiar y aprobaban regalándoles el pan y chocolate de la merienda a cualquiera de los rapaces que jugaban en la plaza, encargándoles al tiempo que se lo dijera a su padre, anotándoles, incluso, nombre y curso.

Permitidme, amables lectores, que no os aclare en que grupo de los dichos  me encontraba yo, aunque mi merienda era demasiado exigua y no creo que quisiera compartirla.

Don Manuel solía adelantarnos las notas de viva voz unos días antes del final del curso.

Aquel curso de año 1946 hubo un suspenso en latín. Omitiré por educación, el nombre de aquel alumno. Alguno puede conocerlo y no es de recibo a estas alturas, menoscabar su consolidada reputación,

...Mengano de Tal.... 0

Todos no volvimos extrañados, mirando a nuestro compañero. Una sonrisa beatifica iluminaba su cara sonrojada y mofletuda. Tal parecía que la noticia no le afectaba lo más mínimo.

Se levantó con parsimonia y en alta voz y sin importarle en absoluto el que todos pudiéramos escucharle, se dirigió a Don Manuel.

:- Mi padre me ha encargado, que sea cual sea la nota que tenga a bien de ponerme, le haga entrega de este obsequio, como reconocimiento de la abnegada labor que usted tiene con nosotros.

Dicho esto, le entregó en mano un vale de 5 kilos de pan de una conocida panificadora local.

Don Manuel miró extrañado el cartón. Nos miró a todos con un rictus de perplejidad, creo que hasta titubeó y al final lo guardo  en el bolsillo de tapa de su ajado abrigo gris y no dijo nada.

Mengano de Tal volvió eufórico a su pupitre y los demás agachamos un poco la cabeza.

En el Libro de Notas, Mengano de Tal, obtuvo un notable en latín, aquel año de 1946.

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Aquel último día de clase, como todos los demás, los alumnos formábamos militarmente en el patio del Instituto, para el acto solemne de arriar banderas.

Delante del mástil con las tres banderas, la nacional, la de falange y la requeté, el director, el profesor del Espíritu Nacional y el sacerdote profesor de Religión. Breves palabras del Director, exaltada arenga del profesor de fino bigote y camisa azul y unas oraciones del sacerdote pidiendo por el Caudillo, fueron el introito para el canto del "Cara al Sol".

Yo que era alumno de los primeros cursos, estaba al final de las filas y muy cerca de la puerta de salida.

Mientras nos desgañitábamos tratando de dar el mayor aire marcial posible a lo de "que tú bordaste de rojo ayer", pasó por mi lado Don Manuel, el profesor de latín, camino de la salida con una vieja cartera de cuero bajo el brazo, encorvado, arrastrando sus zapatos con agujeros en las suelas, con la cara macilenta mirando al suelo y con su enorme, ajado e incongruente abrigo gris.

Yo le oí decir, esta vez con rabia y en castellano con un particular acento gallego, mientras miraba las banderas:

.-!!!Hasta cuando, cabrón paisano, vas a abusar de nuestra paciencia!!!

Entonces, no supe a quien se refería.