martes, 15 de septiembre de 2020

EL SEUDÓNIMO



Se conocieron, conforme va siendo lamentable costumbre, por Internet.

Al cabo de unos meses y tras medias verdades y algunas mentiras, decidieron una cita para conocerse.

Ella se vistió para la ocasión, tratando de resaltar la belleza que poseía, vistiendo un generoso vestido, que mostraba la turgencia y belleza de sus curvas.

Su escote, era un balcón desde el que podía suicidarse cualquier mirada lasciva.

La cena fue perfecta y los brindis afrodisiacos. La noche prometía.

Su pareja la acompañó hasta su casa. En el rellano ensayo sus mejores dotes de seducción ofreciéndole sus labios y las vistas que se admiraban desde el balcón del que os hablaba.

Él se inventó una excusa y mientras se abrazaban, habló de algo inaplazable y perentorio que tenía que hacer en su casa.

Extrañada al notar la pujanza de su hombría que se notaba bajo su pantalón, no tuvo más remedio que decir:

.-¡Por favor no me dejes así, Onán!



domingo, 13 de septiembre de 2020

jueves, 10 de septiembre de 2020

SE MA HA PERDIDO UN SUEÑO



Se me ha perdido un sueño,

mientras me afanaba en cumplir

ese peculiar mandato, difícilmente asumible,

al que llamamos vida.

 

Se me debió traspapelar,

entre sesudos documentos que certifican

que he tratado de ser un respetable ciudadano,

atento a los preceptos que ordenan prohibiciones.

 

Es posible que lo perdiera,

entre las palabras vacías

que ensamblan un poema,

o en las grises cenizas sin rescoldo

de amores que no fueron.

 

Quizás lo olvide en alguna letanía

que solo obtuvo el parco silencio de los dioses,

tan poco propicios al dialogo.

 

Se me ha perdido un sueño.

Si alguien lo encuentra que no me lo devuelva.

 

¡Ya pasaron los tiempos dedicados

a anhelos, quimeras y utopías!

 


martes, 8 de septiembre de 2020

LAS SUCIAS ESTATUAS



Hay estatuas que no resisten el paso de los tiempos aunque estén hechas de nobles y costosos materiales.

Y no será por la temible “palomina”, que ya se encargan de la limpieza y su brillo, los serviciales ediles preparados al respecto.

Ni tampoco a la inclemencia de las estaciones, que me conozco yo a verdaderos prohombres jornaleros, que aún sin peana, no se doblegan ni ante la peor climatología.

La mayoría de ellas, sólo sirven para controversias varias, un efímero jardincillo, y como máximo una rotonda.

Además todas terminan con querencia de derribo, que los aires de la historia suelen ser cambiantes y traicioneros.

Sería conveniente que en la placa correspondiente donde se especifican los diversos componentes del homenajeado, con sus numéricos tantos por cientos,  se pusiese también la fecha de caducidad, como ocurre con  los yogures y los chorizos, que luego pasa lo que pasa.



domingo, 6 de septiembre de 2020

jueves, 3 de septiembre de 2020

DESPEDIDA




Tan triste como un cielo sin alas,
son los días de septiembre
en las playas vacías.

La memoria del mar
se olvida de azules,
mientras las olas murmuran silencios
con salobre olor a lágrima de despedida.

Parece como si esa bruma que nos atenaza,
no se haya disipado ni en la arena
y tengamos que seguir
poniéndole mascarilla a la alegría.

El próximo verano,
prometo otro poema
que no esté contaminado de tristeza.



martes, 1 de septiembre de 2020

PEQUEÑO RECORDATORIO A LA MUERTE DE LORCA



Retrato de Lorca del pintor valdepeñero Gregorio Prieto. 


Ya vendrá el que hará en las almas
blancos de remordimiento…
Juan Alcaide Sánchez



Apenas el que escribe había gastado 8 meses de su recién estrenada vida, cuando Federico García Lorca, que se sabía “perseguido por una voz de penetrante acero”, moría  “besado por unos labios de hierro en las sienes y el pecho”.

Tuvieron que pasar muchos años, muchas vendimias oscuras, muchas seguiriyas rotas, muchos claveles mustios en las macetas, muchas lunas escondidas, hasta que yo supiera lo que era la libertad y la vida de la mano de un poeta que se llamaba como yo y como “alcaide” que era, supo abrirme la puerta a una libertad que me tenían encarcelada.

A los 84 años de la muerte de Lorca, como suelo hacer con bastante frecuencia, he vuelto a leer “Mimbres de Pena”, un pequeño libro, (solo ocho poemas), que mi poeta de cabecera, maestro y amigo Juan Alcaide Sánchez, escribió cuando todavía Lorca tenía “retorcido el talle con cartuchos de silencio”.

Esos ocho poemas junto a una carta-prólogo de un poeta amigo de Alcaide, también maestro y exiliado en Argentina, llamado Victoriano Lillo Catalán, que fue el encargado de la publicación del librito del que os hablo.




Pasados los años y habiendo fallecido Juan Alcaide, recuerdo que en “La Quintería”, conocí a un viejo republicano, del que no recuerdo el nombre, pero sí que trabajaba en el obrador de una conocida y céntrica pastelería de Valdepeñas. Por cierto, cercana a la casa donde había nacido y muerto el poeta.

Este hombre, de estatura mediana y un poco  encorvado, pero con una brillante luz en la mirada, conocedor de que yo había sido componente de la tertulia “San Borce”, que era según palabras del poeta “más que una tertulia, el Catón o el Rayas de lo espiritual de lo  lírico. Cuatro discípulos y yo. Cuatro; un estudiante de Derecho y tres de sexto de Bachiller. Luego se irán estos y vendrán otros. La enseñanza Media de la belleza ya es mucho para mí…”

Desgraciadamente no vinieron otros, la muerte del poeta acabaron con esas “clases de sensibilidad”.

Volviendo al empleado de la pastelería, la conversación giró sobre la obra y la personalidad humana y poética de Juan Alcaide. Al final de la conversación me preguntó que si tenía todas las obras del poeta, a lo que le contesté que todas y algunas de ellas dedicadas de su puño y letra.

 .- ¿Seguro?, me preguntó. ¿Tienes también “Mimbres de pena”?

Le contesté que, desgraciadamente, esa no y que como bien debía saber, se publicó en Argentina y conseguirla era casi imposible.

Así quedó la cosa hasta que pasadas unas semanas, este hombre del que os hablo, volvió a visitarme y me hizo un regalo inesperado.



Había escrito a máquina en un cuadernillo forrado con una funda de plástico, (que conserva aún el precio de 6 pesetas), la totalidad del librito.

Cada vez que lo leo me acuerdo de este hombre, que por cierto, murió al poco tiempo de darme su regalo.

Debo decir que en el año 1.998 la asociación valdepeñera “Amigos de Juan Alcaide”, hizo una segunde edición, ya en España, de “Mimbres de Pena”.

No la he comprado; todavía cuando hay que tragarse la hiel y llorar por la muerte de Lorca, me sigo apañando con este cuaderno mecanografiado por un viejo republicano, apasionado amante de la POESÍA.