Ahora
que estoy a solas con el tiempo
y
las calles se llenan de silencio,
recuerdo
la parra de aquel patio
haciendo
sombra luz a los luceros.
Mariposas
que vuelan en la noche
pintando chiribitas en el cielo
y
un olor concentrado de macetas,
le
ponen realidad a lo que sueño.
Mi
niñez, ahora presentida
tiene
olor a espiga y a tomillos,
a cardencha en flor y pies descalzos
dispuestos
para todos los caminos.
Buscar
en la luna las respuestas,
de
lo que era apenas conocido,
deseando
adelantar el calendario
para
vivir aquello no vivido.
Quisiera
encontrar la musaraña
que
buscaba en las horas de colegio,
aquella
que me enseñó a ser poeta
cuando
no era la hora del recreo.
Ahora
que estoy a solas con el tiempo
y
me enredo en la ruta de un pasillo,
echo
en falta las manos de mi madre
aluciándome de limpio los
domingos.






