lunes, 18 de julio de 2011

BUSCANDO TRABAJO



Marina Nereida Gutierrez, lo decidió una tarde de finales de agosto, cuando la piscina comunitaria de la que era socorrista, se había quedado vacía.
Era consciente de que no sería capaz de aguantar la humedad y mucho menos los grandes  esfuerzos de los viajes transoceánicos.
Tenía la certeza absoluta de que saldría malparada ante cualquier pretendido Orfeo concursante en Operación Triunfo.
Sabe que nunca se sentirá cómoda, sentada mirando al horizonte en las piedras visitadas por las olas.
Tiene por seguro que nunca podrá encontrar un último y perdido verso de Alfonsina Storni, cubierto de corales y madreperlas.
Ignora que ya son pocos los que se atreven con viajes de dudosa escala y que los modernos odiseos tienen asegurado su retorno a Ítaca, en cómodos viajes a bajo costo.
Aún sabiendo todo esto, Marina Nereida Gutierrez, envió su currículo para ocupar un puesto de sirena.
Lo depositó en un buzón que tenía forma de boca de Neptuno.
¿Sería una premonición?

domingo, 3 de julio de 2011

LA SOLEDAD DE JONAS


Foto del autor


Jonás tardó bastante en decidirse, pero al final, liándose la manta a la cabeza, cambió de domicilio.
Su vieja casa del pueblo, con tantos achaques como él, necesitaba una cura de urgencia que, dada la precariedad de su maltrecha  anatomía, no merecía la pena acometer.
Eran ya muchos los que habían decidido abandonar el pueblo, mudándose a una moderna urbanización aledaña, donde sus nuevos edificios, acogedores parques, fácil comunicación y bellos panoramas, eran un poderoso reclamo para cambiar la motona vida a la que últimamente estaba condenado a vivir.
Con los escasos enseres que había conseguido reunir en su ya larga existencia, se aposentó en su nueva casa, después de afanarse en decorarla de la mejor manera posible, dispuesto a disfrutar de una vida que se le antojaba más nueva y prometedora.
En los primeros días recibió la visita de antiguos amigos del pueblo abandonado, lo que le hizo rememorar los alegres tiempos pasados, al tiempo que con sus bellos mensajes de amistad, le hicieron sentirse cómodo y seguro en su nueva andadura.
Cuando Jonás conoció los laberintos de la nueva urbanización, se dedicó a visitar lugares, que por su particular belleza le resultaron agradables.
Se asomó a sus patios y después de admirar la belleza de sus contenidos, dejó recado  de su visita con palabras que pretendían ser adelantos de amistad.
Fueron pocos los que oyeron estas palabras. Si acaso, unos someros y asépticos agradecimientos Solos aquellos que ya se conocían de antemano, siguieron brindando su cariño y se interesaron por sus nuevas vivencias.
Jonás entendió que esta era otra vida distinta, más cosmopolita, menos vecinal y pese a ello no perdió sus buenas costumbres, saludando siempre a los que se encontraba por las calles, aunque, en muchas ocasiones, ni siquiera recibiese la barata dadiva de la respuesta.
Pasa el tiempo y la soledad suele ser la cerril compañera de los nuevos días de Jonás.
Disfruta de la galanura de su urbanización, pero no encuentra motivos para nuevas inquietudes, novicias intimidades, comunes intenciones.
Mira el buzón de su casa y lo encuentra vacío y sin latidos. Y da su paseo diario, sintiéndose un desconocido, un intruso en la nueva ciudad.
Algunas veces, cuando los recuerdos y la nostalgia se enseñorean en su mente se acerca al cercano pueblo, para sentirse un poco seguro pisando tierra conocida, pero también allí se siente extraño.
Su casa está como la dejó, aunque un poco más vieja, Entra y recorre las habitaciones donde se sintió tan feliz, aunque un cierto olor a humedad y moho le hacen salir de nuevo.
Vuelve a su nueva urbanización, se sienta a la puerta de su casa, esperando que algún paisano, se pare a saludarle y hablen de sus cosas.
Pero teme que aquí la gente va más deprisa, tienen sus consolidadas amistades y sus perentorios quehaceres y no pueden gastar su preciado tiempo con un recién llegado que tiene poco que ofrecer.
Jonás espera poca atención, pero lo sigue intentando.
._ ¡Buenos días amigo! ¿Qué se cuenta de nuevo?
Se mete en su  nueva casa, sin obtener una respuesta. La soledad no es capaz de borrarle su sonrisa.
Le quedan todavía un montón de abrazos que ofrecer.






domingo, 26 de junio de 2011

VOLVER A LAS ANDADAS




VOLVER A LAS ANDADAS

Tenemos que aprender a vivirnos cada día.
A cantar viejas canciones
que nos hablan de la infamia.

