miércoles, 7 de junio de 2017

LLUVIA CONTRA PRONOSTICO



Esta tarde llueve
y solo tengo ganas de los sonidos guturales
del ronco saxo de Coltrane.

Llueve en las ventanas,
mientras gotas de llanto emborronan las cuartillas,
haciendo que los versos zozobren de tristeza.

Los relojes desafinan
rotos por las negras aristas de la música.

La lluvia echa en falta un mar que la recoja
y con nudillos de prisa les pide a los cristales
que abran las compuertas.
Necesitan de su sal para transmutarse en lágrimas.

Esta tarde llueve,
dejando en papel mojado los pronósticos.

El blues, como una serpiente de luto,
se arrastra en la tarde,
mientras la noche afila sus cuchillos
y solitarios perros vagabundos
pordiosean caricias por las esquinas.

Dan ganas de apagar la luz,
acurrucarse en la música caliente de un bolero
y esperar a que la mañana escampe
con un  blanco vuelo de gaviotas.












miércoles, 17 de mayo de 2017

REMEMORANDO


Quisiera mostraros con mi verso,
aquel lugar tranquilo de mi infancia.
Aquel lugar al sol de las promesas
que morían apenas iniciadas.

Aquel lugar donde la lluvia,
siempre tan tacaña,
mojaba la tersura de sueños incompletos.

Hoy quiero saber,
con un temblor renovado de certezas,
que fue de aquellas trenzas rubias
que despertaban mis sueños,
con campanas de gloria.

¿Que fue de aquel compañero,
que en secos páramos de luz y piedra,
soñaba conmigo mundos similares,
mientras pájaros volaban
con alegres aleteos de ángeles arcadios?

¿Qué fue de la alondra y la hormiga.
del gusano de seda y la hoja de morera?
¿Qué fue de aquella lagartija
que en las tapias de la siesta,
reptaba y se movía en un vals de pervivencia?

¿Qué fueron de las risas,
del picor de las  espigas,
de los mostosos racimos,
del Guerrero del Antifaz,
de las manchas de tinta en los dedos,
del plumier y el tintero,
de la higuera en el patio de Fernando?

¿Qué fue del “trenillo”
y los “novillos” al sol?,
¿Que fueron de aquellas esperanzas
 apenas renovadas?

Ahora, que la vida se borda,
con cañamazos de ausencias y recuerdos,
ahora compruebo, que alguien, no sé quien
le cambio los latidos al corazón del tiempo.








miércoles, 10 de mayo de 2017

VERSOS EN EL MERCADILLO DE LOS JUEVES




VERSOS EN EL MERCADILLO

Como todos los jueves, el poeta montaba su tenderete en el mercadillo.  Lo solía poner al final, cerca del puesto del churrero, aprovechando la poco poblada sombra de un pequeño árbol que tristemente había dejado de crecer.

Una mesa, unos libros, cuadernos y un cartelón donde se podía leer: “SE VENDEN VERSOS.  PRECIO: UNA SONRISA”.

De vez en cuando, alguna mujer, con la cesta llena de verduras, camisetas y zapatillas, se paraba ante el poeta, decía su nombre y este le dedicaba unos versos.

La cliente sonreía y marchaba ufana, mientras metáforas, ripios y disonancias, se mezclaban con las lechugas, pares de bragas y  gafas de sol para los nenes.

El “negocio” iba bien, hasta que un día, se presentó la autoridad del municipio, instando al poeta a abandonar ese espacio, ya que carecía de permiso, no estaba dado de alta como comerciante y además, si no cerraba de inmediato, se le denunciaría por traficar con divisas no autorizadas.

El poeta, trató de rebajar la tensión, ofreciéndose a leer un poema gratis sin pagar, o lo que es lo mismo sin necesidad de que el gesto adusto del agente tuviese que cambiar.

El policía, se lo llevo detenido, acusándolo, además, de tratar de sobornar a la autoridad competente.

Las cesta de la compra se sienten vacías de metáforas mostrando el peso exacto de una vida repetida.

Se acabaron, además, las sonrisas y solo se oyen las voces de los mercaderes.

Enfermo de tristeza, el pequeño árbol de exigua sombra, terminó suicidándose del todo, esnifando con fruición, los humos de la churrería.