¿Que destino les queda?
Cuando el fuego y el odio
son sus constantes
compañeros de juegos.
Cuando los miércoles,
(y el resto de los días),
son de fuego y ceniza.
Cuando los drones,
son como piñatas
en días de cumple muerte.
Cuando después del destello,
solo quedan esqueletos.
Cuando las canciones conocidas,
solo saben a metralla.
Cuando, la última esperanza
tiene forma de ciprés
y huele a cementerio.
Esos drones que ves,
traen luto en sus entrañas.
Muerte por latido,
hambre en sus buches.
Aquello que no cabe en un poema.
Os juro, que cuando miro,
aborrezco la poesía.
¡No sea que me lea,
el monstruo que hace posible,
la cara de esos niños!

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