Tenemos que aprender
a sentirnos elegidos del sol y las estrellas.
Tenemos que rezar ante el espejo
las nuevas oraciones que ordenan los poetas.

Tenemos que  volver
al definitivo ejercicio de la rabia.
A nuestra vieja y saludable condición de fieras.
Aunque solo sea
para  que ardan las jaimas de los dictadores,
para que se acabe la certeza ganancial de los de siempre.

Aunque solo sea.
para orear de claridades
los escondidos crepúsculos
donde medran y engordan tiburones.

Aunque solo sea,
para robar los cálices
a los egoístas de ritos fastuosos
y que un orfebre justiciero
reparta pan de oro a los frágiles y hambrientos.

Para dejar de ser la cifra del rebaño
con un voto pegado a la conciencia.

O llenamos de preguntas los pasquines,
poniendo en su sitio las sonrisas,
o tenemos que volver a las andadas.

lunes, 13 de junio de 2011

CUANTO ROTO DOLOR



Cuanto roto dolor, cuanto quejido
se escapa por la entraña de mi vida.
Como duele esta marcha sin partida
y este ansia sin brote y sin latido.



Cuanto perdido aliento, si he querido,
encontrar de mi cárcel la salida.
La última ilusión, de luz transida,
se murió sin reflejo y sin sentido.


¡Cuántas lunas sin luz y sin llegada,
corriendo por los ríos de mis venas
alumbraron mi sangre ilusionada!


¡Cuánto lirico anhelo repetido
fue el trágico minero de mis penas!
¡!!Cuantos sueños ahogados en olvido!!!

domingo, 22 de mayo de 2011

LA DIGNIDAD DE LAS ARRUGAS

Se han sentado para ver pasar la vida. En el kilometro cero de cualquier cruce de caminos han pensado que bien merecen un descanso.
Por muy livianos y cómodos que sean los zapatos y a pesar de esos apoyos que les son tan necesarios, llega un momento en que es imprescindible sentarse, mirar y esperar que los pulsos y la vida se sosieguen.
Miro esta entrañable fotografía de Salvador Sabater y veo en ellos, a pesar de la añeja verdad de sus caras, un monumento a la dignidad, un canto a las primaveras que fueron.
Ni los años, ni las varices, ni la artritis han podido con la severa y digna elegancia de esa mujer pudorosamente sentada, que ha sabido admitir las seguras cicatrices sin maquillar de esa arrugas que los años han puesto en su cara, pero que no puede transigir ni un solo pliegue en su chaqueta.
Su forma de estar sentada merece, mejor que la granítica dureza de ese banco, la mullida comodidad de un trono. Seguro que no todas las reinas pueden presumir de esa elegancia vertical y recta, de ese recogimiento pudoroso de sus manos en el regazo, de esas finas piernas rectas y sin resquicios.
Su impecable chaqueta le resta tristeza al negro de la blusa y la falda, como queriendo aliviar el triste dolor de tantos lutos y tantos llantos soportados.
En contraposición a la delicada figura femenina, el compañero ofrece una imagen más clara de robustez, aunque robustez ajada y temblorosa.
Seguramente debido a su peso, no puede mantener la figura erguida como su mujer y necesita de la salvadora apoyatura del bastón, que además le confiere una cierta imagen de poder y defensa.
Mientras la mujer mira pasar la vida con una cierta displicencia, él, sabedor de su cometido, mira fijo y pone en su cara un gesto de defensa. Se sabe el guardián eterno de esa mujer que se sienta a su lado y cada musculo de su cara, aunque flácido ya, se tensa en una atención envolvente y defensiva.
Se demuestra hasta en esa forma de sujetar el bastón que permite enseñar al mundo el anillo dorado que da fe que aquella mujer es suya y la defenderá de por vida.
En esta foto, cada uno mira para un lado, pero aunque ya los sueños son de color ceniza y  todo se ha dicho en ese sonoro intercambio de silencios, todos los pasos que fueron dados han ido unánimes a ese sitio común donde solo habitaba el amor.
Cuanta dignidad, cuanta paz, cuantos latidos, cuanta historia viva, cuantos sueños, cuantas promesas cumplida, cuantos besos aceptados y furtivos, cuantos latidos y cuantas lagrimas, cuanto amor y cuanto asumido sosiego hay en esta fotografía en blanco y negro, aunque la vida, alrededor, estalla de colores.

jueves, 19 de mayo de 2011

Y LA REBELION TOMO CUERPO




El pasado lunes 2 de mayo, publicaba una entrada en este blog, titulada REBELATE, aprovechando la lectura del librito- alegato INDIGNAOS.
S lectura me ofrecía la oportunidad para la publicación de un poema que terminaba diciendo:
     “pero tienes que hacerlo tú, muchacho,
      que estás hecho con el mármol de los dioses
      ………..
       tienes que hacerlo tú
       que tienes las llaves de todas las coartadas.”


