domingo, 8 de septiembre de 2019

LAS ESCARAMUZAS DEL ABUELO (ll)



Repasando las amarillentas hojas del Libro de Firmas del Bar de Sebastián-La Quintería, de las que ya os he hablado con motivo de la Exposición de Artes Plásticas de Valdepeñas, hay recuerdos que se presentan nítidos en la memoria, mientras otros se esconden tras esquinas de vivencias, recuerdos e intuiciones.

Es el caso del primer autógrafo de esta página que pertenece a Don Nicolás González Ruiz.

Escritor, crítico literario, autor teatral, periodista y hombre de inconmensurable cultura, del que en mi nebulosa del tiempo, quiero recordar como padre de una cliente del bar, esposa de un médico, que acudía todas las tardes a darles de merendar a sus hijos, a la salida del colegio.

Esa clienta existió, pero no puedo asegurar fehacientemente que fuera su hija. Son “las neblinas del ayer”. Ahí lo dejo.

En su autógrafo dice: “Con el deseo  de ser considerado valdepeñero honorario”.
Nicolás González Ruiz-

Lo que si recuerdo es el haber visto el “Quijote para niños” que escribió y que se utilizó en las escuelas.

A lo mejor, es en el que dice que leyó por primera vez El Quijote, el amigo Emilio Manuel.



El otro firmante es Don Gregorio Marañón Moya. Hijo de Don Gregorio Marañón.

En este caso, los recuerdos siguen intactos y podría hasta situarlos en el espacio.

Cuando esta visita se hizo, el Sr. Marañón, prestigioso jurista y diplomático, era Director del Instituto de Cultura Hispánica.

Su autógrafo dice: “Si la gastronomía, como decía el Dr. Marañón, forma parte de la cultura, la casa Sebastián es casa de la Cultura en Valdepeñas.
A López Trujillo, esperando que nuestra colaboración- y nuestra amistad- sean muy grandes y muy importantes.
Gregorio Marañón Moya-

Explicación a lo de la colaboración: en el transcurso de la amable conversación que mantuve durante la sobremesa con el Sr. Marañón y su esposa, se habló de Valdepeñas, de sus vinos, de la Exposición de Pintura de la que había oído hablar.

Con la inconsciencia que dan los pocos años, le dije que hacía mis pinitos literarios, me hizo leerle algunos poemas que tenía escritos y me dijo, que cuando tuviese bastantes para llenar un libro, se los enviara para publicarlos en una de las colecciones del Instituto de Cultura Hispánica.

Al pasar los días, entendí que tras la euforia una buena comida, regada con un buen vino y en un marco acogedor, se prometen muchas cosas, que con el paso del tiempo, se van quedando en educadas promesas y a pesar de seguir agradeciendo, incluso hoy, su generosidad, desistí de su amble colaboración.

Lo que no olvidaré, es que tuve la suerte conocer a un buen hombre, al que todavía le sigo agradeciendo su gentileza y su exquisita educación.




9 comentarios:

  1. Eres un pozo sin fondo de gratas anécdotas.
    Un abrazo.

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  2. : ) yo nunca olvidaré a mi abuelo : )

    Un saludo, gracias por el texto.

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  3. ¿Qué interesante!, la verdad es que , aunque te comprendo, te diré que se las deberías haber mandado y yo no é si aún estás a tiempo si no de mandárselas, sí de publicarlas. Te lo digo en serio.
    Me he alegrado mucho que conviertas las "escaramuzas del abuelo" en una sección de tu blog.
    Por cierto ¿existe aún esebar en Valde peñas aunque no sea de tu familia?

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  4. Quise escribir: ese bar y Valdepeñas, que "cote en ata"

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  5. Gratos y bellos recuerdos que compartes y que con placer leo. Es bonito recordar viejos tiempos amigo Juan. Te mando saludos desde México.

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  6. Tengo la casa patas arriba con todos los libros guardados en cajas a la espera de finalizar la obra, si no fuera por ello miraría el libro para ver si es de ese autor, aunque creo que mi Quijote era anterior a ese, ya lo he comentado muchas veces, ese libro, con el que aprendí a leer y escribir, me hizo que odiara el Quijote, hasta que hace un par de años y después de muchos intentos, lo lei y lo disfrute como un cochino en un charco.

    Un abrazo.

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  7. Pues sí,recuérdalo tal como lo viviste,como un hombre bueno y culto
    Tienes un tesoro en el recuerdo,porque hay personas que merecen la pena ser conocidas.Siempre se aprenden cosas
    No siempre una buena comida y un vaso de vino hace que esa invitación fuera sólo compromiso
    TAl vez estuvo esperándote
    Besucos

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  8. Hola Juan, de nuevo estoy con vosotros después de un año justo. Me encuentro con las (Escaramuzas del abuelo) y ha sido un placer leer las dos que has publicado, muy interesantes las vivencias en el bar y más aun los personajes importantes que llegaste a conocer.

    Un abrazo.

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  9. Qué bellos recuerdos nos traes. Es un gozo. Repescar la vida a través de pequeñas, en este caso, grandes objetos, palabras escritas, firmas del tiempo.

    Un abrazo y feliz día, Juan

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