¿Que destino les queda?
Cuando el fuego y el odio
son sus constantes
compañeros de juegos.
Cuando los miércoles,
(y el resto de los días),
son de fuego y ceniza.
Cuando los drones,
son como piñatas
en días de cumple muerte.
Cuando después del destello,
solo quedan esqueletos.
Cuando las canciones conocidas,
solo saben a metralla.
Cuando, la última esperanza
tiene forma de ciprés
y huele a cementerio.
Esos drones que ves,
traen luto en sus entrañas.
Muerte por latido,
hambre en sus buches.
Aquello que no cabe en un poema.
Os juro, que cuando miro,
aborrezco la poesía.
¡No sea que me lea,
el monstruo que hace posible,
la cara de esos niños!

Una sentida expresión, amigo Juan, de una realidad diaria en diversas partes del mundo. Que nadie puede negar.
ResponderEliminarY sin embargo la vida, la vida de todos no es eso.
Siendo real lo primero, no cabría tintar el mundo de ello.
Hay otros niños, infinidad de ellos que ven, sienten y viven sus vidas con otras realidades.
Puedo comprender el dolor y la rabia que lo primero produce. ¡Cómo negarlo!
Y sin embargo la vida de cada uno de nosotros es otra historia. Digna de ser vivida en paz, bienestar y alegría.
Me alegra saber de ti. Y verte tan combativo en tus convicciones. :)))))
Abrazos.
Una vez más coordinas a la perfección imagen y poesía, está vez de una forma desgarradora, que se estremecen las entrañas ,hasta hacer vomitar la situación.
ResponderEliminar¡Malditas sean las guerras y los señores de ellas.
Un abrazo
Esa imagen y tu poema son sobrecogedores, Juan, qué triste y dolorosa es la vida así, un abrazo!
ResponderEliminarHola, Juan.
ResponderEliminarMe ha impactado la pintura y la poesía. ¡Enhorabuena!
Un saludo.
Te invito también a pasear por mi espacio.
Las absurdidades de la guerra y sus novedosos componentes para seguir matando.
ResponderEliminarTremendo y certero poema. Gracias.
Un abrazo.
Qué horror de mundo.
ResponderEliminarImagen y poema van de la mano y duelen.
El mensajero deja constancia, no tiene la culpa.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me duele la situación, me duele tu poema por lo bien que lo describes y parece que por ahora no acaba. Un abrazo desde mi blog
ResponderEliminarYo también sufro viendo estas atrocidades. No tenemos límite para el horror.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un poema tremendo y una imagen desgarradora...Los niños maduran rapidamente al ver su realidad, dejan de ser niños y se convierten en adultos desgraciados en una realidad surrealista y fantasmagórica, Juan...Mi felicitación por tu sensibilidad solidaria, amigo poeta.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y feliz mes de junio.
Es lo de nunca acabar. Vienen y van presidentes. Vienen y van ideologías y partidos, y nada cambia, todo sigue igual. Buen poema. Un abrazo.
ResponderEliminarDoloroso y real poema. Los niños son los más sufridos junto con los ancianos, son indefensos y nadie piensa en ellos.
ResponderEliminarAbrazo.
Desgarradora la imagen que ilustra tu tristisimo poema Juan. Los señores de la guerra parece que nunca tienen bastante.
ResponderEliminarUn abrazo.