…Y lo han hecho. Y un temblor nuevo y desconocido a despertado las dormidas conciencias.
Ya sé que los de siempre, terminaran por echarle la culpa al maestro armero, pero la mecha está encendida y ya nadie podrá apagarla rociándola con los viejos argumentos.
No sé, ni creo que ya me importe, que va a significar esto en las inminentes elecciones, (cuando escribo esto faltan todavía días para las urnas), pero seguro que todos, ganadores y perdedores, lo usaran en su provecho. Es decir, lo mismo de siempre. Seguirán sin entender nada.
No entienden que en esta democracia que padecemos, nadie ha dado su voto para que, por encima de las ideas y los políticos, estén las cuentas de resultados y los banqueros.
No entienden que no puede ser de recibo, acortar derechos sociales para  que las agencias de calificación (en manos de depredadores) estén contentas, y sigan con la eterna cantinela de la reforma del mercado laboral (traducido al cristiano, que el trabajador gane menos), mientras ellos siguen multiplicando los ingresos. O que los bancos sigan ganando, mientras niegan el pan y el agua a los que se enredaron en sus promesas.
No entienden que no puede salir gratis, menospreciar y en muchos casos ningunear el estado de derecho, utilizando ladinamente uno de los pilares de la democracia para sus fines espurios.
Ni ridiculizar a la institución que sea, siempre que no escriba al dictado de sus deseos.
No entienden que los partidos políticos no son sociedades anónimas, que van a la suya, mirando solo sus cuentas de resultados, sin importarles que son depositarios de un mandato que les otorga el pueblo soberano.
(Escribo pueblo soberano y me dan ganas de reír. Ni pueblo soberano ni gaitas. Somos, para ellos, simples portadores de una papeleta, desapareciendo nuestra identidad, cuando esa papeleta entra en la urna, y si te he visto, no me acuerdo).
No entienden, pero no tendrán más remedio que aprender, que un  político sin ética y principios no puede ocuparse de la cosa pública. No dejan de ser ladrones, por muchos escalones que hayan conseguido subir en el negocio de “su profesión”.
Los ciudadanos, sean del color que sean, tiene que tener pleno derecho  a saber y fiscalizar toda la labor política, siendo por tanto necesario la desaparición de todas las cortapisas burocráticas, que ponen freno a la claridad necesaria para el buen y transparente funcionamiento de las instituciones.
Tendrán que aprender que la corrupción y la mentira, no pueden ser admitidas en una sociedad democrática, por muchos votos que avalen esas conductas.
Deberán aprender a que el ciudadano, unido en un fin común, pueda pedir cuentas en cualquier momento, mediante referéndum, de aquellos incumplimientos flagrantes, previamente programados. La conformidad a un programa no debe acabarse el día de la votación, el voto  que lo sustenta debe tener validez durante cuatro años.
Deberán aprender a dar la cara y no esconderse en esas sonrojantes negativas a que el ciudadano sepa de sus ideas y las contraste con su rival político, o estar dispuesto a contestar solo al periodista que come en su pesebre y a obviar todas las preguntas que puedan incomodarle. Sin debate no hay posibilidad de democracia y la manipulación mediática  va en contra de la sagrada libertad de expresión. Con la mentira ninguna sociedad puede ser solida y libre.
Deberán aprender que la política  y sus servidores, no pueden estar a la orden de banqueros, obispos, militares o grupos mediáticos. Solo se deben al ciudadano que les dio el beneplácito para guiar su destino.
Estos jóvenes reunidos en las plazas de España vienen a recordárselo, blandiendo las armas de la palabra y el hartazgo. Vienen a decirle que no puede salir gratis, el tomarnos por borregos, o lo que es peor, por idiotas.
Vienen a recordar aquello que ya hace  tiempo dijo Silvio Rodríguez:
         La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir
en cualquier selva del mundo,
en cualquier calle”.

O escucháis estas gargantas llenas de paz y sensatez, o corréis el peligro de que la indignación tome otros derroteros.