MENTIRAS
Odio los flases que alumbran imágenes vacías,
las burbujas de los brindis amañados.
las burbujas de los brindis amañados.
Detesto los acentos que remarcan ditirambos,
las palabras huecas de las notas necrológicas,
que nunca se dijeron cuando eran necesarias.
Detesto el picante olor a pólvora,
incluso de la que se gasta en salvas
que no salvan a nadie.
El verdadero vino de honor,
es el que se toma con el amigo de siempre,
sin discursos ni medallas.
Me gustaría que las armas se rindieran para siempre
sin necesidad de banderas y desfiles
y que los saludos militares,
es el que se toma con el amigo de siempre,
sin discursos ni medallas.
Me gustaría que las armas se rindieran para siempre
sin necesidad de banderas y desfiles
y que los saludos militares,
no tuvieran
taconazos ni músicas castrenses.
Detesto los poemas que se hacen
buscando ajadas flores naturales y premios en metálico,
con versos que son tan alquilados
como el raido esmoquin del poeta.
Venero solo las estatuas
Detesto los poemas que se hacen
buscando ajadas flores naturales y premios en metálico,
con versos que son tan alquilados
como el raido esmoquin del poeta.
Venero solo las estatuas
que tiene como base un pedestal de sentimientos,
con sólidos cimientos de trabajo y sacrificio.
No sé de santorales, de novenas, ni triduos.
Solo entiendo de hombres que luchan cada día
por aprender a ser mejores.
Solo entiendo de hombres que luchan cada día
por aprender a ser mejores.
Odio cualquier mentira
por mucho celofán que lleve en su envoltorio.
por mucho celofán que lleve en su envoltorio.






